CRONICA DEL TEATRO DE CALIDAD QUE VUELVE AL ESCENARIO NACIONAL

 Hay que deshacer la casa, otra convocatoria del buen teatro

La destreza de ambas actrices enfrenta y sale airosa de los procesos intensos de un texto que saca sin reservas las  visiones  de dos hermanas de temperamentos tan socialmente disímiles

José Rafael Sosa

Interesante la ruta que ha tomado la oferta escénica dominicana  de retorno.

Hemos tenido en tablas:

·       Tras A puertas cerradas,  de Jean Paul Sartre  por parte de la Compañía Teatral del Teatro Nacional, con la dirección teatral de Carlos Espinal y la musical del maestro Cante Cucurullo.

·       Hermafrodita, con libreto de Mary Zimmerman y basada en las famosas historias de Ovidio  y a cargo de la compañíadirigida por Carlos Martínez para la compañía joven PuntoZeta

·       César…tenemos que hablar, del español Alberto Miralles, a cargo de Basilio Nova con la dirección de Elvira Taveras, para Teatro Cucara Macara, con motivo de los 45 años de Nova en el escenario.

A esta relación de teatro de esencias nobles, se agrega ahora Deshacer la casa (Sebastián Junyent)  para conforma una cartelera que se agradece y que vaticina que el quehacer teatral llega sobre las arcadas de la  excelencia.

La oferta actoral la ofrecen dos mujeres (Giamilka Fabián  (Ana) y  Gianni Paulino (Laura), quien además es productora del montaje por Atrévete S.R.L. responsabilidad en la dirección del veterano Manuel Chapuseaux, que equivale a la experiencia de 45 años sobre las tablas.

Es una obra es profundamente actoral, concebida para que sus dos intérpretes luzcan por encima de los demás recursos escénicos.

Resalta la destreza de ambas para encarnar procesos intensos de una textualidad escrita con cuidado y conocimiento en   dominio de la existencia de dos hermanas de temperamentos tan socialmente disímiles.

La dirección de arte resulta exquisita por el cuidado al detalle de la época que retrata: los años 60s, en los cuales se reproduce con fidelidad vestuario, peinados, accesorios, en uno de los primeros éxitos del montaje.

Hay que deshacer la casa es una pieza basada en las actuaciones, en la capacidad de interpretación, en el drama familiar bien administrado y en el caso del montaje que nos ocupa, las dos se lucen, entregando una gama emotiva que cala el sentimiento.

Gianni Paulino logra la que nos parece la mejor de sus caracterizaciones al reproducir el lenguaje corporal, la expresividad y los valores tradicionales que moldean a su personaje, aderezado de actitudes conservadoras.

A ambas actrices las hemos visto  por separado en otros montajes, pero ahora, juntas,  logran ese rictus de afinidad y química  y nos dejan una experiencia escénica cargada de color emotivo y buenos giros.

Fabián llega a escena y la llena con su actuación, buen manejo de su voz que nos envuelve. Tiene manejo y poder sobre ese instrumento, para dejar que transcurra el texto de drama de Sebastián Junyent, salpicado de un humor efectivo a pesar de que no es la punta de lanza del montaje.

Una escenografía ofrece la sala hogareña con signos de recogida para mudanza, con sus paquetes, cajas nos prepara la entrada de las actrices.

Por buena causa

Las presentaciones de la obra, financiarán el operativo Volver a Sonreír, en favor de los adultos mayores para dotarlos de prótesis dentales. La obra seguirá todos los días de esta semana a las 8 y 30 de la noche. Las entradas las vende Teatro Nacional, la Fundación Atrévete y Uepa Tickets.

 




Pie de foto:

Escena de Hay que deshacer la casa, comedia con tintes dramáticos,  humor y sarcasmo presentada en  Sala Ravelo, del Teatro Nacional.

 

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