JRS esta aquí: Durante el COVID-19 no dejaremos a nadie atrás. Únete!


March 25, 2020
Amigos y Amigas,

Sabemos estos son tiempos difíciles. El mundo ha cambiado drásticamente en las últimas semanas, y nuestras vidas cotidianas son ahora muy diferentes: trabajando de casa, poniendo en pausa planes para un futuro impredecible y, para muchos, la posibilidad de perder un trabajo o un negocio. En el JRS, nos hemos estado preguntando: "¿Qué papel podemos jugar en medio de esta pandemia?"

El COVID-19, con toda su incertidumbre, también nos ha brindado claridad en la solidaridad que compartimos con el resto del mundo en la lucha frente a esta pandemia, así como en nuestra misión de acompañar a los refugiados en todo el mundo, especialmente ahora, en tiempos tan vulnerables.

Muchos refugiados viven en países donde los conflictos han destruido hospitales y han debilitado los sistemas de salud, y donde es poco probable que tengan prioridad al momento que se distribuyan kits de higiene, o formen parte de futuros programas de vacunación. Nos preocupan las repercusiones sociales y económicas de esta pandemia, y los efectos que tendrá sobre los más marginados.

Como insiste San Ignacio, y el Papa Francisco lo muestra, el amor se muestra mejor en hechos que en palabras. En estos días que podemos encontrarnos viviendo en aislamiento, estamos invitados a redescubrir el valor de la comunión que une a todos los miembros de la Iglesia. En sus palabras y acciones, el Papa Francisco nos enseña que el amor a Dios y al prójimo debe orbitar en torno a la humildad, la inclusión, la escucha, el perdón y la presencia.

El JRS está aquí, presente, para acompañar a los desplazados por la fuerza, pero también a caminar contigo. En solidaridad con el dolor de las personas a las que servimos, pero también con el dolor de quienes hacen posible nuestro trabajo, por esta razón les invito a:
Tenemos fe en que permanecer juntos, en solidaridad con los más vulnerables, nos permitirá salir más fuertes de esto. Confío que esta pandemia también traerá a la humanidad a comenzar un nuevo capítulo en el que todos nos sintamos responsables del bienestar de nuestro prójimo; Un capítulo en el que el objetivo final no es dejar a nadie atrás.

Hoy, el regalo más hermoso que cualquiera puede dar o recibir es cuidarse a sí mismo y a sus seres queridos, tanto cerca como, en muchos casos, de lejos.

Con Cariño siempre,

P. Thomas H. Smolich SJ
Director Internacional
Servicio Jesuita a Refugiados

 
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