Secretario de Estado Antony J. Blinken y Secretario General de la OCDE Mathias Cormann en conferencia de prensa conjunta

 


Traducción cortesía del Departamento de Estado de los Estados Unidos



Departamento de Estado de los Estados Unidos
Oficina del Portavoz
Declaraciones
6 de octubre de 2021

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
París, Francia

(Extracto)

SECRETARIO DE ESTADO BLINKEN: Muchísimas gracias, Secretario General. Ha sido muy grato estar con usted y todo su equipo y con las demás delegaciones aquí esta semana. Quisiera empezar señalando cuán extraordinario es siempre volver a Francia y estar en París. Y agradezco en particular las conversaciones sumamente constructivas que tuvimos en los últimos días también con Francia, nuestro socio más directo y el más antiguo de nuestros aliados, así como el trabajo que llevamos adelante para profundizar cada vez más esta relación.

En verdad quiero transmitirle, a usted Mathias y a todos en la OCDE, nuestro agradecimiento y felicitaciones por una reunión ministerial tan satisfactoria. Nos fue muy útil estar en la misma sala con la mayoría de nuestros colegas y vernos cara a cara o, en ocasiones, mascarilla a mascarilla. También ha sido un honor encabezar la delegación estadounidense. Estuvo integrada por altos funcionarios de distintas áreas del gobierno, incluido nuestro enviado especial para el clima, la representante comercial de EE. UU., la presidenta del Consejo de Asesores Económicos y el subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medioambiente. Todos vinimos a París porque la OCDE es un foro sumamente valioso para concretar un trabajo importante en beneficio de nuestras economías y de nuestros pueblos.

Así ha sido en los últimos 60 años, pero creo que como lo demuestra lo que hemos hecho en los últimos días, esto es más relevante ahora y lo será en lo sucesivo. Desde que se fundó hace 60 años, la OCDE ha evolucionado y se ha convertido en una institución de cara al futuro donde se congregan las principales democracias de mercado del mundo para identificar los desafíos globales urgentes, compartir mejores prácticas, fomentar la investigación, contribuir a la determinación de políticas y reafirmar los valores comunes que inspiran todo lo que estamos haciendo. Este año, mantuvimos esa tradición enfocándonos en el tema de un futuro ecológico y con inclusión.

De hecho, en esto confluyen tres de los desafíos más críticos que enfrentan hoy nuestros países: redoblar nuestra respuesta a la crisis climática, definir la economía global de manera sostenible y abordar las desigualdades arraigadas que frenan a nuestras democracias y nuestras economías. Durante los dos últimos días, los Estados Miembros de la OCE* compartieron estrategias para invertir en un futuro verde y avanzar hacia una economía con cero emisiones de carbono para el año 2050. Estuvimos de acuerdo en que la crisis climática debe ser una prioridad máxima de la agenda de la OCDE y mantener esa posición. La cooperación y el análisis de políticas sobre la base de datos concretos que brinda la OCDE también es crucial para reparar el perjuicio que provocó la pandemia de COVID-19 y construir una realidad mejor a partir de eso.

También nos enfocamos en una tasa impositiva corporativa mínima global, una medida que apoyan muchos Estados Miembros de la OCDE, incluido Estados Unidos. Esto nos evitaría una competencia destructiva y contraproducente en la cual nuestros países bajan los impuestos a las empresas y luego otros reaccionan bajando los suyos todavía más. Esta competencia ha durado décadas y ningún país ha resultado ganador. Adoptar un enfoque común sobre impuestos establecerá condiciones más igualitarias para los trabajadores y las empresas, favorecerá una mayor equidad dentro de nuestras naciones y entre ellas, y creará una base más sólida para que países de todo el mundo financien aquello que es vital para la vida de sus ciudadanos. Actualmente hay casi 140 países que representan a más del 90% del PIB mundial y que ya han manifestado estar de acuerdo con esta iniciativa. Es momento de aprovechar este impulso y hacerlo realidad.

Nos pusimos de acuerdo sobre la necesidad de propiciar una búsqueda de máxima calidad en los proyectos de infraestructura en todo el mundo y apoyar más proyectos que muestren resiliencia climática, sean sostenibles desde el punto de vista ambiental, no estén afectados por corrupción y realmente beneficien a las comunidades donde se construyen. Muy a menudo, lo que hemos visto son proyectos de infraestructura, sobre todo en economías en desarrollo, que básicamente no se construyen de esa forma. Se construyen con mano de obra importada, arrasan con las comunidades locales y las dejan sumidas en copiosas deudas. Mediante proyectos como los de Blue Dot Network —una iniciativa de Estados Unidos, Japón y Australia en colaboración con la OCDE y Build Back Better World— nos proponemos impulsar un enfoque distinto.

En un aspecto central de la economía futura, compartimos la convicción de que la OCDE debe ser un foro internacional clave para formular las reglas que orientarán el uso de las tecnologías emergentes (como la IA y la ciberseguridad) y ayudarán a fortalecer la seguridad de la cadena de suministro que resulta tan indispensable para todos nuestros países.

También analizamos estrategias sobre cómo acortar la brecha digital para que las mujeres y las niñas puedan participar plenamente en la economía digital. No será posible lograr una economía global con solidez, equidad y resiliencia si no se incluye en forma total a las mujeres y niñas. Lo mismo se aplica respecto de las personas LGBTI, las minorías étnicas y raciales, y todas las demás personas excluidas de la participación plena en la economía global. La OCDE realiza una tarea fundamental en todas estas áreas.

En la OCDE nos une un compromiso, como lo señalé antes, con los valores que compartimos y que han hecho posibles todos nuestros avances en los últimos 60 años: la democracia; el Estado de derecho; los derechos humanos, incluida la igualdad de género; y las economías de mercado con apertura, inclusión y transparencia. Eso es lo que diferencia a la OCDE y reviste suma importancia hoy, en un período en el que estos principios son puestos en duda por gobiernos autoritarios que sostienen que su modelo es mejor para dar respuesta a las necesidades básicas de las personas. Ahora más que nunca, debemos demostrar que nuestro enfoque puede mejorar la vida para nuestra gente y para las personas en todo el mundo.

Así es que acabamos de aprobar la Declaración de Visión del 60º Aniversario de la OCDE. Por medio de esta, se ratifica nuestro compromiso con esos ideales y, por sobre todo, con su puesta en práctica, ya que en definitiva se trata justamente de eso. Se trata de llevar a la práctica los ideales que nos unen. Estoy convencido de que nos seguirán guiando en los próximos 60 años y con posterioridad.

Muchas gracias nuevamente, Mathias. Es un gran placer estar aquí con usted. Estoy muy agradecido por el liderazgo que ha demostrado, no solo en estos días sino desde que inició esta tarea con una agenda sumamente importante para el futuro. Y expreso mi agradecimiento a todos los Estados Miembros de la OCDE por una conferencia ministerial sumamente productiva y ejemplar. Muchas gracias.


Para ver el texto original, ir a: https://www.state.gov/secretary-antony-j-blinken-and-oecd-secretary-general-mathias-cormann-at-a-joint-press-availability/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

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