EL DIVORCIO DE LA OLIGARQUÍA RD CON EL PUEBLO Y LA NECESARIA RECONCILIACIÓN

 


EL DIVORCIO DE LA OLIGARQUÍA RD  CON EL PUEBLO Y  LA NECESARIA RECONCILIACIÓN

Por Milton Olivo

 

Desde la llegada de Cristóbal Colon, los recién llegados, asesinaron en masas a los nativos, sin poderlo exterminar, pero se apropiaron de las tierras.

 

El método fue, la denominada “Encomienda”, donde las autoridades invasoras, repartían las tierras  y nativos a los invasores socios del atraco a esta isla.

 

En 1533, en Cacique Enriquillo, además de negociar la libertad de todos los nativos,   obligó a los invasores  a devolver a cambio del acuerdo de paz, los terrenos entre el Rio Yuna, y el Rio Guanuma. Y entre Samana y la Sierra de Yamasa, donde se asentó el pueblo  Taino que seguía al Cacique.

 

Pero la parte más radical del ejercito de Enriquillo comandado por Tamayo, que era contrario a toda negociación con los invasores o harijuna, decidieron irse al oeste de la isla, territorio ese, que los invasores decidieron entregarlos a Francia a cambio de territorios perdidos en guerra en la península ibérica. Quedando atrapados de aquel lado, Tamayo y sus hombres.

 

Para los invasores, quedó un temor latente. ¿Y si los nativos vuelven a rebelarse? Pues eran menos del 10% de la población.  Contaron con el apoyo del reino español, hasta 1821, cuando esa oligarquía decide romper con el reino. Pero comete el error de mantener la esclavitud. Provocando una situación de descontento generalizado entre la población nativa y los negros esclavizados.

 

La decisión de la oligarquía propietaria fue, negociar con el presidente Boyer, entregarle el territorio, a cambio de que ellos, se encargaran de la función de policías, sicarios, o mantener la población bajo control y garantizarles sus propiedades.

 

Así entran los haitianos a nuestro territorio en 1822, cogobernando con la oligarquía hasta 1844, cuando el partido nacionalista de Francisco del Rosario Sánchez, declara la independencia en 1844. Estando Duarte y los líderes del otro partido nacionalista, los Trinitarios exiliados.

 

Existía en ese entonces, una guardia nacional, formada por 7 mil hombres, llamada el Batallón Fijo de Santo Domingo, los cuales temían la oligarquía local se revelaran contra los haitianos.  Fueron  trasladado a Haití, allá fueron asesinados por el gobierno haitiano. En días, la oligarquía da un golpe a Sanchez, su representante Pedro Santana toma el poder y fusilan a los líderes del partido de Sanchez, que eran todos morenos.

 

Siempre inseguros, por ser minorías y concentrar todas las riquezas, 17 anos después en 1861, entregan el territorio a España, con el pacto que España trasladara una fuerza que garantizara su seguridad ante el pueblo. Los españoles traen 30 mil hombres.

 

Dos anos después en 1863, el pueblo se levanta en armas, contra la anexión. Las familias oligárquicas se suman a las fuerzas españolas, mas el ejército nacional comandado por Pedro Santana, y todos juntos son derrotados por el pueblo. Las familias oligárquicas se van con los españoles derrotados.

 

Y ahí nace el drama del divorcio que sufre el pais desde esa época, entre la oligarquía tradicional y el pueblo llano. Los Restauradores, en especial Gregorio Luperon, quienes deberon repartir sus propiedades entre los soldados Restauradores, se la preservaron, y luego le permitieron regresar, los cuales vinieron con capital, y quienes habían sido militarmente derrotados, con el traidor Buenaventura Báez, recuperan el poder político hasta el día de hoy.

 

Manteniéndose un divorcio existencial. Donde la clase oligárquica su norte no es desarrollar el país, sino exclusivamente incrementar sus beneficios. No es parte de un plan de nación, ni hacer realidad una sociedad institucionalizada, sino mantener una situación de privilegio. De ahí su indiferencia ante la invasión haitiana y sus planes de fusión, con la mira de duplicar su mercado y potenciales beneficios.

 

Ha llegado la época de una reconciliación, para hacer realidad una Quisqueya potencia. O están dadas las condiciones para una nueva guerra restauradora, por la justicia y el bienestar. Lo cual es facilitada por el nivel de comunicación e información facilitado por la red. Donde todos, civiles y militares, jóvenes y viejos, son conscientes del nivel de inequidad existente.

 

Lo optimo fuera, una gran reconciliación, entre oligarquía y pueblo, y definir un proyecto de nación, para erradicar la miseria, el desempleo, y la inequidad existente.  Pasando de ser un país agrícola e importador, a una nación industrializada, con un tejido de industrias de última generación desarrollado.

 

El autor es Escritor e historiógrafo.



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