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Artículo sobre la crisis de la confianza

  No hay dudas, nos azota el “mosqueo”: Hay una crisis de confianza en República Dominicana.   ///La persistencia de la desconfianza preoc...

 

No hay dudas, nos azota el “mosqueo”: Hay una crisis de confianza en República Dominicana.

 

///La persistencia de la desconfianza preocupa en los países de América Latina y el Caribe. Combatir este flagelo y restaurar la confianza resulta un aspecto fundamental, crucial para la cohesión social y el crecimiento económico de República Dominicana///

 


Por Emiliano Reyes Espejo

ere.prensa@gmail.com

 

Creí que el “mosqueo” era solo cosa de los dominicanos. Pero no. Vaya sorpresa, este “reconcomio” no es ajeno a América Latina ni al Caribe, es algo universal. ¡Increíble!.

Nos referimos al fenómeno de la desconfianza. Ese rebenque es algo inherente del dominicano, pero se ha afianzado después de la pandemia del COVID-19.

Al parecer navegamos en un mar de desconfianza.

Estas situaciones se reflejan con fuerza en estudios realizados en la región o en las olas de la Encuesta Mundial de Valores que realiza el Banco Mundial y que sirven de base a un informe que al respecto hizo público el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“La confianza es la creencia de que las otras personas no actuarán de manera oportunista. Implica fe en los demás: en su honestidad, confiabilidad y buena voluntad”, explica el informe del BID.  En ese sentido, establece que “las personas confiables hacen promesas que pueden cumplir y las cumplen, y respetan las normas sociales”.

Sin confianza surge el temor

“Sin confianza, las personas viven atemorizadas, no viven en libertad. Se centran en las oportunidades de hoy en lugar de innovar para ampliar las oportunidades del mañana”.

Esboza que América Latina y el Caribe cuentan con oportunidades para aumentar la confianza. “Según datos de la Encuesta Integrada de Valores, la confianza interpersonal es más baja en la región que en el resto del mundo”.

Sostiene que actualmente, “solo una de cada diez personas de la región considera que se puede confiar en los demás (en comparación con una de cada cinco personas hace solo cuatro décadas)”.

“La confianza en el gobierno –subrayan los editores de este informe del BID- también es más baja que en otros lugares”, en razón de que, “menos de una de cada tres personas” confía en los gobiernos.

Combatir la desconfianza

Combatir la desconfianza y restaurar la confianza resulta un aspecto fundamental, crucial para la cohesión social y el crecimiento económico de República Dominicana, así como en los demás países de América Latina y el Caribe.

Estamos frente a un problema que es objeto de estudios a escala universal y que en el caso particular de nuestro país, se parece a un cáncer que, de no enfrentarse a tiempo y a fondo, podría hacer metátesis que terminaría afectando a todos los rincones de la nación.

En el informe sobre la “Confianza: La clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe”, los autores Phillip Keefer y Carlos Scartascini analizan, además, las medidas y las determinantes de la confianza, la confianza y la economía, confianza, civismo y construcción de buenas políticas públicas y confianza y efectividad de las políticas públicas.

También, la relación entre confianza y transformación digital, las instituciones: alivio para la desconfianza, la organización, la ciudadanía y el contrato social, el poder de la información y navegando en un mar de desconfianza.

Desconfían de políticos

En este sentido, es perceptible que los dominicanos desconfiamos de todo y de todos. Por ejemplo, es común que la mayoría de los ciudadanos desconfíen de los políticos. Nos han mentido tanto que ya uno no sabe cuándo dicen la verdad o cuando nos cortejan blandiendo en su mano una mentira piadosa.

Tampoco se cree en los técnicos, especialmente en los mecánicos. Cuando te ve expuesto a reparar un vehículo, piensa mil veces cómo es que será estafado de alguna manera por éste.

Los servicios y consultas médicas, los seguros de salud y seguros de vehículos también son objetos de desconfianza.

Y qué decir de los despachos en las estaciones de gasolina, de los dealers, de los importadores de vehículos, de los supermercados y los colmados, etc. En cualquier transacción que usted realice, brota un pálpito y en el interior nos surge una pregunta ¿cómo es que me van a engañar? ¿De qué lado viene el tablazo?

El sector de bienes raíces, desde las compañías dedicadas a estos fines, los ingenieros, arquitectos, maestros constructores, plomeros, soldadores, ingenieros eléctricos, electricistas, los vendedores de materiales, los choferes que transportan los materiales de construcción y hasta las mismas ferreterías están al acecho para “darte en la madre”, según razonan las personas.

Una forma de engaño que se usa en el sector inmobiliario está en los contratos mostrencos.

No se cree tampoco en entidades bancarias y financieras. Con cierta frecuencia escuchamos a ciudadanos expresar que en tal o cual banco o entidad financiera lo engañaron.

¿Quién cree fielmente en los abogados? Ya no confiamos en los amigos. A veces ni en los familiares.

Tenemos la sensación de que estamos cercados por todos los flancos por prácticas pocos confiables.

La desconfianza lo permea todo

La situación de desconfianza casi lo permea todo. Ha dado lugar a que, tomando como ejemplo el caso hipotético de una vivienda que un ciudadano podría adquirir en dos o tres millones dispara su precio a cinco, seis y hasta más millones de pesos, en razón de que en esa cadena cada quién trata de ganar lo más que pueda.

Esta lamentable realidad, aunque con diferentes matices, se manifiesta no solo entre nosotros sino que tiene una dimensión que se pone de relieve a nivel universal. Parece que atravesamos una crisis mundial de confianza o más bien una crisis de los valores.

Sobre el tema el BID publicó este interesante estudio que analiza el fenómeno de la CONFIANZA desde distintos ángulos y desde diferentes países. En el mismo se hace puntual referencia a investigaciones realizadas en naciones de América Latina y el Caribe, y como es obvio, en la República Dominicana.

Se trata del informe “Confianza: La clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe” que editaron Phillip Keefer y Carlos Scartascini. En el mismo se recogen y analizan resultados de una de las olas de la Encuesta Mundial de Valores que ya va, si mal no recuerdo, por su sexta o séptima edición.

“América Latina y el Caribe necesitan reconstruir la confianza entre ciudadanos, hacia los gobiernos y en las empresas. Nuestro nuevo informe insignia describe las grandes oportunidades para nuestras economías a medida que se restablece la confianza”, precisa la publicación.

 

¿Por qué nuestras economías necesitan construir más confianza?, se pregunta y afirma: “La confianza aumenta la transparencia dentro de los gobiernos y ayuda a construir democracias y economías más fuertes”.

 

Apunta que “generar confianza no es sólo trabajo de líderes políticos. Las empresas y la sociedad civil también tienen un papel importante que desempeñar”.

 

Aterrizaje de la investigación

 

En estos estudios se realizaron experimentos que consistieron en dejar billeteras en calles de diferentes ciudades, a los fines de medir la cantidad de ciudadanos que devolvía las mismas a sus propietarios.

 

 “Cuando se inquiere si sería justificable quedarse con un dinero encontrado en la calle por azar, la diferencia con otras regiones se acerca al 35%. Es decir,  los  encuestados  de  los  países  de  la  OCDE  tienen  un  35%  menos de probabilidades en comparación con los países de América Latina y el Caribe de pensar que es justificable quedarse con el dinero de otra persona”.

 

“Todas  las billeteras tenían información de identificación, suficiente para contactar a su propietario”, –según se explicó.

 

Refiere que en promedio, en América Latina y el Caribe se devolvieron la mitad de las billeteras que en los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) que la integran 34 países miembros, específicamente Australia, Estados Unidos, Reino Unido, Austria, Bélgica, Canadá, Chile, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania y Grecia, entre otros.

En estos experimentos que se implementaron en 355 ciudades de 40 países se analizó la relación entre confianza y capital cívico, la honestidad cívica, la confianza y el civismo, entre otros valores.

Confianza y civismo

Explican que “la confianza y el civismo son igualmente clave para el éxito en la implementación de políticas públicas”.  Igualmente que “la cooperación ciudadana es esencial para el éxito de un amplio espectro de políticas, desde la recaudación tributaria y el orden público hasta el control de las enfermedades infecciosas y la conservación ambiental”.

Los autores del informe destacan la importancia del civismo, la confianza y la cooperación  ciudadana  en  diferentes  ámbitos  de  políticas,  como  la  vigilancia policial, los impuestos, la inclusión financiera, la salud, las políticas ambientales y la lucha contra la pandemia de COVID-19.

Precisaron que “la  eficiencia  del  gobierno  y  la  facilidad  con  la  cual  pueden  comunicarse los ciudadanos y el gobierno también dependen de la confianza. Las herramientas de gobernanza digital ofrecen enormes promesas en ambas dimensiones. Internet y su cultura, sus procesos, sus modelos empresariales y sus tecnologías están cambiando la sociedad y las demandas sociales hacia  el  gobierno,  pero  también  ofrecen  oportunidades  revolucionarias”.

Concretamente, en estas investigaciones se proponen  responder  a  las  siguientes  preguntas:  ¿es  la  baja  confianza  un impedimento  o  un  estímulo  para  la  adopción  de  servicios  digitales  (o  es ambos, de maneras diferentes)?

“Si la baja confianza constituye un impedimento en ese sentido, ¿cómo se puede remediar esto? El vínculo con el crecimiento inclusivo, la desconfianza y los vínculos débiles de ciudadanía intensifican los desafíos crónicos urgentes de bajo crecimiento y alta desigualdad”.

Desconfianza y COVID-19

Se narra entonces que “la pandemia de 2020 conmocionó a un mundo ya sacudido por la desconfianza y la polarización social. Indican que se perdieron vidas y empleos a pesar de los enormes esfuerzos de los gobiernos para contener la COVID-19 y apoyar a las familias y las empresas.

“Ante la magnitud del shock y el sufrimiento que ha desatado en América Latina y el Caribe, el compromiso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para mejorar las vidas en la región nunca ha sido tan grande”, resalta el estudio.

Ante estos señalamientos, urge que el Estado dominicano realice campañas intensivas para no solo derrotar la desconfianza entre los dominicanos, sino también recuperar la confianza y convertirla  en eje del crecimiento y el desarrollo socio-económico del país.

¡Dios nos escuche porque lo de la desconfianza es grave!

*El autor es periodista

 

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