ONG,s: el tiempo de separar el grano de la paja

 


“Alimentar cuervos”, y la ironía del verdugo


Es una vieja aprehensión y un tema pendiente de debatir, la asignación de fondos del Estado a organizaciones de la sociedad civil, que luego no rinden cuentas a las instituciones gubernamentales.


Ese tema es antiguo, y sería casi imposible determinar con certeza la cantidad de recursos públicos dejados de invertir en obras y servicios que han ido a parar a las llamadas Ong,s, sin que podamos verificar sus resultados.


Para ser justos, no todas, pero sí muchas, reciben fondos del Estado y se dedican a dar “servicios privados”, a realizar obras a privilegiados, a dar una labor selectiva y excluyente.


Las que brillan por su hoja de servicios, no hay que cuestionarlas. Sus obras visibles, son su mejor defensa. Pero no podemos decir lo mismo de cientos de organizaciones de la Sociedad Civil que han adoptado por cultura ocultar sus informes y simular que son independientes, cuando su presupuesto que le sustenta proviene de fondos públicos.


Necesario el debate, el análisis, y ojalá ocurra un diagnóstico sobre las aportaciones públicas a instituciones privadas que luego niegan servicios, asistencia, atenciones a los dueños de los recursos que manejan en mayoría, que es el pueblo.


Los gobiernos, deben afianzar su eficiencia para reducir el número de ONG,s que le complementan en su alcance a enfoques sociales. Si tenemos un gobierno mas cercano, no hay necesidad de utilizar las tantas ONG,s para determinados tipos de asistencia al público.


Las ONG,s no son sin embargo, un mal social, en sí mismas, sino sus actuaciones poco transparentes.
En clima de racionalidad, si agregamos la obligatoriedad de rendir cuentas de los fondos recibidos, de verificar los resultados de su existencia y de su accionar en la sociedad, las ONG,s son una excelente herramienta del altruismo.


Y con la existencia de esos instrumentos privados de asistencia pública, ayudamos a los gobiernos a distribuir la responsabilidad social focalizada. Pero en la práctica, muchas ONG,s se han salido de su ruta, se han desnaturalizado y en ocasiones, violado las propias leyes que le rigen y la de incorporación sobre las que actúan.


En la práctica, no solo se han transformado en una burocracia privada alimentada con fondos públicos y extranjeros, para otros propósitos alejados de su declaración de principios y su compromiso social.


En la práctica se han convertido en un real adversario del ente que las alimenta, fabricando fallas, debilidades, diagnósticos, y lo peor, se han convertido en reales agentes de intereses extranjeros, en denunciantes, en acusadores en foros y entes internacionales, a pesar de existir por los fondos estatales.


Acusaciones, muchas veces merecidas, pero la mayoría, una traición y un chantaje insoportable. Las ONG,s no pueden ser un gobierno paralelo, sí pueden retornar a sus orígenes y ocupar su espacio, sus roles, y como todo el que recibe fondos públicos, rendir cuentas y diagnosticar sus resultados, su impacto.


Es probable, que atraídas por el hecho de que en la República Dominicana mas de 1,500 millones de pesos se consignan en el presupuesto nacional para el sostenimiento de centenares de asociaciones “sin fines de lucro”, es que cada cual, quiera andar con una ONG,s en su bolsillo.


Profesionales, nacionales y extranjeros, dirigentes “comunitarios”, gente con visión, se han encargado de organizar y fundar ONG,s para solicitar fondos de esos que los gobiernos destinan a las instituciones sin fines de “lucro”, que luego, por la falta de supervisión, en la práctica, vemos que son negocios privados.


Y ocurre en la educación, en la salud, en los servicios, en la formación. Pero lo peor, y lo menos posible de permitir que continúe, es cuando con fondos públicos, no solo las ONG,s son excluyentes en sus roles sociales, sino que se organizan para cuestionar las políticas públicas, incluso las que se refieren a las relaciones internacionales y a la migración.


Muchas ONG,s que reciben fondos públicos, y que sus ejecutivos, sus directivas se han aburguesado, y exhiben un bienestar impropio de sus funciones de “sin fines de lucro”, pueden poseer por ahí negocios marginales, originados y sostenidos del bienestar de los fondos asignados, y la falta de transparencia.


Es el momento, y es saludable, que los “cuestionadores” y los críticos irracionales, politizados a veces, y comprometidos con intereses extranjeros, reciban de propia medicina, y sean cuestionados, criticados y auditados.

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Y como plantea, el editorial del Listín Diario al respecto, “Mas de 1,500 millones de pesos se consignan en el presupuesto nacional para el sostenimiento de centenares de asociaciones “sin fines de lucro” que, sin embargo, se han colocado al margen de la ley al no informar oportunamente sus ingresos y gastos, pero sobre todo estos últimos, que provienen de esta sangría presupuestal, lo que mueve a sospechas.

Haría bien el Gobierno en quitarles su personería jurídica a aquellas que, impenitentemente, han usado los recursos públicos sin rendir ninguna cuenta a las instituciones del Estado que les proveen fondos. Y aparte de retirarles la incorporación de ley, que someta a la justicia a sus directivos por la gravedad de estas faltas.

Es un escándalo que 67 de estas entidades, que dependen del ministerio de la Presidencia, hayan durado dos años manejando recursos sin ajustarse a la ley, y que otras tantas, que se nutren de los presupuestos de otros ministerios, hagan lo mismo, sin que nada perturbara la mirada acuciosa y escrutadora que se supone tienen los muchos “veedores” públicos de esas instituciones, designados como tales para no permitir esas pifias.

Es preciso que se haga esta limpieza no solamente en aras de dar al gasto público un sentido mas racional, sino para distinguir entre las ONG’s que chupan fondos y aparentemente no hacen nada en favor de la sociedad y aquellas que sí se han consagrado al servicio y las atenciones de ciudadanos necesitados y a las que se les debe garantizar esta asistencia estatal.

Si se hace un serio diagnóstico de esta situación, se descubrirá que de este barrilote presupuestal, que se infla progresivamente se alimentan numerosas “asociaciones sin fines de lucro” parasitarias u oportunistas,

El país no se merece que millonarias sumas de dinero estén siendo dilapidadas sin control ni freno cuando hay necesidades fundamentales que se agravan justamente por falta de recursos a tiempo y en la cuantía que demandan las circunstancias”.


NOTA - artículo escrito en 2016

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