google.com, pub-2595535997696350, DIRECT, f08c47fec0942fa0 QUISQUEYA INVADIDA

QUISQUEYA INVADIDA



QUISQUEYA INVADIDA 
Era la tres de la madrugada, al inicio de las navidades del 2019. Cuando una oscura e interminable oleada, formada por millares de individuos haitianos, armados de fusiles, metralletas, escopetas, machetes, palos y piedras, por sorpresa avanzó silenciosa desde Haití hacia la República Dominicana.  La  puerta fronteriza; ya fue destruida.  Las  oficinas de aduana; incendiada. La  de migración; brota fuego por sus ventanas.  Los  soldados del CEFRON; de servicio en la puerta han sido aplastados por la multitud invasora. Ante  su debilidad logística, y la confusión por la pacifica reacción inculcada por los manuales de los acuerdos internacionales, facilitó  fueran atropellados, pisados, desarmados, mutilados y muchos eliminados.
Por la radio, el Estado Mayor en Santo Domingo escuchó desde la Frontera:
-      ¡Estamos bajo ataque, repito estamos bajo ataque! Los haitianos en masa han decidido penetrar sobre nuestro territorio. Ya su avanzada ha cruzado la frontera. Son millares, armados, disparando y avanzando una multitud interminable.
-      Retírense!! Y no disparen sobre la multitud! Fue la inmediata respuesta escuchada.
Fue la orden del alto mando a los comandantes del Ejército  y del CEFRONT en la frontera. Cumpliendo con los protocolos que los acuerdos internacionales han establecidos. Protocolos para beneficio de sus objetivos y perjuicio de los intereses nacionales.
-      Retirarnos y que los invasores tomen nuestro territorio, es una humillación que no se la contaré a mis hijos. Aquí vamos a morir todos, pero después que nos quedemos sin balas.

Comunicó a sus hombres, el capitán Ignacio Golvo, cibaeño-mocano de pura cepa, descendiente de familias exterminadas por los haitianos en los degüellos de Moca y Santiago. Se   dijo, -no puede ser-, y reiteró por la radio la  orden a los soldados bajo su mando:
-      ¡Ni  un paso atrás bravos soldados dominicanos! ¡Carajo! ¡Nuestro territorio a estos congoses no se lo vamos a entregar!
-      ¡A todos los oficiales superiores y subalternos depuesto en la frontera. La orden es; detengan y tranquen inmediatamente al Capital Golvo! Ordenaron los superiores por radio.
-      Hay interferencia, no se escucha.  Fue la inmediata repuesta.
De Inmediato y por helicópteros, los superiores, ordenaron a los Alacranes, equipo de comandos para que se trasladaran a la frontera,, y detuvieran, desarmaran, y trancaran al Capitán Golvo, por desobedecer una orden superior.   Su  indignación creció, cuando recibieron la noticia que los helicópteros y los hombres enviados se le habían sumado al capital Golvo. Y se habían puesto a sus órdenes para defender el territorio nacional y expulsar los invasores.
Los invasores avanzaban. Eran tantos y con la oscuridad como aliada, cubrían un territorio superior al que los soldados patriotas podían cubrir. Los intercambios de disparo crecían. Decenas de cuerpos de los invasores cubrían el suelo. Lanzaban contra los soldados dominicanos; plomo, piedras y  bomba molotov.
Los miembros del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados –ACNUR- en Santo Domingo, parece sabían los planes haitianos. Tenían todo preparado para llevar a la zona  alimentos y agua, a  los campamentos de haitianos que habían planificado quedaría establecido sobre territorio dominicano. Y justo, con sus llamadas por teléfono,   presionaban a las autoridades, para que  de inmediato, le facilitaran helicópteros para llevarles agua y alimentos a los invasores. Y seguridad aérea, para que los helicópteros  que tenían alquilados,  se trasladaran sin riesgo a la frontera.
Con arrogancia y prepotencia, llamaban a palacio, para que ordenaran a San Isidro, donde  habían llegado, con diversos camiones cargados de agua, refresco, leche y alimentos, a exigir le facilitaran ya  los transporte para entregar su carga en los planificados campamentos haitianos, que ya sobre mapas tenían ubicados.
En eso, el relacionador público de la Fuerza Aérea de la República Dominicana,  cordialmente se acercó  a ellos, y al saludarlos, por casualidad, a través de su radio,  pudieron en vivo y directo escuchar la voz del Capitán Ignacio Golvo comandante de las fuerzas armadas que defendían el territorio  en la frontera:
-      Aquí, desde  la frontera informa el Capital Golvo: Estamos bajo fuego, defendiendo a muerte nuestro territorio, decidido a que un extranjero  de este lado no quede vivo, y  el extranjero que se acerque por aquí, a traer lo que sea a los enemigos invasores, solos podemos asegurar que sus sesos, volaran como mariposas.
Los agentes de la ACNUR, solo se miraron, y lo comprendieron todo. Sus planes, habían fracasado. Cabizbajo, junto con sus camiones, comenzaron a retirarse.  Y fue cuando su jefe claramente escuchó de parte del relacionador público de la Fuerza Aérea dominicana:
-      ¿Por qué no dejan todo ese material alimenticio y bebidas para apoyar a nuestros soldados?
-      Y del jefe de los extranjeros, solo una picada de ojo recibió.
Aunque, la verdad, luego de derrotar los invasores, ahí fue que el problema comenzó, para los traidores. Cuando  las fuerzas del Capitán Golvo, con apoyo de todas las regiones militares, decidieron poner orden en el resto del territorio, consciente de los verdaderos enemigos y decidido a erradicarlos, contando con la simpatía de todos los soldados, y el pueblo civil de cada rincón del  país.
Autor: Milton Olivo
Diciembre 1, 2019

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