Día Mundial de la Voz



LA VOZ: UN FINO INSTRUMENTO DE SOCIALIZACIÓN Y TRABAJO

 

Por: Néstor Antonio Pardo Rodríguez

Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo

nestorpardo2000@yahoo.com

Este 16 de Abril, desde 1999, se celebra el Día Mundial de La Voz, producida por un magnífico y único instrumento como es la laringe humana, el cual debe recibir un cuidado apropiado para que funcione correctamente.

 

Uno de los elementos indispensables para los procesos normales de la audición y el habla es el sonido. Este, en sí es una onda mecánica longitudinal que se propaga a través del aire. Entre sus características específicas se encuentran la frecuencia y la intensidad, que son objeto de estudio de la acústica, una rama de la física (Cromer, 1978; Miller, 1979).

 

El oído humano en situaciones normales puede captar sonidos de una frecuencia entre 16 y 20.000 ciclos por segundo (vibraciones dobles por segundo o hertz), aunque es más sensible a las diferencias entre un tono y otro cuando se hallan 50 dB (decibeles) por encima del umbral de audición y en la gama de los 500 a los 4.000 ciclos por segundo (zona de la discriminación auditiva del habla). Entre mayor sea el número de hertz (Hz) de la onda sonora, más agudo será el sonido según la sensación subjetiva del individuo, y mayor será la frecuencia.

 

Es de anotar que los sonidos del habla, al igual que todos los que se producen en la naturaleza no son tonos puros, sino complejas mezclas que se congregan en un espectro, por lo cual el oído debe ser capaz no sólo de captarlos, sino de analizarlos y enviarlos al cerebro para que éste identifique los mensajes que portan.

 

Para Cromer (1978), Di Nicola (1979) y otros, siguiendo un proceso evolutivo, los órganos del hombre destinados primariamente a la respiración y a la alimentación han desarrollado la función adicional de proferir una rica sucesión de sonidos, cuyo uso es aprendido desde la más temprana infancia y se utilizan simbólicamente con otras personas que tienen la misma lengua y están en capacidad de percibirlos y comprenderlos.

 Por esto, al habla se la conoce algunas veces como “función superpuesta”. Así, la producción de la expresión oral, en su fase mecánica, se divide en dos etapas: la emisión de un sonido audible cuando las cuerdas vocales vibran, produciendo una frecuencia fundamental (F0 = 125 - 250 Hz); y la constitución de un sonido de habla concreto por medio de modificaciones adaptativas del aparato articulador, el cual tiene algunas estructuras que pueden cambiar de posición.

 

El instrumento vocal está compuesto por estructuras anatómicos que interactúan entre sí de una manera particular. Estas se pueden dividir en 3 subsistemas (sistema de presión de aire, sistema vibratorio y sistema de resonancia) que tienen funciones específicas en la producción de la voz.

 

El aire debe ingresar por la nariz, y nunca por la boca, para evitar infecciones de las vías respiratorias superiores, ya que debe entrar a los pulmones a una temperatura cercana a la corporal, con humedad y filtrado, acción que se realiza allí. El aire fluye hacia adentro (inspiración) y hacia afuera (espiración) de los pulmones. La producción de la voz comienza con la salida del aire desde los pulmones (espiración) hacia la tráquea, donde la presión de la onda de aire viaja hasta la laringe e interactúa con las cuerdas vocales en vibración.

 

El aire es transformado en sonido gracias a la intervención de las cuerdas vocales y adquiere uno de sus rasgos más característicos: el timbre, o “metal de la voz”, a cada persona. Para aumentar el volumen y diferenciar los sonidos, convertidos en vocales y consonantes, se aprovechan las cavidades supraglóticas (por encima de la glotis). Intervienen en este proceso el paladar (duro y blando), la lengua, los labios, y el maxilar, que asumen diferentes posiciones y nivel de apertura.

 

Algunas recomendaciones para cuidar la voz, sobre todo para este 16 de Abril, y ojalá todos los días:


Evite fumar o exponerse al humo del tabaco u otras sustancias.    

 

Cuide su alimentación, aumentando la ingesta de frutas y verduras.

 

Evite las comidas pesadas con exceso de grasas, la cafeína, las bebidas con gas y los alimentos ácidos.    


Procure que haya un buen nivel de humedad en su entorno y procure hidratarse continuamente.

 

Evite tomar alimentos o bebidas muy fríos o muy calientes, sobre todo después de hacer ejercicio o hablar.

 

Y sobre todo, para gritar o cantar, busque orientación de un profesional de la voz, especialmente un Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo, ya que esta actividad requiere de unas acciones y precauciones muy particulares.

 

 

 


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