“Tal como reza la vieja frase : En la enfermedad y en la cárcel se conocen los buenos amigos”

 Por : Julio A. Gómez Guevara.


“Tal como reza la vieja frase : En la enfermedad y en la cárcel se conocen los  buenos amigos”



Hace muchos tiempos, escuché a mi padre Lucas Gómez López, decir : El joven Luis Ynchausti, es un joven fiel, y, es muy maduro para sus años de edad.


“Da gusto escucharles hablar, es decir, a al joven Luís Ynchausti, con el Profesor Juan Bosch, y hay que ver lo cómodo que se siente el Profesor Juan Bosch en pleno diálogo con el joven Luís Ynchausti”.


Como son las cosas caballeros, también hace ya un buen tiempo que yo soy amigo del hoy Sr. Luís Ynchausti, Del quien conozco buenas virtudes y dones, los cuales el Sr. Ynchausti has puestos en práctica sus atributos con sus contertulios o semejantes, así pues, se les conoces como el hombre cortes, de buen humor, un hombre consecuente, un ente social dados al servicios incondicional para con sus semejantes,


Por su buen comportamiento, su prudencia, pudor y el buen compañerismo has sido siempre respetado, por ser hombre íntegro, sincero, fiel y un buen ser humano.


Luís Ynchausti, es el tipo de persona, prestó siempre para dar lo mejor de sí, sus buenos modales y el amor a los suyos, haces de mi amigo Luís Ynchausti el ser humano de confianza. He escuchado antes y después de conocerles al Sr. Ynchausti, esos buenos atributos sobre él, los que obviamente nos indican, que las falsas acusaciones, las blasfemias y las insidiosas mentiras sobre Luís Ynchausti, no son más que  que puñaladas traperas, que sin distancias algunas deslumbran a las tantas maldades, inquinas, los malos consejos y la obediencia a la mala fe encontra de él para matar su carácter, que de manera sinuosa con los disimulos protervos se atina arropar con el alto grado de la vehemencia y aún más allá del ípsilons facto de la alevosía. Es tal en sí, el hecho, que no nos  asombran dichas blasfemas vestidas de ignominias y sus características de una somática acción bipolar, sin control al sopesó racional y el conciso sentido humano, no hay causa peor para hacer daños, que cuando no somos capaces de ser real y soportar la verdad. Ay de aquellos que son prisioneros de los rencores, pues jamás duermen en paz y en sus días tampoco son libres.


Estimado y admirado amigo, a pesar de las circunstancias por las que te abaten, pues, no te sientas sólo, ya que de cierto de cierto te digo que aún tienes tú amigos que té quieren, admiran y te respetan.

Por esas sistematizadas acusaciones nos sentimos consternados por verte detrás de esas rejas que obstruyen los rayos de luces, que en sus tiempo y espacios aperturen y fluyan la razón y la verdad, para que el Todopoderoso sea tu roca, el justo juez y el pastor de alma y espíritu.


Luis Ynchausti, no desmayes amigo nuestro, nunca es más oscuro que cuando vas a manecer, así vendrá la verdad cuando el tiempo perfecto de Dios seas dictado.

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