Se necesita urgentemente ayuda agrícola para evitar una catástrofe en el Afganistán

 

Se necesita urgentemente ayuda agrícola para evitar una catástrofe en el Afganistán

 

Los agricultores y pastores son fundamentales para que el país salga de la trampa del hambre, según la FAO

19/11/2021



Kabul/Roma
 – Habida cuenta de que la población afgana se enfrenta a una extensa sequía, al colapso de los medios de vida rurales y a un trastorno económico generalizado, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) está prestando a los agricultores y pastores asistencia esencial para salvar vidas, al tiempo que insta a brindar un apoyo mucho mayor e inmediato en favor de la producción agrícola.

En la actualidad, al menos 18,8 millones de personas padecen inseguridad alimentaria aguda —lo que significa que no pueden alimentarse a diario— y se prevé que esa cifra aumente a 22,8 millones de personas para finales de 2021. La FAO está respaldando a los agricultores y pastores aportando semillas, fertilizantes, dinero en efectivo y apoyo a los medios de vida para sostener la producción agrícola y evitar el colapso generalizado de los medios de vida en varias zonas del país.

“Tenemos que ayudar al Afganistán a evitar la trampa del hambre. Millones de afganos viven al borde de la catástrofe que ocurrirá si sus animales mueren o los campos se quedan sin sembrar, se producirá una catástrofe”, asegura el Sr. QU Dongyu, Director General de la FAO.

“Es necesario invertir ahora, con carácter urgente, en la producción agrícola y ganadera. Esta es la forma más eficaz en función de los costos de lograr que el país retome la senda hacia la seguridad alimentaria”.

Un paquete de ayuda al cultivo de trigo, que cuesta 157 USD, permite a una familia de agricultores satisfacer sus necesidades de cereales durante un año, frente a los 1 080 USD que se necesitan para cubrir las necesidades alimentarias mínimas de una familia media, algo que pocos pueden permitirse ahora.

La agricultura constituye la espina dorsal de los medios de vida afganos y es fundamental para la economía del país. Alrededor del 70 % de los afganos vive en zonas rurales y la agricultura representa al menos el 25 % del producto interno bruto, mientras que se estima que el 80 % de todos los medios de vida dependen directa o indirectamente de la agricultura.

La FAO necesita urgentemente 115 millones de USD para atender a 5 millones de hombres, mujeres y niños este invierno y la próxima primavera. De esta cantidad, uno de cada 5 USD apoyará directamente a las mujeres afganas. Se necesitan 85 millones de USD adicionales en 2022 para financiar la respuesta humanitaria de la FAO a fin de evitar el colapso de los medios de vida y el desplazamiento generalizado de la población.

La distribución de semillas es una gran ayuda para los agricultores

La FAO está distribuyendo actualmente un conjunto de insumos para la siembra de trigo durante la temporada de invierno en el Afganistán en 31 de las 34 provincias del país. Comprende semillas de trigo certificadas de alta calidad y suministradas localmente, así como formación técnica para garantizar los mejores resultados posibles a los agricultores.

Esta campaña beneficia a 1,3 millones de personas, a las que ayudará a mantener sus medios de vida en las próximas semanas y meses, al tiempo que la FAO aumenta su apoyo humanitario a los agricultores de las grandes zonas rurales del país, donde vive la mayor parte de los afganos.

“Si no hubiéramos conseguido este saco de semillas de trigo certificadas, no podríamos cultivar trigo este año. Con estas semillas mejoradas se obtendrá un rendimiento mucho mayor”, aseguró Esmatullah Mirzada, un agricultor de la aldea de Safar Khan, en el distrito de Zendajan, provincia de Herat, que recientemente recibió semillas y formación de la FAO.

Pero el período de escasez antes de la cosecha será duro y es preciso redoblar los esfuerzos para alimentar a las familias rurales y asegurar su supervivencia. Ello supone proteger su ganado para mantener sus valiosos animales vivos, sanos y productivos.

“Los agricultores afganos necesitan volver a cultivar alimentos para sus familias y para el Afganistán, así como dinero en efectivo en sus bolsillos. La agricultura no puede esperar y la población afgana tampoco”, aseguró el Sr. Richard Trenchard, Representante de la FAO en el Afganistán.

Consecuencias de la inacción: el desplazamiento rural

El Sr. Trenchard acaba de regresar de una visita de campo a las zonas devastadas por la sequía en el distrito de Zendajan, provincia de Herat. También se ha reunido con las personas desplazadas dentro del país que viven en las afueras de la ciudad de Herat. Eran agricultores de Ghor, una provincia cercana, y habían abandonado su tierra rural con desesperación.

“La situación es desastrosa. Todos los agricultores con los que hemos hablado han perdido casi todas sus cosechas este año, muchos se han visto obligados a vender su ganado, han acumulado enormes deudas y simplemente no tienen dinero”, dijo el Sr. Trenchard.

“Ningún agricultor quiere abandonar su tierra. Pero cuando no se dispone de alimentos, ni de grano de la cosecha anterior ni de semillas en los campos, y el ganado desaparece, no queda otra opción”.

Helalading Najmadin, un agricultor del pueblo de Qala-e-Rig, en el distrito de Zendajan, dijo que “la sequía, COVID-19 y el conflicto armado nos han llevado a esta terrible situación. En nuestro pueblo, la población no tiene ni siquiera pan para comer. Nuestras propiedades y ganado han sido destruidos y, debido a la falta de semillas mejoradas, fertilizantes y agua, no pudimos cosechar nada de trigo”.

La sequía generalizada parece que va a empeorar en el Afganistán. Es probable que los agricultores y pastores se enfrenten a un segundo año consecutivo de sequía en 2022, ya que se espera que el fenómeno de La Niña comporte para el Afganistán unas condiciones más áridas de lo normal en los próximos meses. Esta situación planteará un verdadero riesgo de hambruna en 2022 a menos que se brinde ayuda inmediata a gran escala para proteger a estas personas y a sus medios de vida muy pronto.

Aunque el acceso a la ayuda humanitaria nunca ha sido mejor, los precios se disparan y las necesidades siguen superando los recursos proporcionados.

Con la ayuda de la FAO, el suministro de piensos, la desparasitación y otros servicios pueden mantener hasta 8,4 millones de cabezas de ganado alimentadas y productivas, sostener la producción lechera de los hogares y apoyar la generación de ingresos conexos de 35 USD semanales.

El programa de dinero por trabajo, dirigido a los más vulnerables, incluidos los campesinos sin tierra, proporciona dinero en efectivo vital en las zonas rurales durante el período de escasez, al tiempo que mejora el acceso al agua durante la sequía mediante la rehabilitación de la captación hídrica, el riego, abrevaderos para el ganado y kareez (sistemas de canales subterráneos).

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