Aquí entre nos - Alea iacta est : La suerte está echada

 Aquí entre nos

                         Alea iacta est : La suerte está echada

 

Por Alexis Almonte                                                                                       (Alexis.almonte@gmail.com)

 


Las elecciones norteamericanas de mañana no son iguales a las anteriores. Esta cita cívica tiene para los estadounidenses importancia nodal y cuasi decisoria para definir su futuro inmediato.

La fuerza del voto puede aclarar bastante -u oscurecer más de lo que está- el derrotero borrascoso en que viene transitando Estados Unidos desde el 2016.

Es esta una de los contados episodios en que las masas votantes acudirán a las urnas en medio de un oscuro panorama caracterizado por la desunión, la polarización y una franca devaluación de los valores e ideales libertarios de esta gran nación.

Durante la inefable administración Trump han ocurrido cosas tan insólitas como el cuestionamiento del certamen electoral y los señalamientos anticipados e insostenibles sobre eventuales fraudes, previendo la posibilidad de no admitir sus resultados.

En un ambiente contaminado por la xenofobia, la división y el supremacismo destemplado se imponía la intervención de un liderazgo responsable que orientara hacia la unidad, la tolerancia y la esperanza hacia algo mejor, pero la conducta impredecible y airada del presidente Trump ha sido, por el contrario, su caldo de cultivo.

Sus palabras han sido en ocasiones el combustible que aviva la llama de la confrontación estéril en la sociedad norteamericana, sin que se note la menor intención de enderezarlas.

Si bien la constitución de estos grupos sediciosos no es fenómeno nuevo, las autoridades estadounidenses siempre se han empeñado en someterlos a la obediencia. Ahora no, los Proud Boys  y otras pandillas racistas actúan a sus anchas como fans del presidente Trump, que no los censura ni los desautoriza.

Tan difícil le ha resultado restarle apoyo que, al preguntarle Chris Wallace, de la cadena televisiva Fox New, si estaría dispuesto a condenar sus desafueros, primero rehusó criticarlos y luego, como para no dejar, le pedía “detenerse momentáneamente, pero mantenerse listos”.

A propósito de esto, recuerdo lo expresado por el congresista demócrata Joe Keneddy III, en la réplica al discurso del presidente norteamericano, en su primera intervención ante el Estado de la Unión, en el 2018.

Tras atribuirle la fractura social de los Estados Unidos, señalaba que “el odio y la supremacía marchan orgullosos por nuestras calles”, pero advertía que “los estadounidenses no somos así. Los matones nunca en la historia de los Estados Unidos lograron igualar la fuerza de un pueblo unido”.

“Pueden dar un puñetazo, pueden dejarte una marca; pero nunca, ni una sola vez en la historia de Estados Unidos lograron igualar la fuerza y el espíritu de un pueblo unido que defiende su futuro”.

En ocasión de las elecciones presidenciales de mañana, estoy recordando esta reflexión del joven congresista y dirigente del Partido Demócrata. Ojalá los resultados le den la razón.

 

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