LA OTRA CARA DEL CAMBIO

LA OTRA CARA DEL CAMBIO

Por Milton Olivo

 

RD requiere pasar de ser un país netamente importador, a un país netamente exportador. Los sectores dedicados a la importación, están llamados a ser los protagonistas de un proceso de sustitución de esas importaciones por producción nacional. Tienen el capital, la experiencia y la cadena de comercialización.


Para erradicar el desempleo nacional, es vital crear la infraestructura productiva, para sustituir las importaciones, por producción nacional. Maximizar la producción agropecuaria y su industrialización. Y desarrollar nuevos sectores productivos, como pesquero, acuícola, maricultura o cría de peces en jaulas y de productos  post industriales.


Debemos iniciar el debido debate de la conveniencia de permanecer dentro de los Tratados de Libre Comercio establecidos.   Con qué países nos conviene mantenerlos, con cuales romperlos y con cuales renegociarlos. Como país soberano sólo estamos obligados a lo que nos conviene.


Creo que la única forma de maximizar la producción, multiplicar las exportaciones y el PBI, es utilizando los recursos públicos, privados y cooperativos, en apoyar los empresarios, convertir en emprendedores los ciudadanos capacitados, para crear el tejido industrial necesario y apoyar los productores.

 

Siento que es un momento perfecto de sentar en la misma mesa, empresarios, productores, emprendedores. Y proponernos, como meta patriótica nacional, sustituir cada uno de los productos que hoy importamos, y que podemos fabricar localmente. Para en vez de enviar divisas al exterior, producirlos aquí, creando empleos y multiplicando  exportaciones.


La construcción de agroindustrias municipales, para luego convertir su valor en acciones y venderla a interesados, reactivará la industria de la construcción y metalmecánica. También RD necesita una flota naval y podemos fabricar los barcos en el país, reactivando más dichos sectores.


Me gusta la idea de convertirnos en el almacén y mega transportista naval de la región de todos los productos que vienen de Asia a América. Y lo conseguimos con una flota de barcos, y ser el enlace en el Caribe de la ruta de la seda china. Y de aquí, redistribuir para toda la región. Convertirnos en los Fenicios del Caribe.


Es la otra cara del cambio, y lo que asegurará la continuidad en el poder del PRM. En la medida que seamos capaces de gerenciar el partido de forma efectiva, poniendo en funcionamiento todos los órganos y frentes del partido, mejorar la vida de nuestra militancia y convertir el PRM en un centro de pensamiento para dar respuestas a los problemas nacionales, provinciales y municipales.


El autor es precandidato a la Secretaria General del PRM





 

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