DE LA EDUCACIÓN ESPECIAL A LA EDUCACIÓN PARA TODOS

 



DE LA EDUCACIÓN ESPECIAL A LA EDUCACIÓN PARA TODOS

 

Por Néstor Antonio Pardo Rodríguez

Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo

Titulado por la Universidad Nacional de Colombia

https://fonoleng.wixsite.com/fonoaudiologia

 

La infancia, la adolescencia y la tercera edad, son los grupos más vulnerables en cuanto a la implementación real del derecho a la salud, la educación y la ocupación para todos. Se encuentran inmersos en sistemas de salud y educación marcados por el avance de la ciencia y sus aportes asombrosos. Sin embargo, la extensión de la cobertura, se hace un objetivo cada vez más utópico, especialmente para aquellos con menores ingresos económicos y complejidad de sus características individuales.

 

Es paradójico, que el mundo actual afronta el riesgo de excluir al sujeto mismo, a quien van dirigidas sus acciones. Un sistema que en su búsqueda de excelencia, eficacia y eficiencia, a menudo se restringe a sólo lograr mayores beneficios y menores costos económicos, cuyas ganancias van al bolsillo y las cuentas bancarias de quienes tienen el poder del dinero.

 

Si al momento del nacimiento, o por diversas circunstancias durante su vida (enfermedades, accidentes), resulta que una persona no posee las condiciones o los prerrequisitos mínimos esperados para su desenvolvimiento individual y comunitario tradicional, se comienza a mirar a la misma como “discapacitada”, en el orden físico, sensorial, social y / o psíquico. El rótulo de “discapacitado” supone disminución, y la palabra en sí enmarca una connotación negativa de la persona: “alguien que no puede hacer”.

 

Al comienzo de las instituciones para la “educación” de personas con discapacidad, se segregaba a aquellos individuos “incapacitados” en centros donde se daba un tratamiento médico (a estos tratamientos se los denominaba residenciales) y apenas sí se daba una atención educativa. Podemos destacar como característica principal al inicio de esta etapa la protección de la persona normal de la considerada como no normal. Como consecuencia, el individuo con deficiencia o discapacidad es segregado de la sociedad.

 

Progresivamente, la sociedad toma conciencia de las necesidades asistenciales de estas personas, basándose en un modelo teórico y terapéutico que considera la deficiencia como una enfermedad. Se confía poco en las posibilidades de recuperación de la persona con deficiencia o discapacidad, dado que los resultados obtenidos no son significativos.

 


Como contrapropuesta a la Educación Especial, surgen en el mundo las voces que se alzan a favor de la “Integración”, las cuales generan grandes controversias y experimentos en búsqueda de una educación más equitativa para quienes no tienen acceso a la educación, debido a sus características o Necesidades Educativas Especiales (NEE). Esto obedece no solo a motivos humanitarios, sino a realidades sociales y económicas específicas.

 

Las políticas de "Integración" o "Inclusión" de las personas con discapacidad en América Latina, enmarcan en el fondo el reconocimiento del fracaso de la lucha contra la actitud segregacionista del espíritu humano. Son fruto más de medidas monetaristas que de una perspectiva del respeto a los Derechos Humanos y consisten en la inserción o colocación de las personas con necesidades educativas especiales en clases regulares, sin una adecuada capacitación de los educadores o apoyo de profesionales y equipos especializados.

 

Muchos gobiernos que reconocen la imposibilidad de dar cubrimiento educativo a las personas “sin discapacidad” aprovechan esta coyuntura y toman la bandera de la “Integración” como forma de redistribuir al personal docente, sacándolo de las “Escuelas o Aulas Especiales” y enviándolo al sector “Regular”. Las personas con NEE caen en escuelas regulares, sin personal capacitado para su educación.

 

No obstante, esto produce reflexión y pronunciamientos de diversos organismos internacionales y multilaterales que abogan por una educación con calidad a las personas con NEE en las mismas escuelas que los demás. De allí surge la idea de la “Educación en la Diversidad” y la “Educación Inclusiva”.



Para romper las prácticas tradicionales asociadas al modelo deficitario, surge la Educación Inclusiva. Esta fue vista en un primer momento como una innovación de la Educación Especial, pero progresivamente se fue extendiendo a todo el contexto educativo, como un intento para que la educación llegara a todos.

 

La educación inclusiva es ante todo una posición frente a los derechos humanos. La escuela debe producir una respuesta educativa a las necesidades de todos los educandos y al principio de igualdad de oportunidades educativas, sin segregar a ninguna persona como consecuencia de su deficiencia o condición, dificultad de aprendizaje, género o pertenencia a una minoría.

 

Incluir significa ser parte de algo, formar parte del todo. La educación inclusiva enfatiza en cómo apoyar a los educandos para que desarrollen sus potencialidades dentro de una comunidad educativa, de tal manera que se sientan bienvenidos, seguros, y alcancen el éxito, con base en un aprendizaje significativo centrado en el individuo.


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