Te echaremos de menos, Dr. Dionisio Soldevila

 Hoy,es uno de esos días tristes....

Murió el doctor Dionisio Soldevila,un maestro de la medicina dominicana.
Para los mas jóvenes,es bueno que le hablemos de uno de los valores de la medicina en la República Dominicana.
Con el doctor Soldevila,tenemos una historia para contar. Fue el fundador del Partido Duartista. Propugnaba por impregnarle a la política nacional,los ideales del patricio Juan Pablo Duarte. Soldevila,tenia un consultorio como cardiólogo y cirujano cardiovascular,en una clínica en la avenida Independencia,donde me invitó para proponerme que fuera su relacionador público. Durante muchos años,eso hicimos. Soldevila,fue varias veces presidente de la Asociación Medica Dominicana-hoy Colegio Medico Dominicano. En su gestión,laboramos en la oficina de Relaciones Públicas,junto a la doctora Hilda Barinas. Luego junto a la doctora Alma Bobadilla,cuando su esposo el doctor Eusebio Garrido Castillo,fue presidente de la AMD. El doctor Soldevila,al salir de la AMD,fue a presidir la Agrupación Medica del IDSS y allí nos ocupábamos de editar la revista gremial,entre otras funciones.
el doctor Soldevila hizo notables aportes a la medicina dominicana,tras regresar al país de Europa del Este,donde hizo su especialidad.Era profesor en la UASD, investigador medico,que dejó como legado el haber descubierto nuevos elementos en la anatomía del el cuerpo humano,no registrado aún. Fue un profesor investigador que probó la existencia de un tríceps y un tendón que ahora llevan su nombre, según la tradición. Sus hallazgos constituyen los primeros descubrimientos en el área de anatomía desde el Congreso de Basilea de 1895.
Vi crecer a sus hijos ...cuando laboraba con el,ellos estaban pequeños, Armando,Dionisio y María Isabel. La madre de sus hijos,la doctora María Brea,me trataba con distinción,cuando les visitaba en su casa. La periodista María Isabel Soldevila, laboró en Diario Libre y luego fue Jefe de Redacción en Listín Diario. Allí laboramos con ella,hasta que decidimos regresar al periódico HOY,donde fuimos del equipo de fundadores en agosto 1981.
Al saber del fallecimiento del doctor Soldevila,que me trató como a unos de sus hijos, hoy siento que necesito llorarlo como a un padre. Paz a su alma, usted fue un soldado del trabajo...que descanse doctor...


Hondamente apenado por la muerte de mi amigo, el Dr. Dionisio Soldevila, una de los médicos y científicos de mayor nombradía en el país y fuera de él.
Durante su gestión como presidente de la Asociación Médica Dominicana (hoy Colegio Médico) fui galardonado con el Premio Salvador Allende 1987 -renglón periodismo radial (trabajaba en Radio Popular)-, como el mejor reporteros del área de la salud en ese año. Luego, en 1990 nos encargó a Juan Modesto Rodríguez y a mí como responsables de Prensa y Comunicación de la candidatura presidencial del Dr. Roberto Saladín, de la que era junto al fenecido Lic. Rogelio Delgado Bogaert los principales gestores).
Tras esta experiencia que nos llevó a rincones apartados de todo el país durante la campaña, nuestras relaciones fueron siempre cordiales y entrañables: siempre vivía entrevistándolo, sobre todo en su casa de la Lea de Castro, en Gascue, donde siempre recibí su fino trato y el de su esposa, la Dra. María Brea.
En diversas ocasiones acudía a consultas, como paciente, siempre se negó a cobrarme, al punto de que cuando iba con seguro médico hacía que la secretaria me devolviera lo que había pagado como diferencia.
El Dr. Soldevila fue uno de los investigadores médicos más preclaros, al punto de que se le considera entre los padres de la medicina en RD.
Fue un destacado cirujano cardiovascular que puso sus conocimientos al servicio del pueblo dominicano a través de sus investigaciones científicas y descubrimientos en el área de la medicina.
Recuerdo que cuando iba a su casa a entrevistarlo, sus hijos Dionisio, María Isabel y Armando eran niños de cortas edades. Ya adultos, buscaron el lado de la comunicación (en donde se desempeñan como excelentes profesionales) y no el de la ciencia y la medicina, como sus padres.
A ellos y la Dra. Brea, vaya mi condolencia. Ellos no saben el dolor que me causa el sentido fallecimiento de esta figura notabilísima que me concedió el lujo de su amistad.

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