Lutuosa- In Memorian. Martin Khor


 

In Memorian. Martin Khor (1951 - 2020)

  
 
  
 Martin Khor: paladín de los pobres y desfavorecidos
  
 

Ginebra, abril (Yilmaz Akyuz y Richard Kozul-Wright) - Nos entristece enormemente el fallecimiento de Martin Khor, un viejo amigo y colega, un luchador incansable por los pobres y los desfavorecidos, un convencido defensor de un multilateralismo más equilibrado e inclusivo, un intelectual como hay pocos y orador elocuente, un icono del Sur global digno de veneración, respetado por su lucha por la justicia y la equidad, contra la dominación y la hipocresía de las grandes potencias económicas.

Martin nació en 1951 en la Malasia colonial, todavía bajo el dominio británico, en el seno de una familia de periodistas. Tras cursar sus estudios primarios y secundarios en Malasia, obtuvo su licenciatura y su máster en economía en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido y luego completó su segundo máster en Ciencias Sociales en la Universidad de Ciencias de Malasia, en 1978. En su tesis de maestría, encaró la naturaleza cambiante de la dependencia externa y la extracción de excedentes en Malasia al pasar de la condición colonial a la poscolonial, con una mirada sobre sus repercusiones en el alcance y los límites de la industrialización y el desarrollo; un estudio que dejó una huella indeleble en su compromiso y actividades posteriores, en un mundo caracterizado por relaciones de poder cada vez más asimétricas.

Martin comenzó su carrera profesional como funcionario en el Ministerio de Finanzas de Singapur antes de incorporarse a la Universidad de Ciencias de Malasia como profesor de economía en 1975.

En 1978 pasó a ser director de investigación de la Asociación de Consumidores de Penang, una organización independiente sin fines de lucro. La Red del Tercer Mundo (Third World Network, conocida como TWN) fue creada en 1984 en una conferencia internacional sobre "Tercer Mundo: Desarrollo o crisis" organizada por la Asociación de Consumidores de Penang. En 1990, Martin se convirtió en el Director de la TWN, tal vez la ONG del Sur más importante del mundo, con presencia e incidencia mundial, tanto en el Norte como en el Sur, a través de oficinas, secretarías e investigadores, en Penang, Kuala Lumpur, Ginebra, Beijing, Delhi, Yakarta, Manila, Nueva York, Montevideo y Accra.

En 2009, Martin pasó a ser el director ejecutivo del Centro del Sur en Ginebra, una organización intergubernamental de países en desarrollo establecida en 1995 para realizar investigaciones sobre desarrollo nacional e internacional y prestar asesoramiento y apoyo a los países en desarrollo en diversos foros mundiales de negociación. Bajo su dirección, el Centro del Sur se convirtió en una importante voz en los debates sobre comercio e inversiones internacionales, propiedad intelectual, salud, macroeconomía mundial, finanzas, desarrollo sostenible y cambio climático. Durante su mandato, el Centro amplió considerablemente el alcance y la calidad de su investigación y asesoramiento en materia de políticas, alcanzando mayor reputación y un alto nivel de confianza entre los países en desarrollo en las luchas por proteger y promover sus intereses. Tras abandonar el Centro del Sur en 2018, Martin regresó a Penang, ya sufriendo de cáncer, y actuó como presidente de la junta directiva de la Red del Tercer Mundo hasta su muerte el 1 de abril de 2020.

Martin era un multilateralista acérrimo pero no un defensor de la globalización, al menos no en el aspecto neoliberal que adquirió a principios del decenio de 1980. Por una parte, era muy consciente de que los países en desarrollo por sí solos no podían obtener tratos justos ante los principales (y menores) países desarrollados en el sistema económico internacional. Por otra parte, sabía que las normas y prácticas multilaterales están desequilibradas, concebidas para someter a los países en desarrollo a la disciplina de los mercados internacionales, moldeados por las empresas transnacionales y las políticas egoístas de las potencias dominantes del Norte, que niegan a los países emergentes el tipo de espacios políticos de los que ellos mismos disfrutaron en el curso de su industrialización. Los esfuerzos de Martin se centraron en la remodelación de las normas y prácticas multilaterales como forma de lograr cambios sistémicos al servicio del desarrollo.

Martin hizo esto en tres frentes. Desde mediados de los años ochenta se centró principalmente en las cuestiones de comercio internacional, en particular las planteadas por las negociaciones de la Ronda Uruguay y, posteriormente, en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en los múltiples acuerdos de libre comercio y tratados bilaterales de inversión que impulsaron el cambio a un orden económico internacional neoliberal. Martin desempeñó un papel decisivo al señalar a estadistas y activistas las consecuencias de las nuevas normas comerciales sobre la industrialización y el desarrollo del Sur global, derivadas de las obligaciones más exigentes en materia de medidas arancelarias y no arancelarias, subvenciones industriales, inversiones y derechos de propiedad intelectual. Hizo varias propuestas de reforma en esas esferas para eliminar los desequilibrios y las limitaciones en materia de industrialización, y de diversificación económica en general, en el Sur global. Se opuso a los acuerdos de libre comercio con los países desarrollados porque reducen el espacio político de los gobiernos y amplían al mismo tiempo el espacio para las prácticas abusivas de las grandes empresas internacionales que dominan el comercio internacional. Estos acuerdos planteaban una amenaza aún mayor para el desarrollo que la anterior generación de normas comerciales del GATT. Tras el acuerdo de Marrakech, Martin fue una figura prominente que bloqueó los esfuerzos de los países de la OCDE por impulsar un acuerdo multilateral de inversiones y ampliar el programa neoliberal en la primera reunión ministerial de la OMC en Singapur y posteriormente en la tercera reunión en Seattle, Así como los intentos por diluir el Programa de Doha para el Desarrollo en la reunión ministerial de Cancún en 2003.

El segundo frente se refería a las cuestiones relacionadas con las operaciones de las instituciones de Bretton Woods, en particular la deuda y la financiación del desarrollo. Martin criticó durante mucho tiempo el Consenso de Washington y, en particular, el uso de condiciones de política impuestas por las instituciones financieras internacionales como parte de los préstamos. Estas imposiciones trataban de impulsar una serie de medidas perjudiciales para los países en desarrollo en nombre de la eficiencia, la competitividad y la atracción de inversores extranjeros. Después de la crisis financiera asiática de 1997, Martin argumentó en contra de la austeridad, abogando por controles de capital, mecanismos de liquidación ordenada de la deuda, disciplina multilateral sobre los tipos de cambio y las políticas financieras de las principales economías avanzadas y regulación y supervisión mundial de las empresas financieras internacionales de importancia sistémica. Fue un defensor especialmente firme de estas posiciones en su papel de miembro del Grupo de Helsinki sobre la globalización y la democracia. Martin tomó el timón del Centro del Sur justo antes de que se produjera la crisis financiera mundial de 2009 y se apresuró a prestar asistencia sustantiva a los países en desarrollo ese mismo año durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la crisis financiera y económica mundial y sus efectos en el desarrollo, identificando las cuestiones clave para ellos y trabajando para asegurar la inserción de estos temas en el Documento Final. Siguió impulsando con ahínco estas cuestiones a través de las investigaciones del Centro del Sur, al tiempo que añadía a su carga de trabajo las esferas conexas de las corrientes financieras ilícitas y las cuestiones de tributación internacional, a medida que los países en desarrollo solicitaban apoyo en estas cuestiones.

El tercer frente, cada vez más prominente, fue el cambio climático y el desarrollo sostenible, que adquirieron mayor importancia en los debates internacionales del nuevo milenio. Las cuestiones ambientales siempre habían formado parte de la labor de Martin en la Red del Tercer Mundo y como miembro de la Comisión sobre los Países en Desarrollo y el Cambio Mundial. Pero esto se amplió significativamente durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en 1992 en Río de Janeiro. Posteriormente, Martin se convirtió en miembro del Grupo Consultivo sobre el Desarrollo Sostenible y asistió regularmente a las conferencias de las Naciones Unidas sobre el cambio climático que comenzaron en 1995, desempeñando un papel especialmente importante en la Conferencia de las Partes de Copenhague en 2009, en la que el descuido de la dimensión del desarrollo por parte de las economías avanzadas, su renuencia a reconocer responsabilidades comunes pero diferenciadas y su ingenua creencia en soluciones favorables al mercado para el problema del clima dieron lugar a debates enconados y al eventual colapso de la conferencia. Si bien reconocía claramente la necesidad de reducir el ritmo de las emisiones y proteger el medio ambiente, Martin tenía dudas de que las medidas promovidas por los países industriales pudieran convertirse en instrumentos para frenar el desarrollo en el Sur global. Bajo su dirección, una parte importante de la labor del Centro del Sur se centraba en esta cuestión. Durante este tiempo Martin fue un fuerte crítico de los derechos de propiedad intelectual, que se volvieron más estrictos a través de los acuerdos comerciales, que restringían la transferencia de las tecnologías necesarias para que los países en desarrollo luchen contra el aumento de las temperaturas mundiales y para mitigar los daños climáticos que ya estaban experimentando. Esta labor tuvo un paralelo en la lucha de Martin por aliviar la carga de los acuerdos de propiedad intelectual vinculados al comercio (ADPIC o TRIPs por su sigla en inglés), que dificultan a los países en desarrollo el hacer frente a las emergencias de salud pública. Gracias a una exitosa coalición de la sociedad civil, en la que Martin fue una figura fundamental, en 2007 se logró finalmente una enmienda permanente al acuerdo TRIPs. El apoyo de Martin a los países en desarrollo en las negociaciones sobre el cambio climático, llevado a cabo a través del Centro del Sur y la Red del Tercer Mundo, fomentó una mayor coordinación entre estos países para proteger y promover su espacio político en las negociaciones sobre el clima, destacando la equidad y subrayando la obligación internacional de las economías avanzadas de prestar apoyo a los países en desarrollo.

El enfoque de Martin para avanzar en soluciones progresivas en todos estos frentes siempre fue de una callada determinación impulsada por un compromiso apasionado de fortalecer la voz de los países en desarrollo. Tenía una envidiable capacidad para sintetizar y explicar complejas cuestiones de negociación a un amplio público y de una manera que pudiera atraer a los activistas y a los encargados de la formulación de políticas por igual. Se convirtió en un asesor de confianza para estadistas y diplomáticos de todo el mundo en desarrollo. Pero Martin se sentía igualmente cómodo participando en un debate productivo con los policy.makers de los países avanzados y las principales instituciones. Fue una voz singularmente calma pero autorizada para tiempos cada vez más angustiosos, que se ha silenciado demasiado pronto y en un momento en que su compromiso con la construcción de un mundo más justo y resistente es más necesario que nunca.

(Yilmaz Akyuz fue director de la División de Estrategias de Globalización y Desarrollo de UNCTAD, y economista jefe del Centro Sur, en Ginebra. Richard Kozul-Wright es director de la División de Estrategias de Globalización y Desarrollo de UNCTAD, en Ginebra.)

  
  
 

Martin Khor: luchador infatigable por justicia y equidad para el Sur

  
 
Ginebra, abril (Chakravarthi Raghavan) - Conocí por primera vez a Martin Khor, en 1987. Yo era comunicador en la Fundación Internacional para Alternativas de Desarrollo (IFDA) de Nyon (Suiza), asignado a trabajar en Ginebra, cubriendo actividades y negociaciones en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y varias agencias especializadas de la ONU.

Marc Nerfin, presidente de IFDA, me informó que Martin estaba en Nyon y que le habían aconsejado que no volviera a Malasia por la represión policial y una ola de arrestos de dirigentes de la sociedad civil. Marc pensó que Martin podría venir a Ginebra, reunirse y hablar conmigo, para que yo pudiera escribir un artículo sobre su situación. En el momento en que tuvo lugar la conversación, yo estaba en mi oficina en el Palacio de las Naciones con dos coordinadores regionales del Grupo de los 77, y debía ir con ellos un poco más tarde para reunirme y entrevistar al embajador de Malasia sobre importantes negociaciones en curso en la UNCTAD. Los amigos del G77, al escuchar la conversación, me aconsejaron que era más factible lograr que Malasia cambiara de rumbo por presión indirecta que por publicidad en los medios.

Malasia, vista entonces apenas como un miembro más de la ASEAN, el bloque comercial del sudeste asiático liderado por Singapur, estaba preparándose para desempeñar un papel más prominente como líder del Tercer Mundo con fuertes credenciales antiimperialistas en las próximas Conferencias Especiales de las Naciones Unidas. Para hacer corta una larga historia, digamos que se pudo garantizar que no hubiera ninguna represalia contra Martin, y él pudo regresar con seguridad y continuar trabajando en CAP y TWN.

En 1988 y principios de 1989, la presencia y los puntos de vista de Martin eran muy solicitados por las organizaciones de la sociedad civil preocupadas por el medio ambiente, el desarrollo y otros temas globales. A menudo pasaba por Ginebra ¡e invariablemente vendría a casa, para una comida casera provista por mi difunta esposa, Kalyani, a quien yo bromeaba diciendo que trataba a Martin como el hijo varón que nunca tuvimos! Martin y yo nos sentábamos a intercambiar opiniones y pensamientos durante horas y el vínculo se estrechó cuando Martin y TWN se convirtieron en "editores" de SUNS, el servicio informativo que yo dirigía.

La Comisión del Sur, con el ex presidente de Tanzania Julius Nyerere como presidente y Manmohan Singh de la India como secretario general, se había constituido en 1987 y estaba considerando una gama de problemas globales, del desarrollo, y de la cooperación sur-norte y sur-sur. En mi modesta capacidad les proporcionaba insumos e información y fue así que concurrí a Kuala Lumpur para la segunda sesión pública inaugural de la Comisión, a principios de 1988.

Antes de regresar a Ginebra, fui a Penang donde pasé unos días con Mohd. Idris (presidente de TWN y de CAP), Martin, Rajamoorthy y otros compañeros, donde sentamos las bases para la cooperación y colaboración SUNS-TWN en la lucha común. Martin y yo establecimos rápidamente una relación y un entendimiento mutuos para trabajar juntos, yo en el frente de las noticias desenterrando, entre otros, información sobre las negociaciones comerciales secretas y publicándolas en SUNS; y Martin usando esta y otras informaciones para alertar y movilizar a la sociedad civil en todo el mundo, así como persuadir a los gobiernos de los países en desarrollo a unirse y defender en conjunto sus intereses ante los ataques depredadores contra su desarrollo autónomo.

Martin era ambientalista y ecologista en un momento en que estos términos no eran comunes ni estaban de moda. Cuando las Naciones Unidas decidieron convocar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el comité preparatorio realizó su segunda reunión en Ginebra. Antes de la reunión, varias organizaciones de la sociedad civil se reunieron para intercambiar ideas sobre participación y coordinación. De repente se dieron cuenta de la ausencia entre ellos de una organización del sur. Alguien contactó a Martin en Penang, discutió una participación más amplia del sur y la necesidad de recaudar fondos para facilitar esto. Se le pidió a TWN que buscara de inmediato una forma para que alguien se registrara en su nombre e hiciera algunos comentarios iniciales en la reunión formal. En aquellos días, sin internet ni correos electrónicos, la comunicación no solo era costosa sino que también consumía mucho tiempo. Como resultado, Martin me pidió que representara a TWN, sin ninguna instrucción o consejo adicional.

Cuando finalmente intervine, había escuchado a gran cantidad de participantes, de gobiernos del norte y personalidades privadas, hablar y elogiar a Mahatma Gandhi y su austero estilo de vida, aparentemente recomendando esto al Sur. Habiendo crecido bajo Gandhi, durante la lucha por la independencia en la India colonial, comencé a sentirme irritado al escuchar el mismo estribillo una y otra vez.

En mi intervención, tras dejar en claro que era mi puntos de vista personal, noté y agradecí a los oradores anteriores por sus referencias y alabanzas a Gandhi, pero me pregunté cuántos de los que habían elogiado su estilo de vida lo practicaban en sus propias vidas. "He conocido a Gandhi en la vida real en la India”, agregué. “¡Solo deseo felicitar a quienes han hablado de Gandhi porque en la vida real, Gandhi practicó lo que predicó y solo predicó lo que practicó!" Las delegaciones del Tercer Mundo y las coaliciones de la sociedad civil se unieron en el aplauso, para incomodidad de algunos del Norte!

Más tarde, le envié una copia de mis comentarios a Martin con mis disculpas por la expresión de mis opiniones personales cuando representaba a su organización, pero él respondió diciendo que ésta también era la opinión de TWN, y sobre este tema abundó en futuras reuniones.

En Malasia y ante la sociedad civil global, Martin siempre adoptó el camino de Gandhi de resistencia pacífica y no violenta contra la injusticia y en lucha por la equidad y la justicia social. Ninguno de nosotros tiene la fe y el coraje para ser Gandhis. Sin embargo, para todos nosotros, como vio Martin, frente a la amplia gama de instrumentos opresivos y coercitivos que cualquier Estado moderno comanda, la resistencia pacífica y no violenta era el único camino viable. Al movilizar a la sociedad civil global, Martin logró imprimir este concepto en ellos, enfrentando a los gobiernos y sus instituciones a esta realidad, incapaces de suprimirla y eliminarla fácilmente, y debiendo esforzarse por desarrollar políticas para encararla.

Con una cara alegre y siempre sonriente, siempre dispuesto a sentarse al otro lado de la mesa y escuchar pacientemente y con respeto los argumentos de los oponentes, sopesar estos argumentos, antes de contrarrestarlos con humor y a veces sarcasmo, Martin defendió sus creencias y determinación básicas, luchando por la justicia y equidad para los marginados y oprimidos en cada país y sociedad. Se batió firmemente por la justicia y la equidad: por el Sur Global contra el Norte (incluso por el "sur en el norte", y contra el "norte en el sur"). Esta es una lucha continua, y todos nosotros, sus compañeros, colegas y amigos en todo el mundo, lo echaremos mucho de menos, un vacío imposible de llenar, pero que colectivamente nos lleva a proseguir.

(Chakravarthi Raghavan es Editor-Emérito de SUNS, y anteriormente, Editor Jefe de 1980 a 2005.)

  
  
 

Martin Khor: verdadero revolucionario con visión, propósito y conocimiento práctico

  
 

Penang, abril (Chee Yoke Ling) - Diecisiete estudiantes de derecho y su profesor tomaron un tren desde Kuala Lumpur a Penang en 1980. En la plataforma de llegada en Butterworth (en el continente desde donde sale un ferry que lleva a los pasajeros a la isla de Penang), nos esperaba un joven con gafas vestido con pantalones de algodón casuales y una camisa blanca de manga corta que, de una manera muy tranquila, de alguna manera logró parecer ansiosamente acogedor. Ese era Martin Khor, entonces director de Investigación de la Asociación de Consumidores de Penang (CAP).

Ese viaje en tren en realidad había comenzado cuando Martin y su mentor, S.M. Mohamed Idris, lograron persuadir al Decano de la facultad de derecho de la Universidad de Malasia para que ofreciera un curso sobre Derecho del Consumidor.

Malasia solo tenía entonces una única escuela de derecho y muchos estudiantes eran enviados al extranjero con becas del gobierno o patrocinio familiar. Abogados que defendieran a la gente común o el interés público eran casi desconocidos. Pero el trabajo de base y la investigación de CAP, desde su fundación en 1970, revelaron las brechas crudas e incluso defectos en las leyes y el sistema legal existentes. El acceso a la justicia y la protección de las personas y la naturaleza eran vistos como un problema, tanto local como global, por Martin y "Mister. Idris", como se le conocía cariñosamente.

Dos estudiantes, del grupo de 17, tuvieron sus vidas transformadas para siempre: Meena Raman, mi mejor amiga, una activista comunitaria y global y abogada de interés público que en 2008 se convirtió en la esposa de Martin y yo.

Ambas comenzamos un periplo con CAP y su organización hermana, Sahabat Alam Malasia (Amigos de la Tierra Malasia), y en 1984 fuimos parte de la histórica conferencia "Tercer Mundo: ¿Desarrollo o crisis?" que dio origen a la Red del Tercer Mundo (TWN).

El impacto de Martin en el ámbito mundial es incalculable: desde la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 hasta la Ronda Uruguay del GATT, que creó a la Organización Mundial de Comercio, pasando por la reforma de la arquitectura financiera internacional. En todos estos procesos exigió equidad y justicia para el Sur en materia de salud pública, acciones contra el cambio climático acciones y agricultura ecológica. Martin defendió los derechos de los pueblos y comunidades indígenas y confrontó mitos y afirmaciones falsas sobre tecnologías. Su brillantez intelectual y estratégica nunca fue solo académica; nunca transmitió desesperación o cinismo, y siempre inspiró y mostró la forma de navegar desafíos y obstáculos, haciendo que las decisiones que necesitamos tomar parezcan tan lógicas, incluso de sentido común. Fue un verdadero revolucionario con visión, propósito y conocimiento práctico.

¡Algunos de nosotros hemos sido absolutamente privilegiados y bendecidos por haberlo tenido como maestro, compañero y amigo!

Martin comenzó a llamarme burlonamente "Señorita Chee" cuando decidí volver a enseñar Derecho del Consumidor y otros cursos de interés público en la facultad de derecho, en 1984. Ahora era mi turno de llevar a los estudiantes en ese viaje en tren a Penang cada año, dando oportunidad a que otra generación se inspirara en Martin, Mr. Idris y toda la gente fantástica de CAP y Sahabat Alam Malasia.

Hoy, 30 años después de dejar la academia para trabajar en Sahabat Alam Malasia y luego en TWN, hay momentos inesperados cuando en la calle o en un restaurante escucho una voz que me llama "¡Sra. Chee!" y allí delante de mí encuentro a un ex alumno. Inevitablemente escucharé cómo su viaje a Penang lo conmovió e incluso formó, como a muchos otros.

Siempre extrañaré escuchar la voz de Martin diciendo "Sra. Chee", como me llamó hasta que nos dejó. La única forma en que puedo honrarlo es seguir sus pasos: orientar, educar y cuidar. Gracias Martin.

(Chee Yoke Ling es directora de Third World Network.)

  
  
 

Martin Khor: No hay problemas demasiado grandes

  
 

Nueva Delhi, abril (Vandana Shiva) - Conocí a Martin a principios de la década de 1980, cuando viajé a Penang, por invitación de SM Mohamed Idris, líder de la Asociación de Consumidores de Penang (CAP), para una reunión sobre los bosques tropicales. . Mister Idris me invitó por la auditoría ambiental de la plantación de eucaliptus, un estudio que habíamos realizado en 1981 sobre el proyecto “Forestal Social” financiado por el Banco Mundial en Karnataka, promoviendo monocultivos de eucaliptus.

Idris había fundado muchas instituciones (CAP, Sahabat Alam Malasia y más tarde la Red del Tercer Mundo), e inspiró a jóvenes académicos brillantes como Martin a regresar a Malasia.

Al final de la reunión lanzamos el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales para detener el proyecto forestal mundial de US $ 8 mil millones del Banco Mundial, que era, en realidad, un proyecto de deforestación. Ese movimiento continúa trabajando en defensa de los bosques del mundo.

Martin se adoptaba como propios problemas emergentes importantes y los impulsaba con su peso. Fue un organizador brillante. Ningún problema era demasiado grande para que él lo encarara, en defensa de los derechos de las personas y del Tercer Mundo. Martin pensó en grande y su espacio era grande. Juntos construimos muchos movimientos sobre temas emergentes de nuestro tiempo.

En 1984, después de la violencia en el Punjab (India), hice un estudio sobre la Revolución Verde en Punjab para el proyecto de la Universidad de las Naciones Unidas y escribí un libro titulado La violencia de la revolución verde, basado en la experiencia de Punjab. Martin lo publicó inmediatamente como una edición conjunta de la Red del Tercer Mundo y Zed Books. Ese estudio me abrió a los problemas de la biotecnología.

En 1987, en una conferencia de prensa en las Naciones Unidas en Ginebra, Chakravarthi Raghavan, editor de SUNS, me llamó la atención sobre el GATT y las negociaciones sobre propiedad intelectual en la Ronda Uruguay. Después de que el libro de Raghavan, "Recolonización: GATT, la Ronda Uruguay y el Tercer Mundo", fuera publicado por TWN y Zed Books en 1990, comenzamos a conectar los temas de sustentabilidad, comercio y medio ambiente. La TWN emergió como la voz principal del Tercer Mundo en temas de comercio. Y Martin fue claramente el líder en temas comerciales en el escenario global.

En 1991, cuando se filtró el borrador de Dunkel (en broma apodado DDT en la India, por la sigla de Dunkel Draft Text), comenzamos a organizarnos para defender los derechos del Tercer Mundo. Mi foco era el tema de semillas y propiedad intelectual, mientras otros se centraron en los problemas derivados de las patentes en medicina y logramos incidir sobre las leyes de patentes en la India y cambiar el paradigma de la propiedad intelectual.

Durante una conferencia de Penang sobre enfoques alternativos para la ciencia y la tecnología, en 1986, redactamos una declaración sobre las nuevas biotecnologías. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Rio de Janeiro, 1992) fuimos el único grupo que conectó los problemas ambientales mundiales del cambio climático y la erosión de la biodiversidad con los problemas comerciales, el GATT y la propiedad intelectual. Por lo tanto, pudimos adelantarnos a la agenda corporativa de recolonización de la que Raghavan nos había advertido, y logramos introducir artículos en la Convención del Clima y la Convención de Biodiversidad que protegían la integridad del planeta, las diversas especies, las diversas culturas y el Tercer Mundo.

La biodiversidad, la bioseguridad y la biotecnología surgieron como un gran problema y en muchos comités trabajamos para lograr que se introdujera el Artículo 19.3 sobre bioseguridad, en el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Cuando los organismos modificados genéticamente comenzaron a liberarse comercialmente, a sugerencia mía, Martin trabajó para reunir a los activistas y científicos del mundo para desarrollar una estrategia a largo plazo para proteger la biodiversidad, la salud de las personas y los medios de vida y derechos de los agricultores.

Me di cuenta que el activismo sin ciencia puede ser atacado, y la ciencia desconectada del activismo yace oculta en las publicaciones.

Martin vino al Schumacher College en Totnes (Reino Unido) donde yo estaba impartiendo un curso, y nos reunimos con Brian Goodwin, un destacado biólogo, y Tewolde Egziabher, el negociador principal para África en las negociaciones del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Allí planeamos la gran conferencia, celebrada en Penang (1994) sobre "Más allá de la biología reduccionista", que cambió la naturaleza del debate sobre Biotecnología y Bioseguridad y dio una nueva fuerza a los movimientos y científicos comprometidos.

Desde entonces, la ciencia independiente sobre los sistemas vivos se ha enfrentado a las Relaciones Públicas de las corporaciones multinacionales presentadas como ciencia.

Martin y yo fuimos miembros fundadores del "Foro Internacional sobre Globalización", una red global de intelectuales y activistas, creada en 1999, durante la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle. Martin pronunció el discurso de apertura en la reunión del IFG y su mega teach-in. (Ver https://ratical.org/co-globalize/ifg112699MK.html). La Conferencia de Seattle de la OMC colapsó.

Pero no fueron solo los problemas mundiales los que preocuparon a Martin. Cuando se promocionó un plan para destruir Penang Hill, la cuenca hídrica de Penang, a instancias de Martin y Mr Idris, hice un estudio de impacto ecológico, que resultó en el rechazo del proyecto.

Mister Idris ya no está con nosotros. Martin tampoco. Pero se quedarán con nosotros como inspiraciones.

Y cuando se escriba la historia de nuestro tiempo, las contribuciones de Martin a las luchas por la justicia y la sustentabilidad, desde el nivel local hasta el global, serán destacadas.

(La Dra. Vandana Shiva es una investigadora india, activista ambiental, defensora de la soberanía alimentaria y autora antiglobalización.)

  
  
 

Martin Khor: ¡A luta continua!

  
 

Montevideo, abril (Roberto Bissio) - Conocí a Martin por primera vez en noviembre de 1984 en Penang, durante la conferencia en la que unos doscientos intelectuales y activistas de todo el mundo se reunieron y concluyeron que era necesario crear una Red del Tercer Mundo para enfrentar la ofensiva neoliberal global dirigida por Ronald Reagan y Margaret Thatcher y pidieros a la organización anfitriona, la Asociación de Consumidores de Penang (CAP) que la estableciera.

Martin era entonces un joven economista, graduado de Cambridge que había decidido abandonar una prometedora carrera en el servicio civil de Singapur e ignorar la tentación de servir a las corporaciones multinacionales que estaban comenzando una segunda ola de crecimiento exportador en el sudeste asiático, para dedicarse en cambio para ayudar a organizar la sociedad civil.

Como asociación pionera en la defensa de los consumidores en el mundo en desarrollo, CAP recibía quejas sobre grabadoras de video defectuosas, pero también prestaba atención a las voces de las comunidades pesqueras desplazadas por proyectos de desarrollo mal concebidos, hacía campaña contra un centro comercial que estaba destruyendo varios bloques del centro histórico de Georgetown, la capital de la isla de Penang, y organizaba cruzadas contra el tabaco y el azúcar ... décadas antes de que éstos temas se pusieran de moda.

Al acumular evidencia de cada caso, ganado o perdido, Martin detectaba tendencias, las "raíces del problema”, como solía decir, de la injusticia social o de la destrucción ambiental. El fracaso de no haber podido detener el primer rascacielos en Penang o el puente que unió la isla con el continente y multiplicó el parque automotor y la contaminación, no lo disuadió de atacar enemigos globales mucho más grandes como director de TWN. La injusticia no podía ser tolerada.

Así, en un momento en que los ecologistas occidentales señalaban al crecimiento de la población en el Sur como la principal amenaza, Martin hizo los aportes clave para reformular la discusión de la Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro como una cruzada contra los patrones insustentables de producción y consumo en el Norte.

Años más tarde, en 1996, cuando la tinta todavía se estaba secando en los Acuerdos de Marrakech que crearon la Organización Mundial del Comercio, el Norte ya estaba presionando para que la OMC fuera aún más injusta para el Sur al agregar nuevos problemas a sus disciplinas, como los acuerdos de inversión (que permitirían a los inversores demandar a los gobiernos anfitriones, pero no al revés) o reglas de competencia sesgadas contra las empresas estatales o procedimientos de adquisición pública que favorecen a las corporaciones multinacionales. Martin encabezó esa lucha y desarrolló una estrategia que combinaba la movilización popular de los sectores afectados con la consolidación de un grupo de diplomáticos de países en desarrollo con ideas afines que finalmente bloquearon esos problemas en la reunión ministerial de Singapur de la OMC.

Unas semanas después, en Ginebra, como representante de TWN en América Latina, asistí a una pequeña reunión en la que un destacado embajador del Sur agradeció a Martin por los esfuerzos desplegados en Singapur, pero en un estado de ánimo deprimido anunció que "todo por lo que luchamos desde la independencia se perderá" porque “ahora es la OCDE la que ha tomado el tema de la protección de los inversores como propio, y una vez que se haya acordado un Acuerdo Multilateral de Inversión (MAI por su sigla en inglés) en ese club de países ricos, sin ninguna representación del Sur, esas reglas se convertirán en el estándar global inevitable.

"¡Entonces lo detendremos!" dijo Martin, haciéndome bajar la mirada para no mostrar sorpresa o incredulidad. Fiel a ese compromiso, Martin dedicó la mayor parte de sus jornadas de trabajo de 16 a 18 horas en los próximos meses a luchar contra el MAI, atacándolo desde su retaguardia. Allí, donde la diplomacia del Sur no tenía acceso, TWN movilizó a su red, amigos y al público en general para explicar a los sectores sociales del Norte -- ambientalistas, mujeres, activistas de la salud, educadores y sindicatos-- cómo se verían afectados por este nuevo impulso de globalización irrestricta.

A medida que las implicaciones comenzaron a entenderse, explicarse y traducirse en campañas, los parlamentarios comenzaron a hacer preguntas incómodas: en Ottawa, Roma o Seúl; por Internet se filtraron borradores y comenzaron a circular peticiones. Los debates y la movilización internacional llevaron a la OCDE a abandonar el tema en 1998.

Martin nunca reclamó ningún crédito personal por este o por sus muchos otros logros en las campañas mundiales sobre comercio, cambio climático o resistencia a los antibióticos. En cambio, siempre rindió homenaje a sus predecesores, el trabajo en equipo, la investigación cuidadosa y la documentación pormenorizada para respaldar cualquier reclamo, así como el compromiso humano con los valores esenciales y una vida simple.

Cuando lo encontré por última vez, no hace muchas semanas en Penang, Martin era muy consciente de cómo el cáncer estaba limitando sus energías, y dedicaba las que le restaban a organizar la continuación del trabajo en muchos frentes y asesorar a la generación que entrenó e inspiró, instándola a su vez a buscar y motivar a los jóvenes Así es como se vuelve realidad el slogan africano "a luta continúa".

(Roberto Bissio es periodista uruguayo y coordinador de la organización de la sociedad civil Social Watch.)

  
  
 

Martin Khor: un gigante intelectual y una leyenda

  
 

Penang, (Gurdial Singh Nijar) - A principios de la década de 1990, Martin me llevó al edificio de la OMC, con vista al pintoresco lago de Ginebra, donde nos sentaríamos pacientemente fuera de la sala de negociaciones y correríamos hacia los diplomáticos cuando emergieran de la reunión, para entregarles las fotocopias de los argumentos políticos bien preparados de Martin sobre cada tema de preocupación fundamental para los países en desarrollo, como por ejemplo la necesidad de limitar los efectos nocivos de la propiedad intelectual sobre los medicamentos, entre otros.

Su reputación ya estaba establecida creció como un apoyo infatigable para los países en desarrollo, lo que le valió el acceso a los debates internos de los diplomáticos del tercer mundo y luego su nombramiento en 2009 como director del Centro del Sur.

Recuerdo haber sido invitado junto con Martin por el anterior gobierno de Pakatan Harapan (mayo de 2018-marzo de 2020) para explicar a los miembros del Gabinete y al Fiscal General cuestiones relacionadas con la ratificación acuerdo comercial transpacífico, donde lúcidamente detalló la desventaja del mecanismo de solución de disputas que podría empobrecer a los países en desarrollo con demandas presentadas por las corporaciones multinacionales contra el gobierno si éste llevara a cabo reformas en interés nacional, que afectaran sus intereses económicos.

Siempre apacible, dejaba que otros tomaran la palabra y les proporcionaba la investigación y apoyo intelectual. Industrioso, trabajaba toda la noche para asegurar que los materiales clave estuvieran en manos de los tomadores de decisiones en la mañana; un gigante intelectual: con tantos libros y artículos a su nombre; cariñoso y siempre prestando una mano amiga o un oído a quienes lo rodeaban.

Martin ya eras una leyenda en vida y lo seguirás siendo. Descansa en paz.

(Gurdial Singh Nijar, destacado abogado en temas de interés público, es uno de los primeros colaboradores de Martin en Malasia.)

  
  
 

Martin Khor: Inspiración para todos en la lucha por el desarrollo mundial

  
 

Nueva Delhi, abr (Jayati Ghosh) -- Martin fue una inspiración para todos nosotros, debido a su firme compromiso, su infatigable energía, su contagioso entusiasmo y su impresionante capacidad de trabajo. Su dedicación a los países del Sur Global fue fuerte y su tenacidad la continuar y seguir impulsando una agenda progresista a pesar de todos los obstáculos. Además de su mente aguda y su capacidad analítica, también aportó humanidad y humor a su trabajo. Es difícil imaginar el mundo de los luchadores por el desarrollo mundial sin él. Lo echaremos mucho de menos, incluso mientras seguimos beneficiándonos de su trabajo.

(Jayati Ghosh es Profesora de Economía de la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi y Secretaria Ejecutiva de International Development Economics Associates - www.networkideas.org)

  
  
 

Martin Khor: Su legado, el ejemplo ayudará a dar forma a un mundo mejor para todos

  
 

Ginebra, abril (Vicente Paolo Yu) -- Gran parte de la labor de Martin Khor consistió en alentar y apoyar a los países en desarrollo para que colaboraran en la protección y promoción de sus intereses comunes en el ámbito mundial.

Esta labor recibió un gran impulso entre marzo de 2009 y junio de 2018, cuando Martin ejerció el cargo de tercer Director Ejecutivo del Centro del Sur.

Martin dio al Centro una base estable tanto financiera como institucionalmente. Esto permitió al Centro responder más eficazmente a las necesidades de los países en desarrollo en materia de investigación de políticas y asistencia técnica directa en una amplia gama de negociaciones multilaterales, así como en la formulación de políticas nacionales.

Martin vio y actuó sobre el potencial del Centro del Sur para servir de vehículo del Sur para promover la solidaridad del Sur, para llevar a cabo cambios sistémicos y estructurales en el sistema mundial a fin de abordar las desigualdades históricas y actuales en el marco de la justicia social y económica y la sostenibilidad ambiental.

Bajo su dirección, el Centro del Sur apoyó a los países en desarrollo para que pusieran de relieve estratégicamente las políticas de desarrollo y los enfoques estructurales para hacer frente a las desigualdades sistémicas en el ámbito mundial. Martin amplió la cobertura institucional del Centro, que pasó de las cuestiones relacionadas principalmente con el comercio (incluida la OMC, los acuerdos de asociación económica y los derechos de propiedad intelectual) a las cuestiones macroeconómicas y financieras mundiales, la deuda, los impuestos, las inversiones, el desarrollo sostenible, el cambio climático, la reducción del riesgo de desastres, la agroecología, la protección de la biodiversidad, la resistencia a los antimicrobianos y las cuestiones de salud mundial.

Bajo su dirección, el Centro trabajó con los países en desarrollo en la conceptualización de los Objetivos de Desarrollo Sustentable, en la cooperación fiscal internacional, en el derecho al desarrollo, las obligaciones de las empresas transnacionales en materia de derechos humanos y las medidas coercitivas unilaterales que los países en desarrollo pueden aplicar para defender la salud pública.

En cuanto al cambio climático, Martin abogó por la articulación de un enfoque de la problemática del cambio climático orientado al desarrollo y la equidad ambiental, y por el fomento y desarrollo de las perspectivas de los países en desarrollo en las negociaciones sobre el cambio climático que se reflejaron en los resultados de las negociaciones sobre el cambio climático, como el Acuerdo de París de 2015.

Martin creía firmemente en el valor de la cooperación y la solidaridad Sur-Sur en torno a los intereses comunes de desarrollo del Sur como medio para lograr el cambio y fortalecer a los países en desarrollo. En todos estos ámbitos de trabajo, trató de fomentar un mejor diálogo entre los gobiernos de los países en desarrollo y la sociedad civil, lo que también repercutió en el discurso mundial sobre estas cuestiones.

Lo hizo de manera que las complejas consideraciones de política internacional se vincularan con los desafíos concretos del desarrollo nacional; logró que muchos encargados de la formulación de políticas nacionales comprendieran la importancia de participar plenamente en las negociaciones multilaterales y ayudó a los diplomáticos y negociadores a explicar a sus capitales la pertinencia directa de su labor de negociación multilateral.

Martin dio el ejemplo que nos inspiró a nosotros, sus colegas del Centro, en cuanto a la ética del trabajo, la claridad de la visión y la misión, la firme defensa de los pobres y los marginados, especialmente del Sur global, y la humanidad en el liderazgo.

Nos mostró que la investigación y el análisis de políticas orientadas al desarrollo y la equidad deben ir acompañadas de una eficaz promoción de políticas y asociaciones entre los gobiernos, la sociedad civil, los sindicatos y los movimientos sociales, a fin de poder efectuar cambios en las políticas, crear un mundo mejor y más justo, y, lo que es más importante, que no era imposible hacerlo.

(Vicente Paolo Yu III ocupó varios cargos en el Centro del Sur desde 2002, entre ellos el de Jefe de Administración (2010-2016) y el de Director Ejecutivo Adjunto (2016-2018).

  
 

Source: SUNS - South Northe Development Monitor #9100 Wednesday 15 April 2020.

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