Declaraciones del presidente Biden en la Conferencia Virtual de Seguridad de Múnich 2021

 



La Casa Blanca
Washington, D.C.
19 de febrero de 2021

Salón Este
11:17 horas (hora de Washington D.C.)

EL PRESIDENTE: Gracias, Sr. embajador. Y es un gran gusto estar con Angela y Emmanuel. Desde la perspectiva de Washington, acabamos de pasar parte de la mañana juntos. Quiero saludar a todos y agradecerles, a ustedes, a la Conferencia de Múnich por organizar esta sesión especial.

Durante décadas, como usted ha señalado, he participado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, como senador de Estados Unidos, uniéndome a mis colegas de ambos lados del hemiciclo para afirmar la importancia de la asociación transatlántica; tres veces como vicepresidente de Estados Unidos, incluso al pronunciar el primer discurso de política exterior internacional de la administración Obama-Biden en nuestros primeros meses en el cargo.

Y hace dos años, como se ha señalado, cuando hablé por última vez en la conferencia, era un ciudadano común; era un profesor, no un funcionario electo. En aquel momento dije: “Volveremos”. Y soy un hombre de palabra. Estados Unidos ha vuelto.

Me dirijo a ustedes hoy como Presidente de Estados Unidos al inicio de mi administración, y envío un mensaje claro al mundo: América ha vuelto. La alianza transatlántica ha vuelto. Y no estamos mirando al pasado; estamos mirando hacia el futuro, juntos.

Todo se reduce a esto: La alianza transatlántica es una base sólida, la base sólida sobre la que se crea nuestra seguridad colectiva y nuestra prosperidad común. La asociación entre Europa y Estados Unidos, en mi opinión, es y debe seguir siendo la piedra angular de todo lo que esperamos conseguir en el siglo XXI, tal como lo hicimos en el siglo XX.

Los desafíos a los que nos enfrentamos en la actualidad son diferentes. Estamos en un punto de inflexión. Cuando me dirigí a ustedes como senador e incluso como vicepresidente, la dinámica mundial había cambiado. Nuevas crisis exigen nuestra atención. Y no podemos centrarnos solo en la competencia entre países que amenaza con dividir el mundo, o solo en los desafíos mundiales que amenazan con hundirnos a todos juntos si fracasamos en cooperar. Debemos hacer ambas cosas, trabajando al unísono con nuestros aliados y socios.

Así que permítanme eliminar cualquier duda que persista: Estados Unidos trabajará estrechamente con nuestros socios de la Unión Europea y las capitales de todo el continente, desde Roma hasta Riga, para abordar la variedad de retos comunes que enfrentamos.

Seguimos apoyando el objetivo de una Europa libre y en paz en su totalidad. Estados Unidos está plenamente comprometido con nuestra alianza de la OTAN, y recibo de buen grado la creciente inversión europea en las capacidades militares que favorecen nuestra defensa común.

Ustedes saben, para mí y para Estados Unidos, y para nosotros, mantendremos el artículo, mantendremos la fe en el Artículo 5. Es una garantía. Un ataque contra uno es un ataque contra todos. Esa es nuestra promesa inquebrantable. Y la única vez que se ha invocado el Artículo 5 fue después de que Estados Unidos fuera atacado el 11 de septiembre. Ustedes, nuestros aliados, se nos unieron para luchar contra Al Qaeda, y Estados Unidos se comprometió a consultar estrechamente con nuestros aliados y socios de la OTAN el camino a seguir en Afganistán.

Mi administración apoya con firmeza el proceso diplomático que está en curso para poner fin a esta guerra que está llegando a los 20 años. Continuamos comprometidos a garantizar que Afganistán no vuelva nunca a ser una base para ataques terroristas contra Estados Unidos y nuestros socios y nuestros intereses.

Nuestros socios europeos también se nos han unido para luchar contra ISIS. Esta misma semana, los ministros de Defensa de la OTAN aprobaron una misión ampliada de forma significativa de capacitación y asesoría en Iraq, que será vital para la lucha en curso contra ISIS. No podemos permitir que ISIS se reanude y reagrupe y amenace a la gente en Oriente Medio, en Europa, en Estados Unidos y en otros lugares.

Y si bien Estados Unidos está llevando a cabo una revisión exhaustiva de nuestra propia postura de fuerzas en todo el mundo, he ordenado que se detenga la retirada de las tropas estadounidenses de Alemania. También estoy levantando el límite impuesto por la administración anterior a la cantidad de fuerzas estadounidenses que pueden estar destinadas en Alemania.

Sé que los últimos años han sido tensos y han puesto a prueba nuestra relación transatlántica, pero Estados Unidos está decidido, decidido a volver a participar con Europa, a consultar con ustedes, a recuperar nuestra posición de liderazgo de confianza.

Anteriormente hoy mismo, como se mencionó, he participado en la primera reunión de los líderes del G7, en la que hablé de la imperiosa necesidad de coordinar la acción multilateral para hacer frente a COVID-19, a la crisis económica mundial y al aceleramiento de la crisis climática, entre otras muchas cosas.

Alcanzar estos objetivos dependerá de una propuesta estratégica esencial, a saber: Estados Unidos debe renovar sus ventajas perdurables para que podamos hacer frente a los desafíos actuales desde una posición de fuerza. Ello significa volver a crear de mejor forma nuestros cimientos económicos; reclamar nuestro lugar en las instituciones internacionales; elevar nuestros valores en el país y expresarlos para defenderlos en todo el mundo; modernizar nuestras capacidades militares a la vez que lideramos con la diplomacia; revitalizar la red de alianzas y asociaciones de Estados Unidos que han hecho que el mundo sea más seguro para todas las personas.

Espero que nuestras democracias hermanas se unan a nosotros en esta importante labor. Nuestras asociaciones han perdurado y crecido a lo largo de los años porque están arraigadas en la riqueza de nuestros valores democráticos comunes. No son transaccionales. No se pueden extraer. Se basan en la visión de un futuro en el que todas las voces importan, en el que se protegen los derechos de todos y en el que se defiende el Estado de derecho.

Nada de esto ha tenido pleno éxito, ninguno de nosotros ha tenido pleno éxito en esta división . Seguimos trabajando para conseguirlo. Y en muchos lugares, incluidos Europa y Estados Unidos, el progreso democrático está siendo atacado.

Conozco a muchos de ustedes desde hace mucho tiempo, y saben que digo lo que pienso, así que permítanme ser directo con todos ustedes: Estamos en medio de un debate fundamental sobre el futuro y la dirección de nuestro mundo. Nos encontramos en un punto de inflexión entre los que argumentan, dados los desafíos que enfrentamos, desde la cuarta revolución industrial hasta una pandemia mundial, que la autocracia es el mejor camino a seguir, según ellos, y los que entienden que la democracia es fundamental para confrontar esos desafíos.

Como he dicho, los historiadores examinarán y escribirán sobre este momento como un punto de inflexión. Y creo, con todo mi ser, que la democracia prevalecerá y debe prevalecer. Debemos demostrar que las democracias aún pueden ofrecer resultados a nuestros pueblos en este mundo cambiado. Esa es, en mi opinión, nuestra misión motivadora.

La democracia no se da por accidente. Tenemos que defenderla, luchar por ella, fortalecerla, renovarla. Tenemos que demostrar que nuestro modelo no es una reliquia de nuestra historia; es la mejor manera de revitalizar la promesa de nuestro futuro. Y si trabajamos juntos con nuestros socios democráticos, con fortaleza y confianza, sé que venceremos todos los desafíos y superaremos a cada rival.

Ustedes lo saben, debemos prepararnos juntos para una competencia estratégica a largo plazo con China. La forma en que Estados Unidos, Europa y Asia trabajen juntos para garantizar la paz, defender nuestros valores comunes e impulsar nuestra prosperidad en el Pacífico será uno de los esfuerzos más importantes que emprendamos. La competencia con China va a ser difícil. Eso es lo que espero, y lo veo con buenos ojos, porque creo en el sistema mundial por el que Europa y Estados Unidos, junto con nuestros aliados en el Indopacífico, han trabajado tan arduamente para desarrollar durante los últimos 70 años.

Podemos ganar la competencia por el futuro. Pero, para lograrlo debemos tener la visión clara sobre las inversiones y asociaciones históricas que esto exigirá. Tenemos que proteger, tenemos que proteger el espacio para la innovación, los derechos de propiedad intelectual y el genio creativo que florece con el libre intercambio de ideas en sociedades abiertas y democráticas. Tenemos que asegurarnos de que los beneficios del crecimiento sean compartidos amplia y equitativamente, no solamente para unos pocos.

Tenemos que impedir los abusos económicos y la coerción del gobierno chino que socavan los fundamentos del sistema económico internacional. Todos, todos, deben cumplir las mismas reglas.

Las compañías de Estados Unidos y de Europa están obligadas a revelar públicamente la gobernanza de sus corporaciones, hasta las estructuras de la gobernanza corporativa, y cumplir los reglamentos para frenar la corrupción y las prácticas monopolizadoras. Las compañías chinas deben estar sujetas a esas mismas normas.

Debemos dar forma a los reglamentos que gobernarán el avance de la tecnología y las normas de conducta en el ciberespacio, la inteligencia artificial, la biotecnología, de modo que sean utilizadas para elevar a los pueblos, no para someterlos. Tenemos que plantarnos en favor de los valores democráticos que hagan posible para nosotros cumplir esto, haciendo retroceder a quienes vayan a monopolizar y normalizar la represión.

Ustedes lo saben, esto es también, esto es cómo nosotros podemos ser capaces de enfrentar las amenazas de Rusia. El Kremlin ataca nuestras democracias y utiliza la corrupción como arma para socavar nuestro sistema de gobierno. Los líderes rusos quieren que la gente suponga que nuestro sistema es más corrupto o tan corrupto como el de ellos. Pero el mundo sabe que esto no es cierto, incluyendo a los rusos, a los mismos ciudadanos de Rusia.

Putin trata de debilitar a los europeos, al proyecto europeo y a la alianza de la OTAN. Quiere socavar la unidad transatlántica y nuestra determinación porque para el Kremlin es mucho más fácil hostigar y amenazar a estados individuales, que negociar con una comunidad transatlántica fuerte y estrechamente unida.

Es por ello, es por ello que defender la soberanía e integridad territorial de Ucrania sigue siendo una preocupación vital para Europa y Estados Unidos. Es por ello que enfrentar la temeridad, la imprudencia rusa y el asalto a nuestras redes de computación, en Estados Unidos y en toda Europa y en todo el mundo, se ha convertido en determinante para proteger nuestra seguridad colectiva. Los desafíos con Rusia puede que sean diferentes a los que hay con China, pero son igual de reales.

Y no se trata de enfrentar al Este contra el Oeste. No se trata de que queramos un conflicto. Nosotros queremos un futuro en el que todos los países sean libres para determinar su propia senda sin la amenaza de la violencia o de la coerción. No podemos y no debemos regresar a los bloques rígidos de oposición reflexiva de la Guerra Fría.

La competencia no puede impedir nuestra cooperación en temas que nos afectan a todos nosotros. Por ejemplo, tenemos que cooperar si es que queremos derrotar COVID-19 en todas partes.

Mi primer memorando presidencial sobre seguridad nacional se centró en el aumento de las respuestas humanitarias y en favor de la salud para derrotar a COVID-19 y para prevenir y estar mejor preparados para la próxima pandemia.

Hoy anuncio que Estados Unidos está haciendo un compromiso de 2.000 millones de dólares para COVAX, con la promesa de otros 2.000 millones de dólares para urgir a otros a que también se sumen.

Sin embargo, aun cuando luchamos para salir de las garras de esta pandemia, el resurgimiento del Ébola en África es un duro recordatorio de que debemos trabajar simultáneamente para finalmente financiar la seguridad en la salud, fortalecer los sistemas globales de salud y crear sistemas de alerta temprana para prevenir, detectar y responder a futuras amenazas biológicas, porque seguirán ocurriendo. Tenemos que trabajar juntos para fortalecer y reformar la Organización Mundial de la Salud. Nosotros necesitamos un sistema de la ONU dedicado a las amenazas biológicas, que pueda movilizarse rápido para entrar en acción.

De manera similar, no podemos postergar o hacer lo mínimo para abordar el cambio climático. Esta es una crisis existencial mundial y todos sufriremos, todos nosotros sufriremos las consecuencias si fallamos.

Tenemos que acelerar rápidamente nuestros compromisos para reducir agresivamente nuestras emisiones y hacernos responsables unos a otros para cumplir nuestras metas e incrementar nuestras ambiciones.

Es por ello, como presidente, de inmediato me reintegré al Acuerdo de París y a partir de hoy Estados Unidos es oficialmente parte del Acuerdo de París, que nosotros ayudamos a elaborar.

El Día de la Tierra celebraré como anfitrión de una cumbre de líderes para ayudar a impulsar actividades más ambiciosas entre los principales emisores, incluyendo medidas internas para la acción climática aquí en Estados Unidos.

Estoy agradecido, estoy agradecido por el constante liderazgo europeo en temas climáticos durante los cuatro años pasados. Juntos, debemos hacer inversiones en innovaciones tecnológicas que vayan a potenciar nuestros futuros con energía limpia y nos permitan establecer soluciones favorables a la energía limpia en los mercados mundiales.

La amenaza de la proliferación nuclear sigue requiriendo una diplomacia cuidadosa y cooperación entre nosotros. Necesitamos transparencia y comunicación para minimizar el riesgo de un equívoco o de errores estratégicos. Es por ello que Estados Unidos y Rusia, independientemente de nuestra competitividad, ampliamos el Nuevo Tratado Start por cuatro (cinco) años adicionales, en cuanto asumí el cargo.

Es por ello que hemos dicho que estamos listos para retomar las negociaciones con el P5+1 sobre el programa nuclear de Irán. También debemos abordar las actividades desestabilizadoras de Irán por todo Oriente Medio, y trabajaremos en estrecha cooperación con nuestros asociados europeos y con otros a medida que seguimos adelante.

También trabajaremos conjuntamente para asegurar material fisible y radiológico para evitar que grupos terroristas puedan conseguirlo o utilizarlo.

Miren, el rango de desafíos que Europa y Estados Unidos deben enfrentar juntos es amplio y complejo. Y estoy dispuesto, estoy dispuesto a escuchar, estoy dispuesto a escuchar pronto de mis buenos amigos y líderes sobresalientes, canciller Merkel, sobre sus ideas en cuanto a la manera de seguir adelante juntos.

Por ello permítanme concluir con esto: no nos podemos permitir las dudas propias o frenar nuestra capacidad de participar unos con otros o con el mundo en general. Los cuatro años pasados han sido difíciles. Pero Europa y Estados Unidos tienen que liderar una vez más con confianza, con fe en nuestras capacidades, con un compromiso para nuestra propia renovación, con confianza unos en otros y en la capacidad de Europa y de Estados Unidos para enfrentar cualquier desafío para asegurar juntos nuestro futuro.

Sé que podemos hacerlo. Lo hemos logrado antes. Apenas ayer, luego de un viaje de siete meses y 300 millones de millas, la NASA pudo con éxito hacer aterrizar en Marte al vehículo Perseverance. Es una misión de exploración, con elementos a los que han contribuido nuestros asociados europeos, para buscar evidencias de la posibilidad de vida más allá de nuestro planeta y en los misterios del universo.

En los próximos pocos años “Percy” (inaudible), pero Perseverance recorrerá y recogerá muestras del planeta rojo y las reunirá de manera que otra misión y otro vehículo, considerada como un esfuerzo conjunto entre la NASA y la Agencia Espacial Europea recuperen ese cúmulo de maravillas científicas y las traigan a Tierra para todos nosotros.

Es eso lo que podemos hacer juntos. Si nuestra ilimitada capacidad para llevarnos y traernos de Marte así nos lo muestra, nos dice que podemos enfrentar cualquier desafío en la Tierra. Tenemos todo lo que necesitamos. Y quiero que ustedes sepan que Estados Unidos lo hará, haremos nuestra parte. Estaremos junto a ustedes. Hemos de combatir por nuestros valores comunes. Hemos de enfrentar los desafíos de este nuevo momento en la historia.

Estados Unidos ha vuelto. Así que unámonos y demostremos a nuestros nietos y bisnietos cuando lean sobre nosotros, que la democracia, democracia… la democracia funciona y trabaja, y que juntos no hay nada que no podamos hacer, pongámonos a trabajar.

Muchísimas gracias a todos. Muchas gracias a todos.

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