Conversación del Secretario de Estado Antony J. Blinken con jóvenes colombianos

 

Traducción cortesía del Departamento de Estado de los Estados Unidos



Departamento de Estado de los Estados Unidos
Oficina del Portavoz
Declaraciones
21 de octubre de 2021

Hotel Grand Hyatt
Bogotá, Colombia

SR. GALLO: Buenos días a todos. Buenos días, casi tardes. Estamos transmitiendo en vivo desde Bogotá, Colombia. Estamos aquí con el Sr. Antony Blinken, Secretario de Estado de Estados Unidos de América. Mi nombre es Luis Gallo. Soy periodista colombiano-estadounidense. Es un honor estar aquí con todos ustedes. Hola, Sr. Secretario de Estado. Le damos la bienvenida a Colombia en el día de hoy.

SECRETARIO BLINKEN: Gracias.

SR. GALLO: Bogotá lo ha recibido incluso con un día de sol; esto no ocurre muy frecuentemente. Puede llover, puede que el tiempo cambie durante la mañana, ya veremos.

Usted es el principal asesor en materia de política exterior de Estados Unidos y, en muchos casos, la voz con la que Estados Unidos de América se dirige al mundo. De hecho, está en su primer viaje oficial a América del Sur como Secretario de Estado.

SECRETARIO BLINKEN: Exacto.

SR. GALLO: En este viaje se reunió con el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso en Quito, y con Iván Duque, el presidente Iván Duque, aquí en Bogotá. Y hoy vamos a hablar sobre diferentes temas, como las migraciones y la democracia, el trabajo con poblaciones desfavorecidas, y el cambio climático. Participarán en la conversación 20 destacados jóvenes líderes de toda Colombia a quienes hemos invitado a mantener este debate con usted. Seleccionamos algunas preguntas que ellos propusieron.

SECRETARIO BLINKEN: Excelente.

SR. GALLO: Ayer me reuní con ellos y son realmente personas brillantes. También tenemos algunas preguntas sugeridas por nuestra audiencia virtual.

SECRETARIO BLINKEN: Veo que hay algunos amigos detrás de nosotros, sí.

SR. GALLO: Así es. A modo de recordatorio, estamos transmitiendo esta sesión en directo en todos los canales de la embajada de los Estados Unidos y también en el periódico El Espectador aquí en Colombia. También hay cientos de jóvenes líderes mirando desde los espacios de Colombo Americano en todo el territorio colombiano.

SECRETARIO BLINKEN: Excelente.

SR. GALLO: Queremos darle una cálida bienvenida de parte de Colombia.

SECRETARIO BLINKEN: Gracias.

SR. GALLO: Una vez más, sé que usted ha estado en Colombia anteriormente, pero —lo sé—, perdón, sé que usted estuvo… que este es su primer viaje a Colombia en calidad de Secretario de Estado.

SECRETARIO BLINKEN: Pero estuve en el país anteriormente, sí. Realmente estaba esperando la oportunidad para regresar, e incluso en el breve tiempo que llevamos aquí, puedo decir que no me equivocaba con mis deseos de regresar.

SR. GALLO: Excelente. Bueno, le damos la bienvenida nuevamente y queremos escucharlo también.

SECRETARIO BLINKEN: Gracias. Bueno, hola a todos. Buenos días a todos. Agradezco su presencia en el día de hoy, y gracias también a nuestros amigos quienes nos acompañan virtualmente. Luis, quiero agradecerle por esto, por estar con nosotros hoy.

Realmente quería tener la oportunidad de reunirme con una generación más joven de líderes, de activistas, de hablar sobre algunas de las cuestiones que están influyendo en su vida, pero también definiendo nuestro futuro y el futuro de los dos países, tanto de Estados Unidos como de Colombia. Ambos tenemos la necesidad y el interés en construir una democracia sólida y duradera, y de asegurarnos que continuemos defendiéndola. Ambos queremos asegurarnos de estar haciendo todo lo posible para generar las condiciones para la paz y la justicia en nuestros pueblos. Y estos son desafíos, cuestiones que los colombianos y los estadounidenses están enfrentando de distintos modos.

Principalmente, quería venir para intentar, en el breve tiempo que compartiremos, aprender algo más de ustedes, y poder escucharlos. Hoy revisé la lista de personas que nos acompañan, y su diversidad es realmente extraordinaria en muchos sentidos. Entonces, tenemos, entre ustedes, por lo que sé, un abogado y organizador que ayuda a jóvenes en riesgo; tenemos una líder indígena que trabaja para preservar las tradiciones ancestrales; tenemos un activista por los derechos LGBTQI que brinda apoyo a personas refugiadas y migrantes; tenemos un talentoso músico —yo soy músico, aunque el adjetivo “talentoso” no suele aplicarse a mi caso—, pero aquí sí tenemos un músico talentoso; una persona involucrada en la lucha contra el racismo; y tantos otros líderes inspiradores en este grupo que nos acompaña hoy.

Cada uno de ustedes ya desempeña un papel importante en el futuro de su país. Y eso es sumamente valioso. Realmente quiero tener la oportunidad de escuchar al menos una parte de sus experiencias y sus ideas.

Permítanme expresar brevemente, antes de adentrarnos en nuestros temas, que creo con firmeza que nuestros países —y especialmente nuestros jóvenes— pueden aprender uno del otro. Es tanto lo que están haciendo, lo que están experimentando, lo que están viendo, que es importante y tendrá un impacto en los estadounidenses.

A su vez, enfrentamos algunos desafíos comunes muy significativos. COVID-19: tenemos que enfrentarla juntos. El clima: tenemos que enfrentarlo juntos. Acabo de llegar de una recorrida por los Jardines Botánicos aquí en Bogotá, que son bellísimos, y que recuerdan que la increíble herencia de este país tiene que ser una herencia viva.

Tenemos que lidiar con la desigualdad en nuestras sociedades. Una de las cosas que hemos visto es que el crecimiento es muy importante, pero tiene que ser equitativo y debe compartirse de una mejor manera. Por supuesto, tenemos problemas de racismo sistémico, tenemos desafíos por cuestiones de injusticia, que, una vez más, considero que, al enfrentar estos retos podemos aprender unos de otros.

Estoy convencido, absolutamente convencido, de que la democracia en su máxima expresión es la vía más adecuada para resolver estos problemas en forma conjunta. Los gobiernos, los ciudadanos y las organizaciones pueden hacer que nuestras democracias realmente alcancen los resultados esperados y puedan avanzar. De eso se trata.

Les doy las gracias nuevamente por su presencia hoy, y lo que más me interesa es escuchar sus voces y responder todas las preguntas que pueda. Gracias.

SR. GALLO: Gracias, Sr. Secretario de Estado. Bien. Entonces, vamos a nuestro tema. Y para esto, nuestro primer tema hoy se centrará en la migración. En primer lugar, tenemos una pregunta de Coralia Vásquez, que es una activista por los derechos de las mujeres de Venezuela.

PREGUNTA: (Mediante intérprete) Hola. Buenos días, señor Secretario, y a todas las demás personas que están aquí. Soy Coralia Vásquez, de la isla de Margarita, Venezuela. Y mis compatriotas de Venezuela quieren expresar su profundo agradecimiento y darles un abrazo lleno de solidaridad, con muchísimo respeto por la embajada de los Estados Unidos y todo lo que están haciendo por nosotros, los migrantes. Estoy aquí en nombre de todos mis compatriotas que tuvieron, que se vieron obligados a abandonar nuestro país debido al problema de crisis humanitaria que estamos atravesando.

Mi pregunta sería: ¿Qué alternativa hipotética tiene para nosotros, para poder cambiar o entender la migración desde otro punto de vista? ¿Y cuáles son los beneficios para mis compatriotas que están indocumentados en Estados Unidos? ¿Cómo pueden obtener algún beneficio? Gracias.

SECRETARIO BLINKEN: Muchas gracias. Tengo que comenzar mencionando la generosidad de Colombia y el pueblo colombiano. Las medidas que el presidente Duque ha tomado también para otorgar el estatus de protección temporal a tantos huéspedes venezolanos aquí en Colombia es destacable, y creo que Colombia dio un ejemplo muy poderoso para muchas personas de todo el mundo. Entonces, quiero agradecer a Colombia por ello.

Ustedes saben mejor que nadie que la historia de la migración y de la migración irregular es sumamente compleja. Y en este momento, en nuestro propio hemisferio, estamos ante un flujo migratorio sin precedentes. Hay muchos venezolanos que han salido debido a la compleja —y en muchos sentidos, trágica— situación de Venezuela, y muchos están aquí, pero muchos otros se encuentran en otras partes de nuestro hemisferio. Tenemos amigos y vecinos de Guatemala, Honduras, El Salvador, que también han salido. Tenemos hermanos y hermanas de Haití que, algunos que han vivido en Chile o en Brasil durante muchos años y se marchan, o de Haití mismo.

Y como ustedes saben, hay una serie compleja de cosas, y quizás me daría curiosidad saber si ustedes, si están dispuestos a compartir su experiencia personal. ¿Pero qué es lo que motiva a una persona a decir, un día, voy a dejar todo lo que conozco, voy a dejar mi país, mi comunidad, quizás a mi familia, mis amigos, tal vez mi idioma, mi cultura, y voy a hacer un viaje muy peligroso a otro lugar? Tiene que haber algo muy poderoso que impulse eso. Y, en algunos casos, es el conflicto, la represión, la violencia. En otros casos, es la falta de oportunidades económicas básicas. Si no hay perspectivas de poder tener un empleo o tener comida sobre la mesa o poder cuidar a tu familia, vas a intentar hacer otra cosa. A veces, el problema es la corrupción y los malos gobiernos. Hay una gran variedad de factores que influyen en esta decisión.

Digo esto porque pienso que tenemos dos desafíos, y hemos estado hablando mucho sobre esto en los últimos dos días, incluso en una reunión de migraciones que mantuvimos con todos los ministros de Relaciones Exteriores de la región que participaron, y que fue organizada por Colombia. Tenemos que lidiar con el desafío inmediato; tenemos que hacerlo de un modo humano y solidario, que proteja a las personas. Pero también tenemos que encontrar, tenemos que hacerlo de un modo que preserve la ley y el orden, que preserve la integridad de nuestras fronteras. Y eso es complejo, pero estamos trabajando en el tema. Estamos trabajando sobre eso de manera conjunta.

Aun si lo logramos, no soluciona el problema de fondo. Lo que tenemos, creo yo, cada vez más, es un sentido compartido de responsabilidad en nuestra región entre todos los países afectados – los países que sufren un éxodo de gente, los países que reciben a esas personas y los países por los que estas transitan – para intentar trabajar cada vez más juntos, para enfrentar el desafío más inmediato, pero también para hacer frente a otros de los desafíos subyacentes.

Por ejemplo, tenemos que tomar más y mejores medidas que generen oportunidades genuinas para la gente en sus países de origen. Uno de nuestros colegas dijo que debería existir el derecho a permanecer, pero para que ese derecho se haga efectivo, tienen que existir oportunidades. Por ende, en la actualidad estamos haciendo mucho para construir algunas de esas oportunidades, para crear puestos de trabajo, para que la gente pueda ganarse la vida y mantener a su familia. Lleva tiempo, requiere inversiones, pero, tengamos en cuenta que una manera muy importante de lograrlo es a través de las pequeñas y medianas empresas. Estamos haciendo mucho. Colombia también está haciendo mucho para apoyarlas. Además, debemos lograr, aunque también resulte difícil, una mayor gobernabilidad, mayor seguridad en algunos lugares y combatir la corrupción, que corroe todo lo que toca. Todo esto forma parte de un proyecto a largo plazo, en el que ya estamos involucrados.

Quisiera decirles algo rápidamente, porque nos va a permitir entender varias cosas. Estamos ante una crisis ambiental y debemos adaptar nuestras economías, debemos realizar adaptaciones en nuestros países para poder enfrentar las circunstancias. Mientras sigamos en esa línea, estamos ante una oportunidad inmensa de encontrar nuevos puestos de trabajo en estas nuevas áreas de tecnología ambiental, desarrollo de nueva infraestructura que sea sostenible desde el punto de vista ambiental, trabajo con comunidades indígenas para preservar el medioambiente y, al mismo tiempo, crear oportunidades y también el deseo de construir nuestro futuro en el lugar en el que nacimos. Todo eso es importante.

Les quiero decir algo más: los Estados Unidos son, probablemente, el país que más se benefició con la inmigración en toda su historia, más que cualquier otro país. Ese es el secreto de nuestro éxito. Cantidades incontables de personas de todo el mundo, en distintos momentos de nuestra historia, llegaron a Estados Unidos desde Irlanda, Italia, Asia y América Latina. Cada generación aportó algo nuevo a la historia de nuestro país y lo ayudó a progresar.

Por eso, queremos asegurarnos también de estar construyendo más vías legales para la inmigración, incluso cuando nos enfrentamos al desafío que implica la inmigración irregular, y siempre buscaremos formas de apoyar a las comunidades que ya se encuentran en los Estados Unidos y que así lo necesiten. Así que, gracias.

Sin embargo, no sé, no quisiera incomodarle, pero quizás quiera compartir con nosotros alguno de los motivos por los que vino desde Venezuela a Colombia.

PREGUNTA: (Mediante intérprete) Sí. Gracias por esta oportunidad. Gracias por responderme. Gracias por todo lo que están haciendo por los venezolanos, desde la embajada aquí en Colombia y la presidencia de Colombia, y también directamente desde los Estados Unidos, porque sé que también hay una gran ola inmigratoria de venezolanos allí.

Vine por muchas razones. Lamentablemente, cuando uno se va deja atrás a sus amistades, sus proyectos, su carrera y su familia. Hay una razón esencial por la cual viene aquí. Es porque en mi tierra no había oportunidades, y también por la persecución política que sufría por ser líder de un movimiento opositor al gobierno, porque la dictadura me estaba robando mi futuro y el futuro de todos los jóvenes venezolanos.

Tenemos que resolver todas las necesidades, la falta de oportunidades de mi familia y mis amigos. Podría decirle que la totalidad de mis amigos, o el 80 % de nosotros somos ahora migrantes. No fue una decisión nada fácil de tomar, pero a veces tenemos que ser un poco egoístas y ponernos nosotros en primer lugar. Espero que en el futuro nuestro país vuelva ser lo que alguna vez fue y que podamos volver. Gracias. (Aplausos).

SECRETARIO BLINKEN: Gracias. Gracias.

SR. GALLO: (Mediante intérprete) Gracias. Gracias, Coralia. Gracias, Sr. Secretario.

Aquí está Juan… Perdón, Julián Sánchez González. Es exalumno Fulbright y doctorando en historia del arte de Bogotá. Julián.

PREGUNTA: Hola, secretario Blinken. Es un honor conocerlo. Me llamo Julián Sánchez. Soy exalumno Fulbright. Realicé una maestría en historia del arte en la Universidad de Nueva York y actualmente estoy cursando un programa de doctorado en historia del arte en la Universidad de Colombia.

Mi pregunta es la siguiente: los medios tradicionalmente lo mostraron como alguien que está a favor de la intervención armada y militar en el extranjero. El reciente retiro de Afganistán, si bien resultó caótico, significó un giro importante en este sentido, que quizás puso de relieve la necesidad de mayores medidas diplomáticas en las áreas de cultura y educación. Colombia, al igual que Afganistán, sufrió las consecuencias económicas y humanitarias de un conflicto armado prolongado, y pareciera que el gobierno actual no está muy interesado en respetar y honrar el acuerdo histórico de paz que se había alcanzado con los grupos guerrilleros. ¿Cómo piensa el gobierno de los Estados Unidos abordar el resurgimiento de la violencia en las áreas rurales y los centros urbanos de Colombia? ¿Es posible pensar en una mayor inversión en cultura y educación como solución a largo plazo, en vez de aumentar el presupuesto para las fuerzas armadas? Gracias.

SECRETARIO BLINKEN: Muchas gracias. Los Estados Unidos son socios de Colombia desde hace mucho tiempo y en diversas áreas, que incluyen el terrible problema que aún existe, aunque de manera diferente, en materia de drogas y narcotráfico, a través del Plan Colombia, pero en gran medida también mediante un acuerdo de paz. Mientras se negociaba el acuerdo, fuimos férreos defensores e intentamos contribuir a que llegara a buen puerto. Desde su formalización, apoyamos en forma enérgica su implementación.

Yo creo que es una cuestión muy delicada; en primer lugar, cuando efectivamente se logra la paz y luego se empieza con la ardua tarea de implementar un acuerdo y todos sus componentes y complejidades para intentar lograr cambios, hacer algo diferente de lo que se hizo durante los últimos 10, 15, 20, 25 años, es algo difícil. A veces uno tiende a olvidar cómo era la vida antes de que se alcanzara el acuerdo y se concentra solamente en las dificultades que implica llevarlo a cabo, las frustraciones que eso acarrea.

Así que lo primero que yo diría es que es importante recordar el camino que recorrió Colombia y cómo eran las cosas antes, para obtener de allí la inspiración y energía necesarias para seguir avanzando en la tarea. Creo que ya se han experimentado éxitos inmensos, la significativa desmilitarización de las comunidades involucradas, el inicio de la integración política de las comunidades. Creo que vislumbramos la adopción de medidas importantes en materia de rendición de cuentas por los gravísimos abusos de derechos humanos, una comisión de la verdad que pronto presentará su informe y un trabajo que estamos haciendo juntos para intentar encontrar a las personas desaparecidas como consecuencia del conflicto. Eso es lo verdaderamente importante. Obviamente, nunca son perfectas las cosas, pero es algo concreto.

Al mismo tiempo, creo que sabemos que hay mucho trabajo por hacer; por ejemplo, tener una mayor presencia estatal en algunas de las comunidades rurales que se vieron más afectadas por la violencia, pero lo más importante es la capacidad de crear nuevas oportunidades para la gente. Esto tiene relación con lo que estábamos hablando. Si las personas no tienen oportunidades, si no tienen la posibilidad de contar con ingresos concretos, de mantener a su familia, de alcanzar la dignidad que se logra al trabajar y hacerlo bien, es fácil sentirse tentado por algún tipo de actividad ilícita, y sentir que uno no tiene más alternativa que participar en eso.

Además, si no se percibe que el Estado o el gobierno brindan algunas de estas oportunidades, quienes afirman que debemos avanzar en contra del Estado encontrarán nuevos simpatizantes. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero creo que la clave es renovar el impulso en forma constante. También es muy importante a lo largo de este proceso que quienes alzan su voz y señalan problemas, denuncian los continuos abusos y las falencias gocen de protección, que sus voces sean no solo escuchadas, sino también protegidas. Sabemos que quienes defienden los derechos humanos y otros actores deben contar con protección. Eso es responsabilidad del Estado.

Les cuento que en mis conversaciones de ayer con el presidente Duque y otros altos líderes del gobierno, pude escuchar un compromiso de implementar el acuerdo de paz. Escuché sobre el avance que efectivamente se ha logrado y el compromiso para continuar avanzando hasta implementarlo.

Yo creo… tengo una fuerte convicción… en algo a lo que ustedes hicieron referencia, que es el potencial que tienen el arte y la cultura para acercar a las personas, crear vínculos y formar parte de lo que debe ser, a falta de una mejor palabra, un enfoque holístico de estos problemas. Es posible lograrlo, pero cuando hablamos sobre la seguridad de los ciudadanos, por ejemplo, la aplicación de la ley es importante, debe hacerse bien, debe hacerse en forma eficaz. Pero nunca será suficiente, a menos que consideren el desafío de manera integral, a menos que se ocupen de las necesidades de las personas y a menos que generen una oportunidad real. Una vez más, en las conversaciones de ayer, pude apreciar que existe la convicción de que ese es el enfoque correcto.

De manera que todo esto es un trabajo en curso, y espero que todos y cada uno de ustedes que forman parte de él continúen estimulando y alentando a sus líderes y los insten a seguir avanzando. Porque recuerden cual es la alternativa. No es nada buena.

SR. GALLO: Muy bien. Muchas gracias. Sé que antes mencionó la importancia de la participación de los jóvenes.

SECRETARIO BLINKEN: Sí.

SR. GALLO: Una de las preguntas que ahondan sobre eso la hace nuestro público virtual. Se la leeré. Es de Kewin Obando, otro académico de MLK, quien pregunta lo siguiente: “¿Cuáles son las maneras más viables de lograr la participación de la juventud en el proceso de creación de políticas públicas que los afecta directamente? ¿Cómo pueden participar en las políticas centradas en la educación y el empleo, en las que generalmente su opinión no tiene llegada?”.

SECRETARIO BLINKEN: Considero que esto se inicia de muchas maneras diferentes. Puede comenzar a nivel muy, pero muy local, participando para intentar resolver un problema en particular, uniéndose a un grupo, trabajando con otras personas o haciéndose escuchar. En ocasiones puede ser un problema aparentemente menor que afecta a una comunidad, pero esa es una forma de involucrarse.

Debo decir, veremos qué ocurre, pero considero que el experimento que está haciendo Colombia ahora con los consejos de juventud y las primeras elecciones que tendrán lugar en aproximadamente un mes es un experimento fascinante y tal vez muy importante. Según entiendo, hay alrededor de 46.000 candidatos en todo el país para estos cargos en los consejos de juventud. Si el gobierno avanza con su compromiso en este sentido, los jóvenes que resulten elegidos – creo que son de 18 a 24 o 25 – serán posiblemente un importante vehículo para asegurarse de que se escuche la voz de los jóvenes de Colombia en el sistema político, y no solo que se escuche, sino que forme parte del sistema político.

El otro aspecto que quiero mencionar en términos más generales es que los necesitamos. Necesitamos que se involucren y participen de la manera que elijan y en la que les sea posible. Ayer estuvimos hablando un poco al respecto en Ecuador. Para quienes hace ya tiempo que hacemos esto, especialmente quienes hemos estado en el gobierno durante bastante tiempo, por más que intentemos ser permeables y buscar ideas nuevas y frescas constantemente, cuanto más años uno tiene, más difícil se hace. En ocasiones tenemos costumbres muy arraigadas.

Lo que vemos una y otra vez en país tras país, es que cuando se logra avanzar generalmente se debe a que los jóvenes han sido una fuerza propulsora de ese avance. Las nuevas generaciones piensan casi intuitivamente que el simple hecho de que algo se haya realizado de una forma durante 25, 50 o 100 años no significa que deba seguir haciéndose de la misma manera por los próximos 25, 50 o 100 años. Si existen problemas que persisten y que no hemos podido resolver, tal vez debamos intentar algo diferente. Si eso se hace dentro de un marco de democracia verdaderamente participativa, donde se escuchen y, como dije, se protejan las voces, entonces realmente podrán avanzar. Pienso que comienza con las próximas generaciones. Veo a muchos de sus representantes aquí.

SR. GALLO: Gracias. Para quienes nos acompañan en línea, estamos en directo con el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken.

Sr. Secretario, ahora pasaremos a una nueva categoría relacionada con las poblaciones vulnerables y desfavorecidas. Nuestra primera pregunta es de Juan Carlos Mindinero, músico, al igual que usted, y…

SECRETARIO BLINKEN: ¿Él es el músico talentoso?

SR. GALLO: Sí, él es el músico talentoso (risas), además de defensor de la lucha contra el racismo, de Tumaco, en la costa del Pacífico de Colombia. Juan Carlos.

PREGUNTA: (Mediante intérprete) Hola. Buenos días. Soy Juan Carlos Mindinero, más conocido como Canquita en la costa del Pacífico. Soy músico tradicional. Compongo y hago arreglos musicales en zonas urbanas.

Sr. Secretario, estoy convencido de que la cultura es un instrumento muy sólido para enfrentar el racismo, fomentar la paz y dar oportunidades económicas a las comunidades, sobre todo a los jóvenes. Mi pregunta es la siguiente: ¿Cómo puede fomentar Estados Unidos la cultura para favorecer al país y las oportunidades, especialmente en las áreas marginadas? Gracias.

SECRETARIO BLINKEN: Gracias. No sé si ha traído algún instrumento; tal vez podamos escuchar una demostración. Tal vez la próxima vez.

En primer lugar, estoy totalmente de acuerdo con la premisa y el argumento que has expresado. Creo que nada tiene mayor posibilidad, una capacidad más poderosa para derribar las barreras entre las personas, entre los países y entre las comunidades que el arte y la cultura. Lo vemos todos los días. Vemos de qué manera la música conmueve a las personas y crea un vínculo común que trasciende todo lo demás. Trasciende la raza. Trasciende el género. Trasciende el origen étnico. Trasciende la nacionalidad. Une a las personas. Une al mundo. Toda persona joven y no tan joven se verá afectada por esa expresión de creatividad humana. Luego comenzamos a ver a las personas detrás de la creatividad. Tú también eres representante de una comunidad. Comenzamos a ver la comunidad y comenzamos a verla de diferente manera. Es por eso qué no podría estar más de acuerdo.

Mira, nos ha pasado en nuestro propio país. Hubo una banda sonora sobre el movimiento de derechos civiles que tuvo un efecto poderoso sobre las comunidades de Estados Unidos. Por eso, una de las cosas en las que creo firmemente es en que Estados Unidos debe hacer todo lo posible por fomentar el arte y la cultura en diferentes países para lograr intercambios entre músicos, artistas y quienes participen de emprendimientos creativos, para exponer a nuestros jóvenes a la creatividad y para exponer a las personas creativas, como tú, a Estados Unidos.

Tengo el orgullo de informar que contamos con programas que, como ustedes saben, se ocupan de eso. Nuestra embajada está trabajando en esos programas aquí en Colombia, pero especialmente deseamos centrarnos en las comunidades desfavorecidas, las comunidades indígenas, las comunidades afrocolombianas que no necesariamente reciben los mismos recursos que otras. Eso es parte del trabajo que llevamos adelante.

La embajada trabaja mucho y brinda un gran respaldo. Es algo en lo que creo firmemente. Intentaremos hacer más de lo mismo en lo sucesivo. Sé que COVID, por supuesto, ha complicado aún más las cosas. Con suerte daremos vuelta la página, y Colombia está avanzando muy bien. Esto permitirá hacer algunas de las cosas que nos hemos propuesto, e incluso más. Gracias.

SR. GALLO: El tiempo vuela. Tenemos tiempo para una última pregunta de nuestro público en directo. Vamos a invitar a Rosy Pacheco, líder afrofeminista de Chocó, también de la costa del Pacífico.

Bueno, Rosy.

PREGUNTA: (Mediante intérprete) Buenas tardes a todos. Buenas tardes, Sr. Secretario. Como bien dijo, soy Rosy Pacheco, afrofeminista de Chocó. Me gustaría decirles que no es fácil ser líder, y ser líder de una comunidad marginal es aún más difícil.

Hoy deseamos preguntarle algo muy simple. ¿Cómo puede ayudar Estados Unidos a los jóvenes de la comunidad LGBTQ a adoptar medidas preventivas para ayudarnos, y si es esto una prioridad para ustedes?

SECRETARIO BLINKEN: Es una prioridad. Creo que, en primer lugar, tal vez lo más importante que podemos hacer es hacernos oír, decir lo que pensamos, defender los derechos de las comunidades minoritarias o, en este caso, las comunidades LGBTQI de todo el mundo, usar la voz de nuestro gobierno y expresarnos a través de nuestro gobierno, nuestra gente y nuestro país para respaldar, defender y proteger sus derechos.

Y en la medida en que se pueda escuchar nuestra voz, tal vez ayudará a marcar una diferencia, y esa voz puede expresarse de distintas maneras. Lo expresamos en forma pública a través de las palabras de nuestro gobierno, los hombres y las mujeres que hablan en representación de nuestro gobierno, empezando con el Presidente pero también yo y otros. A veces se expresan en forma privada, cuando hablamos con gobiernos de todo el mundo y los exhortamos, los instamos, los alentamos a que reconozcan los derechos de distintas comunidades y comunidades minoritarias que se ven avasallados. Y a veces insistimos con más energía y dejamos en claro que si no lo hacen, podría haber consecuencias en la relación con Estados Unidos y, entonces, tienen que elegir qué es importante para ellos.

Estuve hablando con colegas de la sociedad civil en Ecuador —ya que estuvimos en ese país antes de visitar Colombia— y, al igual que ustedes, eran personas que habían dado un paso adelante para defender, proteger y promover los derechos de su comunidad, y eso había atraído atención hacia ellos y, en algunos casos, los había convertido en blanco de ataques. Una de las cosas que nos mencionaron es que cuando Estados Unidos se pronunciaba sobre esto, o a veces planteaba sus casos individuales o el trabajo que estaban realizando, eso había tenido un impacto positivo y había contribuido a que tuvieran más espacio para llevar a cabo ese trabajo. Eso es algo bastante imperfecto, pero, espero que sea de ayuda.

En segundo lugar, tenemos que aunar a los países para que asuman compromisos concretos y vinculantes de proteger a las comunidades marginadas, los grupos marginados, y existen varias formas de conseguir eso. Hay convenciones internacionales, acuerdos internacionales, declaraciones internacionales en las cuales los países formalizan su situación y manifiestan que protegerán a las comunidades y que habrá rendición de cuentas cuando se cometan abusos. Y ese es un primer paso importante, porque si los países suscriben estos acuerdos básicos, entonces tenemos la posibilidad de convocar a estos países cuando vemos que no están a la altura de sus compromisos e instarlos a que cumplan.

Una de las cuestiones que representa una dificultad en todo el mundo y en muchos de nuestros países ha sido la violencia contra las mujeres, y con la pandemia de COVID-19 se ha producido un aumento nefasto de este tipo de violencia, así como de la violencia contra las comunidades LGBTI y otras. Una de las áreas en las que mi jefe, el presidente Biden, ha trabajado durante años es ocuparse del problema de la violencia contra las mujeres en nuestro país. Ayer le comentaba a un grupo sobre todas las cosas que ha hecho durante su carrera, y creo que aquello de lo que tal vez esté más orgulloso es de haber redactado una ley que nos diera los recursos y las herramientas para combatir la violencia contra las mujeres en Estados Unidos, y eso ahora tiene una dimensión internacional.

Hay muchas formas de lograrlo, pero creo que el primer paso es denunciar lo que ocurre, poner el tema en el tapete y usar toda la credibilidad que tenga Estados Unidos para respaldar la protección de quienes lo necesiten. Gracias.

SR. GALLO: Gracias, Sr. Secretario, por tomarse el tiempo de visitar Colombia y de venir a América del Sur; estamos muy agradecidos. Y gracias a los 20 jóvenes de toda Colombia…

SECRETARIO BLINKEN: Gracias.

SR. GALLO: … que vinieron hoy. (Aplausos).

SECRETARIO BLINKEN: Gracias.

SR. GALLO: Y también a quienes enviaron sus preguntas por internet. Hubo cientos. Si desean volver a ver esta transmisión, pueden hacerlo a través de los canales de la embajada y en El Espectador; espero que todos tengan un gran día. Buenos tardes y bienvenidos a Colombia.

SECRETARIO BLINKEN: Buenas tardes. Muchas gracias. Gracias a todos(Aplausos).


Para ver el texto original, ir a: https://www.state.gov/secretary-antony-j-blinken-conversation-with-colombian-youth/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

No hay comentarios

Sea libre de comentar,con decencia,respeto a la opinión del otro,a la diversidad de criterios

Con la tecnología de Blogger.