Facilitar el regreso al trabajo de los padres, pueden exponer a un alto porcentaje de adultos mayores al virus

La reapertura debe realizarse de forma progresiva, con una baja densidad de estudiantes en el período inicial


Aquellas estrategias en las que los niños reciban prioridad para poder asistir a la escuela con el objetivo de mitigar crecientes brechas de aprendizaje o facilitar el regreso al trabajo de los padres, pueden exponer a un alto porcentaje de adultos mayores al virus

El dato aparece en el documento titulado- Estudio: Cómo pasamos del confinamiento a la apertura- producido por un grupo de expertos del Banco Interamericano de Desarrollo-BID-.

Aspectos sanitarios 

Asegurar  una  infraestructura  educativa  adecuada. Es  preciso  contar  con  un  mapeo rápido de las necesidades de infraestructura básicas para verificar sus condiciones de operabilidad  luego  del  cierre,  como  roturas,  carencias  por  posibles  hurtos,  estado  de  ventilación  y  provisión  de  agua  potable.  Esto  derivará,  además  de  en  una  limpieza  y  desinfección profunda, en reparaciones rápidas para garantizar las condiciones sanitarias, mejorando el abastecimiento de agua potable, la disponibilidad de baños e implementando espacios para el lavado de manos en la entrada de las escuelas.
Establecer nuevos protocolos de higiene y seguridad. Una vez reabiertos, los centros de  educación  deben  incorporar  en  su  operación  nuevos  elementos  de  higiene  personal  y productos  de  limpieza.  Además,  se  deberá  redefinir  el  modo  de  operación  de  los  centros: su capacidad a partir de nuevos índices de estudiantes por aula, la disponibilidad de baños y  aulas,  el  uso  de  áreas  comunes,  las  rutinas  de  preparación  y  entrega  de  la  alimentación escolar  y  la  definición  de  los  protocolos  de  limpieza.  Todo  esto  debe  ir  acompañado  por  la capacitación  del  personal  docente  y  administrativo  sobre  los  protocolos  de  limpieza,  salubridad, apoyo psicosocial a las familias y distanciamiento social, y la entrega de información a los estudiantes y a sus familias sobre los nuevos protocolos de prevención para la COVID -19. Prevenir riesgos durante la movilidad. El transporte escolar es un tema clave, así como las medidas preventivas que garanticen su utilización para minimizar riesgos. La frecuencia y condiciones de su uso también impactarán en el acceso de los estudiantes a los centros de educación. Se deben aplicar, también, las medidas generales ya descritas relacionadas con la movilidad.
Monitorear la salud del personal y de los estudiantes. La coordinación con las auto - ridades locales de salud debe ser permanente y, para ello, debe establecerse un comité de emergencia  que  asegure  un  vínculo  ágil.  Inicialmente,  será  central  la  identificación  de  los estudiantes y del personal afectado por la COVID -19 o con factores de riesgo, y evaluar medidas especiales para reducir su exposición, previendo sus remplazos temporales. Asimismo, deberán definirse estrategias para monitorear la condición de salud de los estudiantes, docentes  y  personal  administrativo,  y  para  revisar  la  temperatura  antes  de  ingresar  al  centro educativo, con protocolos de derivación rápida a los sistemas de salud de los posibles casos positivos.  Para  ello  deberán  preverse  equipos  que  incluyan  termómetros,  mascarillas,  paquetes de primeros auxilios, entre otros.
Criterios de asistencia y reagrupamiento de estudiantes La reapertura debe realizarse de forma progresiva, con una baja densidad de estudiantes en el período inicial. Fuera de la región, China abrió algunos centros de educación con esque - mas progresivos de incorporación de estudiantes (Patranobis, 2020). Dinamarca y Noruega planean  reabrirlos  progresivamente  para  estudiantes  de  primero  a  quinto  grado,  en  el  pri - mer caso, y de nivel inicial en el segundo 39 . Alemania reduce las medidas de distanciamiento social y va hacia la reapertura de centros educativos, comenzando por los alumnos mayores o aquellos que deben rendir exámenes. España decidió concluir el ciclo escolar y reabrir los centros en septiembre. Uruguay abrió progresivamente las escuelas rurales según sus con diciones  sanitarias,  así  como  la  edad  y  el  lugar  de  residencia  de  los  docentes.  Los  criterios son diversos y varios los temas para considerar.
Gradualidad  por  nivel  educativo. El  ciclo  inicial  y  la  primaria  representan  la  parte  ma - yoritaria de la matrícula total (56%) y es el grupo que requiere mayor apoyo familiar para la educación a distancia. Una apertura gradual en este ciclo permitiría a los padres reintegrar - se  al  mercado  laboral  a  la  par  que  sus  hijos  regresan  a  las  escuelas.  Sin  embargo,  los  más pequeños son considerados superpropagadores y tienen, además, las mayores dificultades para mantener el distanciamiento social. Los estudiantes de secundaria y terciaria, a su vez, son los que tienen más riesgo de abandono escolar, aunque son los que disponen de mayor capacidad y autonomía para continuar con la educación a distancia.
Gradualidad por zona geográfica. Un mapeo debe identificar zonas seguras por las que se puede iniciar la reapertura. Por ejemplo, zonas rurales, libres de casos de COVID -19, de baja densidad, con disponibilidad constante de agua potable y que requieran poca movilidad en el transporte público. También pueden priorizarse las zonas con mayores dificultades para proveer educación a distancia (sin conexión a internet o sin electricidad) y que cumplan con las condiciones antes descritas. Asimismo, las estrategias de reapertura deben ser especial - mente  cuidadosas  con  los  centros  de  educación  situados  en  zonas  periurbanas  con  altas densidades poblacionales y condiciones sanitarias precarias.
Gradualidad en la densidad estudiantil. Todo indica que la recuperación de las actividades presenciales será gradual y que se combinarán estrategias de educación a distancia con jornadas escolares presenciales más cortas, a fin de que se garantice cierto distanciamiento social y se eviten aglomeraciones. Al principio pueden considerarse días y horarios específicos por años o ciclos de estudiantes a lo largo de la semana, reservando una parte del tiempo para la limpieza profunda de los centros de educación.

En la región, una de cada 10 familias con hijos menores de 14 años o con hijos de entre 14 y 24 años vive al menos con un adulto mayor de 60 años 

Criterios educativos, pedagógicos y de apoyo al aprendizaje Los logros de los estudiantes no solo no alcanzarán lo esperado, sino que serán muy heterogéneos según la solución aplicada 40 , trayectoria educativa anterior y las brechas de aprendizajes preexistentes entre los distintos grupos socioeconómicos. Esto acentuará las desigualdades  en  el  aprendizaje  y  en  la  conclusión  de  ciclos  por  quintil  de  ingreso 41 .  Por  eso,  serán necesarias acciones que traten de reducir estas brechas, como el diagnóstico académico; las estrategias  diferenciadas  para  la  adaptación  y  priorización  del  currículo,  el  calendario  y  el horario escolar según el contexto de cada región; la nivelación y aceleración de aprendizajes mediante  el  desarrollo  de  recursos  análogos  y  en  línea;  las  modalidades  flexibles  para  las tres áreas base (lengua, matemáticas y ciencias) en todos los niveles; revisar los regímenes de promoción y progresión de este año, y gestionar un previsible aumento en la demanda de las familias por educación pública, dado el golpe de la crisis sobre las finanzas familiares. Se puede establecer un programa de tutorías con materiales de instrucción para tutores y estu - diantes. Esto puede lograrse mediante la reorganización de la planta docente en los centros educativos o en los distritos, o con la creación de un programa de voluntarios con docentes en formación o jubilados para apoyar a grupos de estudiantes que lo requieran. El apoyo a los docentes con programas de formación en línea y modalidades mixtas de educación pre - sencial y a distancia será fundamental. Se puede hacer foco en la detección de dificultades y problemas de aprendizaje, manejo de aula e intervención para la nivelación del aprendizaje.

Por último, a la hora de considerar las implicaciones de la apertura de centros educativos durante la pandemia sobre el resto de la economía y de la sociedad, será clave tener en cuenta que, como se ha mencionado anteriormente, un alto porcentaje de niños en la región viven con adultos mayores. Por lo tanto, aquellas estrategias en las que los niños reciban prioridad para poder asistir a la escuela con el objetivo de mitigar crecientes brechas de aprendizaje o facilitar el regreso al trabajo de los padres, pueden exponer a un alto porcentaje de adultos mayores al virus.

En la región, en promedio, una de cada diez familias con niños menores de 14 años vive con un adulto mayor de 60 años. Estas cifras son muy parecidas entre el campo y la ciudad, y varían desde el 4,4% en Uruguay hasta casi el 15% en Honduras. Igualmente, casi  una  de  cada  10  familias  con  chicos  de  más  de  14  años  vive  con  adultos  de  más  de  60 años, con cifras que van desde el 6,2% en Uruguay hasta casi el 14% en Honduras. Por eso, se aconseja apoyar a estas familias para que continúen la educación de forma remota u organicen un lugar de residencia seguro para los adultos mayores .

Vea completo Estudio: Cómo pasamos del confinamiento a la apertura

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