La CIDH y su REDESCA expresan su preocupación por la grave situación de la salud pública en Brasil frente al COVID-19

 


Comunicado de prensa 61/21 PT

 

La CIDH y su REDESCA expresan su preocupación por la grave situación de la salud pública en Brasil frente al COVID-19

 

16 de marzo de 2021

Washington D.C.- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) expresan su preocupación ante el alto número de contagios y muertes registradas en Brasil como consecuencia del COVID-19.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las últimas semanas, Brasil ha experimentado un alarmante incremento en la incidencia y mortalidad por COVID-19, registrando más de 11 millones de casos confirmados y 260 mil muertes al 7 de marzo de 2021; lo que coloca al Estado brasileño como el segundo país con el mayor número absoluto de muertes a causa del virus a nivel mundial y regional. Según información pública y de la sociedad civil, dicho incremento en los casos y muertes estaría relacionado con varios factores, incluyendo, la variante P1 del coronavirus, que tendría mayor carga viral y capacidad de transmisión; la ausencia de políticas públicas dirigidas a la mitigación de la pandemia y de estrategias coordinadas, a nivel de la Federación, para hacer frente a los desafíos de la misma; la saturación del sistema de salud en la mayor parte de los estados del país; y las campañas de desinformación sobre medidas para la prevención del contagio; entre otras.

Aunque el impacto del COVID-19 afecta profundamente a todo el país, la Comisión Interamericana y su REDESCA recibieron información sobre la grave situación que enfrenta la población que habita en el Estado de Amazonas y su capital Manaus, debido a la saturación del sistema de salud y de las unidades de cuidados intensivos por el aumento de contagios, así como respecto la escasez de insumos médicos y oxígeno por el incremento de la demanda. Esta situación habría derivado en un mayor número de muertes en dicho Estado y afectaría de manera desproporcionada a la población de zonas rurales, pueblos indígenas, mujeres, niñas, niños y personas adultas mayores.

La CIDH observa también que, la saturación del sistema de salud y la falta de insumos habría afectado a otros municipios y estados cercanos a Manaus, como consecuencia de la transferencia de pacientes y al propio incremento de contagios en la región. En dicho contexto,el 3 de marzo de 2021, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), alertó sobre la situación de emergencia en el estado amazónico de Acre, donde la población enfrenta la combinación de infecciones por COVID-19, una epidemia de dengue y de inundaciones. Como resultado, un 94% de las unidades de cuidados intensivos se encontraban ocupadas y el sistema de salud en la región se encontraba en riesgo de colapsar frente al aumento de personas que requieren hospitalización. Por otra parte, el 10 de marzo, 21 de los 26 estados federados, incluyendo el Distrito Federal, mostraron ocupación de unidades de terapia intensiva superior a un 80%, incluyendo Mato Grosso do Sul y Rondonia, que registraron no contar con más unidades en el sistema de salud.

Por su parte, el Estado brasileño informó a la Comisión que, desde la declaración de Emergencia de Salud Pública de Importancia Nacional (ESPIN), el 3 de febrero de 2020, el gobierno realizó varias acciones en el área de salud con el objetivo de mitigar la pandemia. Particularmente, sobre la importancia de una respuesta coordinada dentro de la Federación para enfrentar los desafíos que impone a la saturación del sistema de salud, el Estado brasileño resaltó la creación del Comité de Crisis para Afrontar COVID-19 en el SUS (Sistema Único de Salud), como un foro de discusiones estratégicas entre los distintos niveles del Estado, de alineación y decisiones sobre acciones de seguimiento y mitigación.  Asimismo, indicó que desde el inicio de la pandemia el Ministerio de Salud adoptó una estrategia de comunicación de acceso público sobre la situación de la misma.  En relación con las medidas adoptadas en el Estado de Amazonas, en particular respecto a pueblos indígenas, el Estado informó que, hasta el 9 de marzo de 2021, en territorios indígenas del estado de Amazonas, 56.885 personas de esta población fueron vacunadas con la primera dosis y 15.950 con la segunda dosis, presentando coberturas de vacunación del 61 % y 17% respectivamente, de la población objetivo que asciende a 93.401 personas.

En relación con la situación de emergencia en el estado de Acre, el Ministerio de Salud desarrolla un Plan de Acción con un conjunto de acciones encaminadas a solucionar la crisis en el estado de Acre, resultante de la pandemia COVID-19, inundaciones y la incidencia simultánea de otras enfermedades de la región.

El Estado remarcó que el proceso de vacunación, que comenzó el 18 de enero de 2021, continúa ininterrumpidamente en todo el país. A nivel nacional, respecto de la población indígena de 18 y más años, estimada en 409.883, se aplicaron 451.661 dosis. De este total, 273.957 indígenas (67%) recibieron la primera dosis, y 177.704 indígenas (43%), la segunda, según a datos del 12 de marzo 2021.  Adicionalmente, sobre las medidas para fortalecer la salud pública, tales como suministro de insumos y materiales, según la plataforma LocalizaSUS, el Ministerio de Salud distribuyó 45,24 millones de insumos (jeringas y agujas) al 8 de marzo de 2021.

La Comisión Interamericana advierte que, la región de las Américas continúa siendo el continente más afectado; y de acuerdo con datos de la OMS, a un año de la declaración de la pandemia, es el continente con el mayor número de muertes registradas a nivel mundial como consecuencia del COVID-19. Al 7 de marzo de 2021, el número de contagios confirmados en el hemisferio superó los 51.531.438 casos, mientras que el número de muertes alcanzó la cifra de 1.237.781 de personas.

Ante esta situación, la CIDH y REDESCA instan a los Estados de la región a reforzar de manera inmediata e interseccional el enfoque de derechos humanos y de salud pública en toda estrategia, política o medida dirigida a enfrentar la pandemia y sus consecuencias. En este sentido, llaman a los Estados a asegurar y acelerar el acceso a las vacunas y la inmunización extensiva contra el COVID-19.

Finalmente, la Comisión Interamericana y su Relatoría Especial urgen al Estado de Brasil reforzar las medidas implementadas para salvaguardar los derechos a la vida, la integridad física y la salud de la población afectada, en particular adoptando medidas de salud pública más amplias, con la provisión de suministros, materiales y servicios médicos adecuados para la atención médica de las personas que necesitan tratamiento por COVID-19, como el asegurar los derechos laborales y la bioseguridad de las personas trabajadoras de la salud.

Asimismo, llaman a adoptar medidas urgentes y decisivas para la prevención y contención de la pandemia con base en la mejor evidencia científica disponible y conforme a las recomendaciones realizadas por los organismos internacionales especializados; así como campañas de orientación a la población sobre medidas científicamente comprobadas para la mitigación de riesgos; reforzar las acciones de transparencia y el acceso a la información pública y las medidas para la contención de la pandemia.

En las actuales circunstancias, constituye un deber inexcusable que las autoridades estatales informen ampliamente a la población, tomando en cuenta la diversidad de la misma, y al pronunciarse al respecto, actúen con diligencia y cuenten en forma razonable con base científica. Estas medidas deben garantizar un enfoque centrado en la protección integral de los derechos humanos, conforme a lo dispuesto en la Resolución 1/2020 sobre Pandemia y Derechos Humanos en las Américas y la Resolución 4/2020 sobre los derechos de las personas con COVID-19.

La REDESCA es una Oficina autónoma de la CIDH, especialmente creada para apoyar a la Comisión en el cumplimiento de su mandato de promoción y protección de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en el continente americano.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.

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Comunicado de prensa 62/21

 

La CIDH urge a Bolivia observar los estándares interamericanos de acceso a la justicia y debido proceso y reitera su obligación de investigar, sancionar y garantizar la reparación integral de las víctimas y sus familias por las violaciones de derechos humanos en el contexto de la crisis electoral e institucional del 2019

 

16 de marzo de 2021

Washington D.C. - Desde el inicio de la crisis política y social desatada entorno a las elecciones del 20 de octubre de 2019 en Bolivia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha sido enfática en su llamado al Estado a investigar diligentemente, juzgar y sancionar a los responsables de todos los actos de violencia y graves violaciones a los derechos humanos cometidos durante los sucesos en el marco de la crisis, así como a garantizar la reparación de las víctimas. Asimismo, la CIDH ha destacado de manera reiterada la importancia de establecer un plan de atención inmediata y reparación integral a las víctimas de violaciones de derechos humanos y sus familias.

Con ese fin, la Comisión motivó la creación del Grupo de Expertos y Expertas Independientes, mecanismo encargado de apoyar la investigación de los actos de violencia y las violaciones a los derechos humanos sucedidos entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre de 2019. En esa línea, la CIDH sigue expresando su completo compromiso con la defensa y protección de los derechos de las víctimas y sus familiares.

La CIDH urge a Bolivia a actuar en estricto cumplimiento de sus obligaciones internacionales en materia de acceso a la justicia y debido proceso, a fin de garantizar la reparación integral de las víctimas y sus familiares en relación con las graves violaciones a los derechos humanos.

En los últimos días, la Comisión tomó conocimiento de la emisión y ejecución de órdenes de aprehensión contra personas que integraron el gobierno interino 2019-2020, por los delitos de sedición, terrorismo y conspiración dentro del caso judicial denominado "Golpe de Estado". Según información pública disponible, las personas sujetas a estos procesos penales han denunciado ser víctimas de persecución y, en el caso de las personas aprehendidas, no haber sido notificadas oportunamente, entre otros aspectos relacionados con el debido proceso. Según la información recibida, dicho procedimiento judicial se inició a raíz de una denuncia interpuesta por una ciudadana e incluye, como denunciadas, también, a personas que no formaron parte de dicho gobierno interino.

Al respecto, la información aportada por el Estado da cuenta que las personas detenidas recibieron asistencia oportuna del Servicio Nacional de la Defensa Pública y, según lo documentado, han renunciado al auxilio jurídico estatal por contar con representación técnica de su confianza, conservando su derecho de ser auxiliados por personal de la Defensa Pública. Asimismo, la Defensoría del Pueblo hizo pública su decisión de acompañar las acciones de la Policía Boliviana y el Ministerio Público para verificar la garantía del debido proceso y derecho de defensa de las personas aprehendidas. Además, la Defensoría ha afirmado que las personas aprehendidas no sufrieron actos de tortura ni malos tratos.

Por su parte, la Fiscalía General hizo público que las resoluciones de aprehensión fueron emitidas en atención a la ley y sin que se hayan vulnerado los derechos de las personas detenidas; con la advertencia de que las acciones suscitadas en este marco no "responden ni se ajustan a una persecución política sino a los actos propios de una investigación promovida ante una denuncia".

Sin perjuicio de lo anterior, la CIDH reitera que los procesos judiciales, incluyendo aquellos iniciados por la posible comisión de delitos contra el orden constitucional interno deben realizarse con irrestricto apego a los estándares interamericanos relativos a las garantías judiciales, protección judicial y acceso a la justicia, en el marco de un sistema de justicia independiente, imparcial y libre de interferencias de los otros órganos del Estado.

Por ello, urge al Estado Plurinacional de Bolivia a continuar velando por que las personas procesadas en este contexto cuenten con garantías legales mínimas para ejercer sus medios de defensa, tales como el derecho a la presunción de inocencia; a contar con una defensa; a presentar recursos efectivos; a conocer la imputación o acusación; a conocer las pruebas y tener la posibilidad de contradecir estas últimas, entre otros.  

Finalmente, la Comisión destaca que, según la información recibida, las personas sujetas a la investigación por este caso han sido señaladas de cometer los delitos de sedición y terrorismo, entre otros. Asimismo, resalta que, del monitoreo de la situación de derechos humanos en Bolivia, se advierte la recurrencia de denuncias de actos y patrones de persecución judicial de opositores políticos, en distintas administraciones del Gobierno del Estado, mediante la utilización, precisamente, de los tipos penales de sedición y terrorismo, entre otros.

En ese sentido, la CIDH reitera que ciertas leyes nacionales de antiterrorismo violan el principio de legalidad porque, entre otros, incluyen una definición exhaustiva del terrorismo que, inevitablemente, resulta excesivamente amplia e imprecisa. En esa línea, ha hecho un llamado a los Estados de la región a observar el principio de legalidad en la formulación de los tipos penales y urgido a que los procesos penales por el delito de terrorismo cumplan con los requisitos fundamentales de que nadie debe ser condenado por un delito excepto sobre la base de la responsabilidad penal individual y con el corolario de este principio que prohíbe la responsabilidad penal colectiva.

Al respecto, el Estado informó a la Comisión sobre la existencia de acciones presentadas ante Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), demandando la inconstitucionalidad de los artículos del Código Penal que tipifican los delitos de sedición y terrorismo, por su posible contravención a la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Constitución boliviana. Según la información aportada, dichas acciones estarían pendientes de resolución por parte del TCP.

Sin perjuicio de lo anterior, la CIDH expresa su preocupación ante las reiteradas denuncias sobre la falta de independencia en la administración de justicia en el país, así como la prevalencia de desafíos estructurales en el sistema judicial. Esta problemática ha sido destacada en distintas oportunidades por una pluralidad de organizaciones de la sociedad civil. En ese orden, recuerda que la independencia de todo órgano que realice funciones de carácter jurisdiccional es un presupuesto indispensable para el cumplimiento de las normas del debido proceso; y destaca que su ausencia afecta el acceso a la justicia y fomenta la desconfianza de la ciudadanía en el sistema de administración de justicia, en general. Por ello, reitera su llamado al Estado de Bolivia a tomar las medidas necesarias para garantizar la independencia e imparcialidad del sistema de justicia en el país, mediante una reforma estructural fundada en el principio de acceso a la justicia de las víctimas y a una reparación oportuna y adecuada. En ese sentido se une al pronunciamiento de la Misión en Bolivia de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos dirigido a promover cambios estructurales para atender las causas profundas de las violaciones de derechos humanos y asegurar su no repetición.

Finalmente, tomando en cuenta los antecedentes de violencia motivada por sucesos políticos e institucionales, la Comisión reitera su llamado a que se conduzca, desde el más alto nivel del Estado, un proceso nacional de diálogo y reconciliación con el objetivo de desactivar las tensiones y hostilidades latentes en la sociedad boliviana que promueva el pleno respeto a los derechos humanos de todas las personas.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.

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