OÍDO AL ÉXITO ESCOLAR

 oído al éxito escolar

 

Por: Néstor Antonio Pardo Rodríguez

Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo

Titulado por la Universidad Nacional de Colombia

 https://fonoleng.wixsite.com/fonoaudiologia

 

Las habilidades para el eficiente y preciso procesamiento auditivo son particularmente cruciales para los niños, debido a que las deficiencias que se presenten en su conformación a menudo producen problemas para el aprendizaje de la lectura. Por otra parte, la jerarquización de los eventos que conducen a la adquisición normal de las habilidades necesarias para tal área escolar depende en grado sumo del correcto procesamiento de la información auditiva y  es probablemente el mejor predictor de éxito en la escuela.

 

La deficiencia auditiva consiste en la disminución o pérdida de la sensibilidad para captar, reconocer, discriminar y comprender el estímulo auditivo y la información que éste porta consigo. Sin embargo, esta definición amplia, no determina las características de los individuos que conforman tal población, dadas las  variadas implicaciones que tiene esta deficiencia sobre el desarrollo del lenguaje y las diversas modalidades comunicativas, así como en los campos cognitivo, cognoscitivo, emocional, comportamental, social y ocupacional.

 

A escala mundial, es posible que para el 10% de los recién nacidos exista el riesgo de presentar algún grado de discapacidad. De éstos, el 30 a 50% presenta una deficiencia auditiva. Aproximadamente 2 de cada 1.000 bebés nacen con una pérdida lo suficientemente grave para afectar su habilidad de aprehender y desarrollar la lengua hablada, y 1 de cada 1.000 niños será afectado por una pérdida auditiva antes de entrar a la escuela.





 

Si reconocemos que el tiempo óptimo para adquirir la lengua, hablada o signada, es dentro de los primeros años y sobre todo, que el período crítico para el desarrollo específico de la modalidad auditiva, se limita a los 6 a 8 meses de edad, la intervención apropiada debe comenzar desde el mismo momento en que se detecte la deficiencia, con una estrategia predominantemente centrada en las características y necesidades individuales del niño, su familia y el medio en el que se desenvuelve.  

NIÑOS CON DEFICIENCIA AUDITIVA CONGÉNITA: Presentan una gran dificultad de comunicación con el exterior ya que carecen de una forma de expresión y comprensión del discurso oral convencional. Tienen más dificultades para relacionarse con los demás e interactuar con el medio. Además, está alterado su sentido de alerta, que es predominantemente establecido con base en la audición. Cuanto más intensa sea la deficiencia auditiva mayor probabilidad de que haya dificultades severas para el habla. A pesar de esta situación, si el niño se estimula correctamente, podría desarrollar un nivel de vida lo más cercano a cualquier otro sin deficiencia. 

NIÑOS CON DEFICIENCIA AUDITIVA ADQUIRIDA: Los trastornos varían en función de si ha aparecido la deficiencia antes de aprender a hablar y/o escribir o después. Si no hay una forma de expresión y comprensión del discurso oral convencional, la situación es parecida a los niños con deficiencia auditiva congénita. Si hay una forma de expresión y comprensión del discurso oral convencional, en el momento de la aparición de la deficiencia auditiva, la dificultad para el desarrollo es menor. 

Los niños con pérdidas auditivas, sean permanentes o intermitentes por un largo tiempo, no se benefician suficientemente de la estimulación normal del lenguaje para mantenerse dentro de los parámetros temporales normales para la adquisición de éste. Por lo tanto, es importante que la institución educativa cuente con un registro de los alumnos que presentan algún tipo de problema auditivo o hayan evidenciado otitis media en los primeros años de vida, ya que diversos investigadores han reportado que el aprendizaje se retrasa en niños con estas patologías.


 

Imaginemos que en ese primer año el bebé ha presentado episodios de otitis media. Obviamente escuchará el habla de manera distorsionada y se conformarán engramas auditivo - articulatorios igualmente distorsionados. Una vez tratada farmacológicamente y curada la otitis, le será muy difícil al niño reestructurar esos engramas, según los parámetros dados por el medio lingüístico circundante y se registrará posiblemente un retraso en el desarrollo del lenguaje. Ya sabemos cómo repercutiría tentativamente esto en la adquisición de la lectura o escritura. De otro lado, la presencia de un agente extraño dentro del oído medio podría ampliar la latencia entre la producción del sonido por la fuente sonora y la recepción del mismo en el oído interno, lo cual desequilibraría la asociación visuo - auditiva de la corriente del habla y la percepción rítmica, que afectaría con seguridad el aprendizaje del habla en una forma adecuada. 

Los estudiantes con Hipoacusia Leve presentan muchos problemas para aprender en un aula regular, pero con ayuda de auxiliares auditivos, complementación académica y terapia del lenguaje, podrían superar todos los grados escolares e inclusive universitarios.

 

Los estudiantes con Hipoacusia Moderada sólo pueden aprender si tienen un auxiliar auditivo de tiempo completo y permanente complementación académica, en forma de tutorías, y terapia del lenguaje, directa o indirecta. Su problemática emocional es delicada, ya que no saben si pertenecen al mundo de los oyentes o al mundo de los individuos con discapacidad auditiva, causando alteraciones psíquicas y comportamentales marcadas, por lo cual requieren de un servicio de Psicología.

 

Los sujetos con Hipoacusia Severa son considerados pedagógicamente "sordos", así que éstos como aquellos, deben recibir una atención especializada que les permita aprender el código kinésico (o lengua manual), y el educador debe utilizar una metodología especial para llevarlos a la lectura o escritura, y con ella a los otros conocimientos académicos.

 

Casi el 10% de las pérdidas auditivas en la infancia se pueden tildar de adquiridas. El 90% restante son hereditarias o de causa desconocida. Las primeras algunas veces son fácilmente prevenibles con vacunas (especialmente contra la rubéola en niñas y mujeres en edad de gestación), alimentación adecuada del bebé (leche materna en los primeros meses), cuidados maternales y control médico oportuno.

 

La privación de estímulos desde tempranas épocas de existencia, restringe la capacidad de pensamiento y abstracción. Un niño oyente lleva a la escuela 5 ó 7 años de experiencia, mediados por el lenguaje. El niño típico con sordera es detectado tarde y tiene padres y familia que no saben comunicarse con él. De esta manera, cuando llega a la escuela, regular o especial, su retraso comunicativo es tan serio que afecta su socialización y las oportunidades de otros aprendizajes. Todos estos aspectos influyen sobre su personalidad y hay que tenerlos en cuenta a la hora de tratar sus conductas inapropiadas. 

Por lo general en Latinoamérica, la detección de un niño con pérdida auditiva ha sido tardía. No se cuenta en los centros de salud de primer nivel con personas e instrumentos que puedan realizar tal actividad y el nivel de información de la comunidad acerca de estos aspectos, deja mucho que desear. El diagnóstico temprano es crucial, ya que las personas del ambiente en el cual interactúa el niño deben estar conscientes de sus necesidades y hacer adaptaciones necesarias para que sea más cómodo e implementar programas apropiados de intervención.

 

Ante cualquier duda de si tu hijo no escucha bien, consulta con tu Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo de confianza.


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