XXVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericana, reto diplomático en pandemia

 




XXVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericana, reto diplomático en pandemia 

Manuel Diaz Aponte 

La XXVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno será efectuada el 21 de abril en Andorra, micro estado soberano del suroeste de Europa, ubicado en la península ibérica.

Allí, República Dominicana asumirá la presidencia pro témpore de la sede, montaje y preparación de la Vigésima Octava Cumbre, a efectuarse en el 2022, bajo la coordinación de la Secretaría General iberoamericana.  

Segunda ocasión en la que el país tendrá la responsabilidad de ser anfitriona de tan importante encuentro diplomático. En 2002, en el mandato del ex presidente Hipólito Mejía Domínguez se desarrolló la XII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en Bávaro, Punta Cana.
Por la pandemia de la Covid-19 será un evento semipresencial, y virtualidad para aquellos Jefes de Estado y representantes de gobiernos que no acudan a la cita en Andorra, cuya capital es Andorra la Vieja en catalán y oficialmente, Andorra la Vella.

“Innovación para el desarrollo sostenible. Objetivo 2030. Iberoamérica frente al reto del coronavirus”, es el lema de identificación de la magna reunión, a la que podría asistir el presidente Luis Abinader.
El mandatario designó como embajador concurrente a ese reinado europeo al embajador en España, el periodista Juan Bolívar Díaz Santana.
 



Este año, la Cumbre Iberoamericana estará centrada en la innovación para el desarrollo sostenible y la recuperación post pandemia, con énfasis en los aspectos sanitarios, sociales, económicos y medioambientales.
Otros gobernantes que confirmaron su asistencia a la cita en Andorra, son los presidentes de la República Federativa de Brasil, Jair Bolsonaro; Argentina, Alberto Fernández; Chile, Sebastián Piñera; Colombia, Iván Duque y de Costa Rica, Carlos Alvarado.

El rey de España, Felipe VI, el presidente de Portugal, Marcelo de Sousa así como el jefe del Principado de Andorra, Xavier Espot Zamora, estarán presentes.
La primera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno se efectuó en Guadalajara, México, en 1991, con 21 representantes de la región.
Este foro, lo integran además, España, Portugal, Andorra y América Latina.

XXVIII Cumbre en RD

El coronavirus ha transformado el esquema organizativo de esta plataforma diplomática bianual porque la XXVII versión debió verse efectuado en 2020.
La Secretaria General Iberoamericana con sede en Madrid, España, responsable de su organización  conjuntamente con los estados miembros, acordó su reprogramación para abril y otorgó a la República Dominicana la preparación de la XXVIII en 2022.  
        
Con esta participación, República Dominicana renueva su interés en este cónclave, donde ya participaron los ex presidentes Joaquín Balaguer, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina.
Sólo en tres oportunidades la representación dominicana estuvo encabezada por vicepresidentes, Carlos Morales Troncoso, dos veces y Jacinto Peynado en una ocasión.
A la XII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno de 2002, en Bávaro, Punta Cana, asistieron 22 mandatarios entre ellos, los fenecidos Hugo Chávez Frías, Carlos Menen y Francisco Flores. Igualmente, el entonces rey de España, Juan Carlos I (1975-2014).
    
La Primera Cumbre

El tema central fue la “construcción de un foro de encuentro para avanzar en un proceso político, económico y cultural común”.
La Declaración de Guadalajara conformada por 24 ejes básicos planteó entre otros puntos, la voluntad de contribuir unidos a un futuro común de paz, mayor bienestar e igualdad social.
Pero ¿cuáles aspectos concretos trató la Primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica en México?

La misma abogó por una concertación política entre las naciones participantes con miras a poder asumir los grandes retos que implica las continuas transformaciones del mundo globalizado.   
“Deseamos un futuro de certidumbre, paz y seguridad para nuestros pueblos. Ello sólo será posible mediante el respeto al Derecho Internacional y a través del desarme general y completo que desaliente el uso de la fuerza y propicie la solución negociada de controversias”, dice la declaración final del histórico evento iberoamericano.

Hacia el inicio de la década del noventa, muchos países latinoamericanos empezaban a transitar la ruta democrática tras prolongados periodos de dictaduras, represiones y violaciones a los derechos humanos y a la libertad de expresión.
El final de la cruenta dictadura militar en Chile (1973-1990), presidida por el general Augusto Pinochet, desencadenó un proceso de afianzamiento democrático en la región, el cual había comenzado a finales del setenta.        
La palabra paz estuvo en el centro del debate desde el principio entre los dignatarios presentes en la primera  Cumbre de Guadalajara.

España y Portugal, ¿unidos con América Latina?

En ese contexto, se abría un espacio de entendimiento entre el liderazgo iberoamericano para afrontar las serias amenazas que para nuestras instituciones representa el narcotráfico, la urgente necesidad de impulsar iniciativas para la reducción de la explotación infantil y de crear los Programas Nacionales de Acción orientados a promover la supervivencia, la protección y el desarrollo integral de la infancia iberoamericana. 

Ciertamente que muchos de esos problemas sociales aún persisten, particularmente en Latinoamérica por las debilidades institucionales, pero nadie debería subestimar los alcances de las iniciativas impulsadas a través de esta plataforma de conversación entre los máximos representantes del poder político iberoamericano.

Mi tesis “Evidencia de los Aportes de las Cumbres de Estado Iberoamericanas al Fortalecimiento Institucional de la Región, (2002-2014)”, que defendí para optar por el grado Magister en Diplomacia y Relaciones Internacionales de la Universidad de la Tercera Edad,  Santo Domingo, recopila parte de los logros alcanzados en esos eventos.
Estos foros han permitido un nuevo acercamiento de España y Portugal con América Latina, logrando superar antagonismos históricos que por décadas marcaron sus relaciones e impidieron vínculos bilaterales más sólidos. 
 
Artículo de Manuel Díaz Aponte

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