Aquí entre nos - Para Abinader, una A de excelente

 Aquí entre nos

                       Para Abinader, una A de excelente

 

Por Alexis Almonte

 


El ascenso al poder del presidente Luis Abinader representa, sin dudas, una buena nueva para un país que había caído en un estado de cansancio, abulia y hastío, que se tradujo en los cacerolazos y las masivas concentraciones de la Plaza de la Bandera.

Todos a una cambiaron con sus votos tan ominosa atmosfera

Si bien, el nuevo gobierno incurrió al principio en algunos errores propios de impericias y novatadas, pecados capitales propios de gestiones nuevas, que no se han fogueado en la vorágine de la cotidianidad, el presidente dispuso en cada caso los correctivos de lugar, enderezando la carga sobre la marcha.

Esto ha caído bastante bien en una población acostumbrada a recurrentes conductas autoritarias de poco o ningún respeto de los gobiernos hacia la opinión pública.

Desde el inicio de su Gobierno, Abinader ha estado visitando comunidades de todo el país, siguiendo como patrón la indagación de sus demandas más apremiantes y actuando en consecuencia.

Yo mismo participé en uno de estos itinerarios y quedé impresionado por sus milagrosos resultados.

Fue en San Francisco de Macorís, donde agotó una agenda de 23 puntos, incluyendo reuniones con representantes de la producción y el comercio, las universidades y otros. Allí dispuso una interesante medida para incentivar y mejorar el fuerte productivo de la provincia Duarte, como lo es la producción cacaotalera.

En uno de sus desplazamientos, en medio de una increíble manifestación de simpatía y júbilo de la población francomacorisana, se detuvo en una Cocina Móvil de los Comedores Económicos para degustar una de las raciones que se repartían gratuitas. Allí noté el agradable impacto que este gesto de humildad del joven mandatario generó en gente llana y humilde colocada en filas para recibir la donación.

Los recorridos del presidente han sido, en fin, fuentes de solución de problemas despertando en la gente el entusiasmo que era necesario en una población azotada por un año terrible de tantas cosas desagradables arrastrada por la pandemia del Covid19.

En Pedernales refrescó el ánimo de una comunidad con enormes recursos dotados por Dios a través de la naturaleza, lo mismo que en La Vega y dondequiera que ha ido.

Dejé para el final uno de los episodios más simbólicos de la nueva cara del poder en el país, como fue su discurso relacionado con sus primeros 90 días.

 

Pocas veces se vio una comunicación tan refrescante y directa entre un gobernante y su pueblo. Abinader se condujo como un maestro frente a sus discípulos, exponiendo de tú a tú su receta de Gobierno y reflexionando sobre lo que hay que hacer para echar hacia adelante.

La simpatía y adhesión que despierta esta nueva administración gubernamental se refleja en alto porcentaje de aceptación que le confieren los sondeos y encuestas.

Leí en Diario Libre la crónica cuyo titular sostiene que “Abinader saca buena nota en sus primeros cien días de gobierno”  y confieso estar muy de acuerdo con la apreciación.

Es más, si fuera maestro no vacilaría en calificarlo con una A de excelente.

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