HITOS Y MITOS SOBRE DESARROLLO DEL LENGUAJE

HITOS Y MITOS SOBRE DESARROLLO DEL LENGUAJE

POR: Néstor Antonio Pardo Rodríguez.
Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo


Algunos estudios han encontrado que muchos padres tienen un conocimiento limitado acerca de los problemas en el desarrollo del habla y lenguaje. Como factores que afectan la percepción y el reconocimiento de los padres acerca de tales dificultades se pueden incluir:

1.                   Dudas acerca de la edad de inicio: muchos padres creen que los niños aprenden poco o casi nada en los primeros meses y años de vida, van a madurar y con el tiempo van a superar los problemas de habla y lenguaje o comportamiento, por sí mismos, o que en la escuela los maestros los van a corregir….. todo es cuestión de tiempo….. (piensan ellos).

Los primeros años de la vida de un niño son los más decisivos. Durante los 3 primeros, se produce el periodo de maduración más relevante, llamado mielinización, durante el cual las vías nerviosas van definiendo y mejorando su función, con base en un programa ya establecido en cada ser humano y la presencia de una estimulación adecuada. Se encuentra la máxima plasticidad cerebral y la mayor capacidad y apertura para el aprendizaje. Las limitaciones y carencias producidas durante los primeros años son difíciles de recuperar a medida que aumenta la edad del niño. Esto ocurre especialmente con el lenguaje.

La interacción de los padres con el niño, en el hogar, es el punto de partida para su formación como sujeto social, capaz de comunicarse, participar realmente y de acuerdo con sus posibilidades en el medio social, cooperar, construir conocimientos y expresarse libre y creativamente.

Las rutinas cotidianas constituyen los pilares que ayudan al niño a desenvolverse lingüísticamente y conforman lo que se denomina “Sistema de Apoyo de Adquisición del Lenguaje”, el cual consiste en una serie de “formatos familiares” o convenciones que guían al aprendiz en un proceso progresivo y continuo, para el uso de las diversas modalidades comunicativas mediadas por el lenguaje.

De otro lado, hay cuatro factores que pueden alterar el desarrollo normal de un niño en los 3 primeros años de vida:

Lesión directa sobre el Sistema Nervioso debido a infecciones de la madre o tóxicos ingeridos por la misma, que llegan por la corriente sanguínea al niño;  -      hipoxia o anoxia perinatal; hemorragia intracraneal por indebido manejo del parto; traumas craneoencefálicos por caídas, etc.

-      Afección de otra parte del cuerpo que provoca secundariamente alteraciones en el sistema nervioso: Riesgo Biológico. En este caso, malformaciones, ausencia o disfunción de componentes de los analizadores sensoriales que impiden la llegada de estímulos de suficiente calidad y cantidad al cerebro, y por lo tanto la adquisición del lenguaje y el conocimiento de su entorno.






-      Alteraciones Genéticas.

-      Causas que dependan del medio ambiente y que influyan sobre el normal crecimiento y desarrollo del Sistema Nervioso: Riesgo Ambiental. Aquí entra el abandono o la deprivación sensorial y socio - emocional muy típica de las personas con discapacidad.

1.                   Mitos populares y recomendaciones inapropiadas de familiares y profesionales:  ”es que le cortaron el cabello muy temprano”; “esperemos a ver…. ya va a hablar: yo me demoré en hablar hasta los 7 años y ya ven soy médico y no tengo problemas”; “es que le dieron queso de pequeño y eso hace que no hablen temprano”; “es el frenillo, los niños con frenillo no hablan, hasta que se lo corten”. Estas y otras expresiones por parte de profesionales, amigos y familiares crean falsas expectativas, dilatando la hora en que consulten con el Terapeuta del Lenguaje o Fonoaudiólogo.

Perceptualmente, el habla ya tiene un estatus único para el bebé desde las primeras horas o días de nacido. Los neonatos discriminan el habla de otros sonidos o ruidos (Alegria y Noirot, 1982), y, quizás como resultado de la estimulación intrauterina, prefieren la voz de la madre a la de "extraños" (DeCasper y Fifer, 1980).

Eimas y colaboradores (1971) notaron que los infantes a la edad de un mes de vida distinguen entre categorías cercanas de sonidos del habla (por ejemplo, consonantes sordas / sonoras). Más adelante, sobre los siguientes siete meses, la maduración del sistema nervioso central y las experiencias de escucha en su ambiente lingüístico, conducen al niño a distinguir cada vez más finos rasgos fonéticos de la lengua (Eimas, 1979).


En el proceso de desarrollo del lenguaje, lo más típico es que hacia los 6 – 8 meses de edad, el niño comienza la etapa de balbuceo, una repetición armoniosa y alegre de sílabas. Al año se inicia la producción de palabras aisladas. A partir de los 18 meses aumenta desde 10 palabras en promedio a más de 100 a los 2 años. Sin embargo, en este momento, muchos niños utilizan una jerga con inflexiones como en el habla de los adultos. A los 3 años, pueden formar  oraciones  gramaticalmente correctas, con  algunos errores en conjugación y uso de tiempo y persona. Alcanzan un vocabulario de 800 palabras, el cual se amplía rápidamente, hasta alcanzar  las 1.500 a 2.000, a los 5 años.

El mundo físico es para el niño como una nebulosa, parafraseando a Saussure (1982), hasta que llega la palabra a definir cada elemento en sus propiedades básicas; es decir, a elaborar conceptos, fijando los rasgos generales y esenciales de las cosas y los fenómenos de la realidad objetiva (Shardakov, 1980), proceso mediatizado por el adulto y los coetáneos con base en la interacción dialógica y las experiencias previas del individuo.

Diversos autores sugieren que la aprobación de la primaria podría estar condicionada al hecho de que el estudiante conozca por lo menos 5.000 palabras diferentes y la secundaria por lo menos 15.000.

 

Retomando las ideas populares, excepto la intolerancia al gluten, que puede conducir a la llamada “enfermedad celiaca” y ocasionales alteraciones en el sistema nervioso central, ningún alimento estimula o retrasa la aparición del lenguaje. La idea de darle a los niños uva, vino o sobras de aves son medidas absurdas e ineficaces para contribuir al desarrollo del lenguaje.

Por otra parte la idea tradicional de que el niño no habla, porque tiene la lengua prendida“, lo que técnicamente sería un frenillo sublingual corto o ”anquiloglosia”, es otro mito.  Aunque cuando crecen, surgen problemas de articulación fonética o pronunciación de las consonantes /r/, /rr/, /l/, /t/, /d/ y /n/, el frenillo corto no afecta el desarrollo del lenguaje.

La lengua es un elemento u órgano fonoarticulador importante, sin embargo el lenguaje se desarrolla es en el cerebro. El habla, se entiende como el acto motor que conlleva la articulación de sonidos en la expresión oral o modalidad comunicativa audio – oral. Mientras que el Lenguaje implica la capacidad para codificar o descodificar un mensaje, mediante mecanismos que permitan transformar ideas, emociones y conceptos en praxias, previo el reconocimiento de los estímulos internos y externos que nos inducen a la comunicación.

Un frenillo corto puede generar problemas de lactancia con sus respectivas consecuencias nutricionales como la falta de aumento de peso y factores relacionales con la madre. Algunos bebés respiran más por la boca que por la nariz, lo que les predispone a presentar bronquitis y otras dificultades respiratorias, además de otitis, y maloclusión dental. 

Se han encontrado relaciones muy significativas entre la otitis media supurada, o líquido en el oído medio sin signos o síntomas de infección del oído, con el desarrollo del lenguaje, y el rendimiento académico en general. Algunos de los retrasos en el lenguaje que vemos en los niños, pueden estar relacionados con la presencia de esta situación.

Es claro que cualquier niño que tenga dificultad para aprehender senso - perceptualmente el mundo que lo rodea, en forma integral, presenta disminución en la capacidad para categorizar experiencias y formar conceptos abstractos, relacionar una experiencia con otra, recordar información  y utilizar el conocimiento existente para solucionar problemas y organizar su propio comportamiento.

Todo lo anterior nos indica que ante cualquier duda sobre el proceso de desarrollo del lenguaje de nuestros hijos o estudiantes, debemos consultar lo más rápido posible con el Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo y no esperar a que el tiempo o las ideas populares sean las herramientas mágicas de superación de estas dificultades.



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