NO AL BARRILITO Y EL COFRESITO A LOS LEGISLADORES

 Mi observatorio:

El Barrilito y el Cofrecito un malvado robo

POR LUIS D. SANTAMARIA

El autor es periodista. Reside en Monte Plata.


No hay forma alguna de que nadie en particular me convenza de que los recursos económicos millonarios del “barrilito y el cofrecito” que se entrega alegremente a senadores y diputados no es un malvado robo al Estado que debe ser eliminado de una vez y por toda.

Esos recursos que se entrega a eso legisladores son robados al pueblo y por ende deben volver al erario para ser utilizados en acciones sociales, no administrado por los propios legisladores sino por un organismo independiente creado con tales fines para evitar distorsiones.

El que me diga a mí que los recursos millonarios provenientes del erario público destinados al barrilito y el cofrecito para complacer a  bandidos depredadores no es un robo, le diré que si, que son ladrones aquellos que reciben ese dinero.

No así no, el pueblo debe empantalonarse y parar de una vez y por toda la ambición desmedida de algunos legisladores que se creen dueños y señores del país mientras la mayoría de los dominicanos mal vivimos debido al robo generalizado de los fondos públicos.

Un congreso unicameral sería parte de la solución

Un congreso unicameral sería parte del adecentamiento y la eliminación a las irritantes prebendas y beneficios económicos provenientes de los impuestos de los contribuyentes que van a engrosar el patrimonio de los señores senadores y diputados en perjuicio de las grandes mayorías.

Con la unificación del Senado y la Cámara de Diputados en un solo bloque se reduciría la matrícula de representantes en ambos organismos legislativos, es decir solo serían elegidos 32 senadores e igual número de diputados en representación de todo el país, lo que ahorraría miles de millones de pesos al Estado.

Entendidos en la materia han expresado que República Dominicana es un país con una extensión superficial de apenas 48,448 kilómetros cuadrados, con unos 11 millones de habitantes, un presupuesto de alrededor de 1,000 millones de pesos anuales y un PIB de alrededor de 90 mil billones de pesos y tenemos un congreso bicameral como si fuéramos una nación del primer mundo

Sostienen los analistas políticos que por ejemplo el Reino Unido tiene un PIB de 3,000 trillones de dólares; los Estados Unidos de América de 21,000 trillones de dólares; los Estados Unidos de México 1,300 trillones de dólares; Alemania 4,000 trillones de dólares; Brasil 2,000 trillones; y, Argentina 600,000 billones de dólares.

La diferencia de la República Dominicana con estos es que son países federados que por su tamaño geográfico, población y producción de bienes y servicios, entre otras variables que inciden en la organización política del país y en el número de sus legisladores.

En tanto, la Republica Dominicana aun cuando tenemos un gobierno unitario, se da el “lujo” de tener un congreso bicameral que otorga irritantes beneficios a sus legisladores, recursos provenientes de los contribuyentes, que muy bien podrían ser traspasados a la población.

Tenemos una Cámara Alta (Senado) y una Cámara Baja (Cámara de Diputados), pues heredamos una organización estatal propia de países federados como los referidos, algo que le queda grande a un país del tercer mundo como la República Dominicana.

La mayoría entiende que ha llegado el momento de reconocer lo que somos. El que pretendamos ser una gran nación, por nuestros valores, el nivel de desarrollo institucional y humano, la fortaleza de nuestras instituciones y otros elementos para nuestra consolidación como país, el nuestro es un país pequeño.

Pero somos engreídos y nos gastamos un Congreso Nacional similar en tamaño a países tan grandes como los más desarrollados y más extensos del mundo que manejan presupuestos millonarios en favor de una irritante minoría.

Si queremos realizar una reingeniería estatal, que haga del gobierno de la nación algo funcional y adecuado a nuestros recursos, como pretende el presidente Luis Abinader, debemos reducir tanto el tamaño de nuestro congreso como su composición de dos

 

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