Titulares

Declaraciones del secretario de Estado Antony J. Blinken durante Diálogo de Alto Nivel entre EE. UU. y Colombia

 


Traducción cortesía del Departamento de Estado de los Estados Unidos



Departamento de Estado de los Estados Unidos
Oficina del Portavoz
Declaraciones
21 de octubre de 2021

Palacio San Carlos
Bogotá, Colombia

SECRETARIO BLINKEN: Buenos días a todos. Es muy grato estar aquí con todos ustedes, con estos dos equipos excelentes, y los equipos que apoyan a esos equipos, porque sabemos cuántos son los que hacen el trabajo. Estamos agradecidos con todos ustedes. Marta Lucía, muchísimas gracias por recibirnos. Tuve la posibilidad de darles la bienvenida al Departamento de Estado hace algunos meses, y estoy muy agradecido de estar aquí en Bogotá, en el Palacio San Carlos, acompañado por todos ustedes.

Este es, de hecho, el noveno Diálogo de Alto Nivel. El Diálogo de Alto Nivel no es algo nuevo para mí. De hecho participé en al menos dos, tal vez incluso tres, en 2015 y 2016. Y creo que la continuidad nos indica que esta relación trasciende a cualquier gobierno o a cualquier partido político en ambos países, y ese es un dato importante. También se extiende mucho más allá de nuestros gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, las familias y las comunidades. Mientras se desarrolla este Diálogo de Alto Nivel, hay otros diálogos innumerables que ocurren cada día en todos los niveles entre personas colombianas y estadounidenses, y ese es realmente el tejido social que nos une.

Creo que si alguien necesitaba convencerse de la amplitud y profundidad de la relación entre nuestros países, las áreas en las que estamos trabajando juntos y que están teniendo impacto positivo en las vidas de nuestros ciudadanos, todo lo que necesitaban era escuchar a la vicepresidenta, que se refirió con suma elocuencia a tantas áreas en las que colaboramos juntos. Creo que eso es demostrativo de todo lo que nos une.

El foco central para mí de este viaje, de mi primer viaje a América del Sur como Secretario de Estado, es cómo podemos hacer que las democracias funcionen para nuestra gente. Ese es el desafío que compartimos, y representa asimismo nuestra responsabilidad en común. Podemos decir eso sobre nuestros países, pero también respecto de todo el hemisferio, Sabemos que una forma de conseguir resultados es trabajando en estrecha colaboración con nuestros socios y aliados en los mayores desafíos que enfrentamos. Y eso es exactamente lo que están haciendo Estados Unidos y Colombia.

El diálogo de hoy, como escucharon, tratará muchos de esos desafíos. Quisiera ahora referirme a algunos, pues creo que se destacan en este momento en particular: COVID-19, la crisis climática y el desafío de la migración. La forma en la que estamos afrontando estos retos pone de manifiesto las características definitorias de la alianza entre nuestros países. Y creo que esto contribuirá a dar forma a muchas de las conversaciones que tendremos hoy.

En primer lugar, debemos hacer frente juntos a estas dificultades apremiantes, porque sencillamente son demasiado inmensas y complejas para que ninguno de nosotros pueda hacerlo solo. Ese es un principio clave de lo que nos reúne aquí. Por ejemplo, la crisis climática: ningún país, ni incluso ningún grupo de países, podrá hacer suficiente por sí solo para limitar el calentamiento de la Tierra a 1,5 grados Celsius, que es el nivel máximo que la ciencia nos dice que podemos alcanzar si nos interesa impedir una catástrofe. En la pandemia, la propagación del virus en forma global amenaza a las personas en todos los rincones del mundo. Eso lo sabemos bien.

En segundo lugar, al abordar estos desafíos, ambos tenemos que lidiar con las consecuencias inmediatas, pero también, al mismo tiempo, tenemos que trabajar en pos de soluciones sostenibles, de largo plazo. En COVID-19: hemos aportado desde Estados Unidos seis millones de dosis de vacunas seguras y efectivas a Colombia. Donamos más de USD 80 millones de fondos en apoyo a esfuerzos para vencer al virus. Cuando el virus aumentó aquí y las unidades de cuidados intensivos alcanzaron el máximo de su capacidad, enviamos más de 200 respiradores a Colombia.

A su vez, estamos profundizando la cooperación entre los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. y el Instituto Nacional de Salud de Colombia para fortalecer el sistema de salud pública y de seguridad de Colombia, en aspectos que van desde una mejor integración en el uso de datos hasta el fortalecimiento de la preparación y la respuesta ante emergencias. Y eso va a ayudar no solo con respecto a esta pandemia, sino que también contribuirá a prevenir la próxima o, de ser necesario, responder a ella.

En tercer lugar, estamos empleando nuestra alianza como modelo de los tipos de respuesta colaborativa que deseamos ver en el mundo, al tiempo que intentamos convocar a una mayor colaboración regional. Con respecto al tema migratorio sobre el que nos centramos ayer. Colombia y Estados Unidos están trabajando juntos para responder a las necesidades humanitarias urgentes de 1,8 millones de venezolanos desplazados en Colombia, en gran parte con a la generosidad notable del presidente Duque y el pueblo colombiano. A su vez, estamos alentando a los socios en nuestra región a sumarse a los esfuerzos para responder a estos y otros desafíos migratorios en el hemisferio, lo cual representó el objetivo de la reunión de nivel ministerial que mantuvimos ayer y que acordaron nuestras dos naciones.

En cuarto lugar, estamos abocados a abordar las causas fundamentales de estos problemas, y no solamente los síntomas. La desigualdad, la discriminación, la corrupción y la falta de acceso a oportunidades son causas que subyacen a muchos de estos desafíos, y deben abordarse si nos proponemos realmente superarlas. Juntos, estamos encontrando formas innovadoras de hacer eso. Las distintas conversaciones de hoy tratarán esta brecha entre las áreas urbanas y rurales a las que se refirió usted, Marta Lucía, y a la brecha digital que esta por lo general conlleva. La ampliación de la banda ancha en zonas rurales es crucial para el empleo, la educación e incluso el acceso a los servicios básicos en el siglo XXI. Es un problema sobre el que ambas naciones tienen que hacer mayores esfuerzos y aprender una de la otra a medida que avanzamos, si es que nos proponemos responder a las necesidades de todas nuestras comunidades.

Y abordar las causas fundamentales es algo muy importante para otra cuestión transversal al diálogo de hoy, que es la seguridad. Nos mantenemos decididos a trabajar con Colombia en la implementación de acuerdos de paz. Pero al mismo tiempo que adelantamos este trabajo, Estados Unidos está acercando un enfoque novedoso más abarcador para la promoción de la seguridad. El enfoque sigue teniendo como uno de sus pilares la cooperación en el fortalecimiento de la aplicación de la ley y nuestros esfuerzos para reducir la violencia, sobre todo en comunidades rurales desfavorecidas, donde según hemos escuchado, el Estado tiene presencia limitada, aunque cada vez mayor.

El enfoque sigue teniendo a los derechos humanos como elemento central. Continuamos enfocados en incrementar la capacidad y los recursos de fiscales, jueces y otros actores claves para contribuir a que haya rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos y abusos, y estamos colaborando para reforzar la protección de periodistas, defensores de derechos humanos y otros valientes activistas ante la persistencia de amenazas y ataques. Nuestro nuevo enfoque también procura ampliar las herramientas con las que contamos y que usamos, a través de medidas como generar oportunidades económicas con mayor inclusión para las personas jóvenes, que de lo contrario podrían considerar que no tienen otra opción más que recurrir a actividades ilícitas. Y también invertir en la prevención del abuso de sustancias, el tratamiento y la recuperación, que no solo ayudarán a quienes combaten adicciones, sino también a reducir la demanda en Estados Unidos, que propicia la actividad delictiva.

En quinto lugar, cada uno de estos desafíos es además una oportunidad para la iniciativa Build Back Better (Reconstruir Mejor) que apunta a mejorar aquellas partes de nuestro sistema que sean deficientes. En definitiva, de eso se trata la democracia. Pero nuestros países han asumido compromisos ambiciosos de disminuir las emisiones y adaptarse a los cambios inevitables en nuestro clima que ya estamos viendo. Como lo ha señalado el presidente Biden, las inversiones que se necesitan para cumplir con estos compromisos representan una oportunidad única en varias generaciones de invertir en puestos de trabajo bien remunerados que también preservarán nuestro planeta grandioso y de crear estas oportunidades en comunidades que han sido marginadas en forma sistemática, como la comunidad afrocolombiana, las comunidades indígenas en este país y las comunidades de personas negras y morenas en Estados Unidos.

La iniciativa Build Back Better World (Reconstruir un Mundo Mejor) sobre la que habló la Vicepresidenta, es una forma en la que creemos ayudar —y esperamos hacerlo— a que se generen estas oportunidades juntos, no solo en materia climática, sino también de infraestructura, al profundizar el apoyo social y económico para las familias trabajadoras. Hay mucho que podemos y debemos hacer para Reconstruir un Mundo Mejor. Fue muy grato contar con algunos de nuestros expertos aquí en las últimas semanas para hablar con nuestros socios en Colombia sobre eso, y creo que habrá mucho más para decir al respecto en los próximos meses.

Fundamentalmente, nos proponemos hacerlo de un modo congruente con los valores de nuestros dos países: la transparencia, la sostenibilidad ambiental y el empoderamiento de las comunidades locales. Todas estas cosas son fundamentales en el enfoque que estamos adoptando.

También escuchamos —y sobre esto quisiera hacer un comentario— sobre la importancia y la vitalidad de los intercambios entre nuestros países en distintas áreas, desde el arte hasta la cultura, el ámbito académico, la ciencia y la tecnología (STEM). Creo profundamente en estos intercambios. Considero que logran cosas extraordinarias en lo que respecta a generar entendimiento y lazos entre nuestros países que duran años y generaciones. Y además, acercan a jóvenes talentosos, y cuando logramos acercar a jóvenes talentosos, los resultados que se consiguen son excepcionales.

Quisiera decir que aunque yo no era un defensor enérgico de estos programas, no tuve opción porque mi esposa se desempeñó antes como secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Educativos y Culturales, y estaba a cargo de estos programas. Y creo firmemente en ellos. Espero que nuestros grupos seguirán encontrando formas de darles mayor impulso. Sin duda, COVID ha hecho que todo sea más difícil, pero creo que también en ese aspecto tenemos que reconstruir una realidad mejor.

Una última cuestión: esta relación persiste, e incluso se consolida, porque sigue evolucionando. Sigue evolucionando para reflejar las necesidades, las esperanzas y las aspiraciones de nuestra gente, al igual que nuestras democracias. De eso se trata. Marta Lucía, usted señaló en la cena anoche algo de lo que tomé nota. Esta labor y estos grupos son muy importantes. Y las conversaciones que vamos a tener hoy, el trabajo que estamos haciendo hoy, todo lo que están haciendo actualmente es de suma importancia. Pero tenemos que ir más allá de esas conversaciones, avanzar más allá del diálogo, y pasar a la acción y a los resultados. Contamos con todos ustedes, nuestros colegas, para que nos ayuden con eso, para lograr ese objetivo e impulsar el progreso de Estados Unidos y de Colombia.

Gracias.


Para ver el texto original, ir a: https://www.state.gov/secretary-antony-j-blinken-remarks-at-the-u-s-colombia-high-level-dialogue/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

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