Los países en desarrollo mantienen a flote el comercio mundial de alimentos

 Los países en desarrollo mantienen a flote el comercio mundial de alimentos

El informe Perspectivas alimentarias de la FAO evalúa las tendencias de producción y mercado de los principales productos básicos durante la pandemia de la COVID-19 y señala tiempos difíciles para las cadenas de valor del pescado y la fruta.


12 de noviembre de 2020, Roma - El comercio mundial de productos alimentarios se ha mostrado especialmente resiliente durante la pandemia; los países en desarrollo incluso han logrado aumentar los ingresos procedentes de las exportaciones, según un nuevo informe publicado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Los datos disponibles hasta junio indican una gran, aunque no completa, resiliencia de los mercados mundiales de alimentos a las perturbaciones provocadas por la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), según explica el informe semestral Perspectivas alimentarias en un artículo especial sobre las recientes tendencias en la facturación de las importaciones de alimentos y las ganancias por exportación.

Josef Schmidhuber, coautor junto con Bing Qiao del capítulo en cuestión, señala que la facturación mundial de las importaciones de alimentos en 2020 podría incluso superar a la de 2019. No obstante, según Schmidhuber, hay un cambio notable hacia alimentos básicos respecto de productos alimenticios de alto valor.

El análisis revela que los países en desarrollo han demostrado una notable "vivacidad" para mantener a flote los flujos del comercio mundial de alimentos. Sus ganancias por exportaciones en el primer semestre de 2020 aumentaron un 4,6 % en comparación con el mismo período del año anterior, mientras que las de los países desarrollados disminuyeron. Esto se explica en parte por una caída más acusada experimentada por las bebidas, el pescado y la carne, cuya demanda se ve más afectada por la disminución de ingresos de los hogares desencadenada por la contracción de la economía mundial.

En el mismo período, las importaciones mundiales de bebidas experimentaron una caída de más del 12 % y los productos pesqueros registraron un descenso de más del 10 %, mientras que el valor del comercio de aceites animales y vegetales y de semillas oleaginosas aumentó, en ambos casos, un 10 %. El informe ofrece una rica serie de gráficos, datos y análisis de tendencias desglosados por grupo de alimentos y región.

Tendencias de los mercados de productos básicos

Los mercados de cereales se encuentran bien abastecidos en 2020/21; los precios se ven afectados por el tensionamiento de los mercados de trigo y la fuerte demanda internacional de cereales secundarios y arroz, según señala el informe. La FAO actualizó sus previsiones sobre la oferta y demanda de cereales la semana pasada.

Se prevé que la producción mundial de semillas oleaginosas y productos derivados de 2020/21 alcance un nuevo récord en las campañas de 2020/21, mientras que la creciente demanda apunta a un tensionamiento de los mercados.

Se observa un repunte en la producción mundial de azúcar en 2020, si bien a un ritmo inferior al del crecimiento del consumo, que dependerá de que se sigan o no imponiendo medidas de confinamiento relacionadas con la COVID-19.

La producción mundial de carne en 2020 se espera que disminuya por segundo año consecutivo, en medio de unas perspectivas de moderación del comercio y la demanda.

Se prevé, asimismo, un aumento de la producción láctea mundial en 2020, impulsada por los monzones favorables y la resiliencia de las redes de cooperativas municipales en la recogida de leche en medio de obstáculos logísticos en la India, así como la asistencia para la estabilización por parte de los gobiernos en la Unión Europea y los Estados Unidos de América.

En cuanto al sector pesquero, que, como se señaló anteriormente, experimentó una gran caída en el flujo de comercio, se prevé un descenso de la producción en 2020 como consecuencia de la repercusión de la pandemia en la demanda, la logística, los precios, la mano de obra y la planificación de la actividad. La producción de la pesca de captura experimentará probablemente un ligero descenso, mientras que la producción de la acuicultura disminuirá previsiblemente por primera vez en muchos años. El informe señala que la incidencia de la pandemia en el mercado del pescado -especialmente la caída en la demanda de pescado fresco debido a la renuencia a acudir a los mercados y restaurantes- ha ocasionado cambios de largo alcance que probablemente perdurarán en el largo plazo y promoverán la innovación en los productos, cadenas de valor más cortas y nuevos canales de distribución.

Frutas tropicales

La pandemia de la COVID-19 ha sacudido la cadena de valor de las frutas tropicales, especialmente la de los productos más perecederos, que requieren una manipulación más intensiva en mano de obra y un transporte rápido, y a menudo aéreo, y tienen costos relativamente elevados.

El comercio mundial de piña, mango y papaya ha descendido, a veces a un ritmo de dos dígitos.

Los márgenes de los productores de frutas tropicales sufren la presión ejercida por las perturbaciones de la pandemia, así como por unas cadenas de valor altamente competitivas, la intensificación del poder de mercado de los agentes finales, la incidencia de enfermedades de las plantas y los fenómenos meteorológicos adversos. Según Sabine Altendorf, autora de este capítulo, será fundamental elaborar políticas destinadas a proporcionar apoyo financiero a los productores para que puedan seguir funcionando, protegiendo al mismo tiempo la salud y la seguridad de los trabajadores y reduciendo al mínimo las perturbaciones en las rutas de transporte nacionales e internacionales.

Los plátanos y los aguacates, en cambio, han mostrado cierta resiliencia, presentando ambos un crecimiento de las exportaciones, aunque sus cadenas de valor se han visto afectadas por cepas críticas, especialmente en el caso de pequeños productores que afrontan unos precios elevados de los fertilizantes y plaguicidas y han sufridos cancelaciones de pedidos.

La demanda de plátanos se ha visto beneficiada por la percepción de su seguridad sanitaria, su comodidad y una oferta récord procedente de Ecuador, así como una recuperación de la producción en Costa Rica.

Asimismo, las importaciones de aguacate han aumentado a escala mundial, ya que la menor oferta estacional procedente de México y la rotunda caída de las compras en los Estados Unidos se han visto más que compensadas por una fuerte demanda de la Unión Europea y una oferta significativamente superior procedente de Colombia, Kenya y Perú.

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