Testigo del Tiempo: Trump la ironía perfecta

Testigo del Tiempo
Trump la ironía perfecta
 
J.C. Malone
 

Nueva York.- Algunos creen que el presidente Donald Trump llegó de un planeta lejano en una galaxia remota, donde usan calzoncillos por fuera, como Súperman, pero nació en Queens.
Trump es tan neoyorquino como el plátano es dominicano.
Trump creció viendo a su gobierno dominar el mundo, enviando tropas a quienes no obedecieran. El llamó a los gobernadores a “dominar” las protestas, amenazó con “enviar tropas” si ellos no actuaban, las envió a Portland Oregón.
En la cosmología trumpista, California y Nueva York son “naciones hostiles”, indomables. Los blancos “liberales” no objetan lo que Trump hace, objetan a quiénes se lo hace. Hacerlo en el extranjero “es normal”, pero forzar al país a tomar su propia medicina, resulta sencillamente, “inaceptable”.
Trump es un producto común y corriente, que crece vulgar y silvestre en esta sociedad, su sobrina Mary Trump lo confirma. El título de su libro lo explica: “Demasiado nunca es suficiente, cómo mi familia creó el hombre mas peligroso del mundo”, fue la familia, la sociedad.
Según Mary, Trump destruye todo lo que le resulta inconveniente o él no puede controlar. Quiere destruir la Organización Mundial de la Salud y el Centro de Control y Prevención de Enfermedades en medio de la Pandemia, porque no las puede “dominar”.
No hay diferencias entre Trump y Nixon frente a Allende, y la Unidad Popular, en Chile, y lo que fue “Santiago Ensangrentado” en septiembre del 73. Eso estuvo muy bien “allá”, lo único despreciable es que Trump quiere hacerlo aquí, “dentro” de los Estados Unidos.
Trump ahora forzará al país a tomarse la cicuta preparada para la exportación, es una carcajada del destino.
Sin embajadas americanas ni lacayos militares locales, el pueblo estadounidense ahora está viviendo como hemos vivido los latinoamericanos todas nuestras vidas, Trump resultó ser la ironía perfecta.
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