EL MIEDO DE LOS PROFESIONALES E INTELECTUALES DOMINICANO


EL MIEDO DE LOS PROFESIONALES E INTELECTUALES DOMINICANOS
Por Milton Olivo

He leído, con mucho cuidado,  la nota del hermano Julio Ramírez, que inicia con el título de esta nota.  Donde,  básicamente plantea que los negros dominicanos, que somos el 70% o más de la población, nos oponemos a la invasión haitiana, por nuestro complejo de europeos y negación de nuestros orígenes africanos. Y que no reconocemos, que son la fuerza motriz que impulsa el desarrollo económico nacional.

Creo que es un tema interesantísimo, y que uno esté  o no de acuerdo con esa aseveración, me parece un excelente incentivo para iniciar una discusión pendiente; la de definir una política a largo plazo con respecto a Haití por parte de la nación dominicana.

Lo que coincide con aquella propuesta del filósofo y naturista francés del S. XVIII Rousseau, que con acierto planteó; “que analizando aquello que nos diferencia como individuos podríamos llegar a saber qué es lo que nos une como especie. Primero debemos conocer lo que nos separa para saber lo que nos une y a través de esto poder saber qué somos. Somos iguales pero tenemos que saber por qué”.

Creo que el hermano Julio Ramírez, a mi humilde modo de ver está en un error. Creo la carga emocional que para el representa este tema, está obnubilando su extraordinaria capacidad como cirujano intelectual. Me explico:

La ciencia ha establecido que el origen mitocondrial original de la especie humana, es África. De manera, que estamos tan  cerca de África, como lo estamos de los suecos. La única diferencia es de tiempo.

Los individuos que fueron traídos como esclavos, no fueron cazados por los europeos, sino por otros grupos africanos y se lo vendían a los europeos. De manera, que la división viene desde la África misma.  Porque, desde el punto de vista de la  antropología biológica, se ha establecido varios grupos, que desde el principio de los tiempos, han sido eficiente en exterminarse entre ellos. Se habla de los congoides, bantú, khoinaida o capoide.

Se ha establecido, que los Tainos, su origen fue una migración africana que llegó a la costa de Venezuela alrededor del 23 mil AC, y ahí se encontró con una migración asiática amarilla que había llegado unos 20 mil años antes. Y que estos se mezclaron, y los tainos llegaron a la isla de Quisqueya alrededor del 6 mil AC.

Uno de los problemas de Haiti hasta la fecha, es que su origen es resultado de múltiples y diferentes tribus, de las cuales eran originarios los individuos traidores a través de toda la costa oeste del africa. Al punto que de esa diversidad, para entenderse, por el mestizaje de grupos existentes, terminaron creando una nueva lengua que solo la comprenden ellos.

Los dominicanos, somos un mestizaje fruto de los antiguos tainos, los negros, los europeos, lo que dio nacimiento a una nueva nación, cuyo lema es DIOS, PATRIA y LIBERTAD.

Los haitianos, básicamente son los descendientes de los negros, traídos por los franceses a partir del Tratado de Basileta de 1795, cuando ocuparon formalmente la parte correspondiente a los cacicazgos de Marien y Jaragua, gobernado a la llegada de Colon por Guacanagariz y Bohechio, respectivamente.

Y la verdad es, que entre los haitianos y dominicanos, en su cultura y forma de conceptualizar la existencia,  hay un universo de distancia. Al punto que, parecen dos naciones ubicadas en continentes diferentes.

De manera que creo que el origen que causa esta reflexión, se debe a una confusión, el enfocarlo desde el punto de vista etnológico, y no como debe ser, que es desde el punto de vista de nación. O pensaron ellos en confraternidad antropológica cuando ordenaron y ejecutaron los degüellos de Moca, Santiago y demás…?

Creo hermano Julio, que se trata de la supervivencia y el bienestar de dos naciones, básica y fundamentalmente diferente, atrapadas en una isla. En lo personal, le deseo la mayor felicidad para los haitianos, pero ellos allá, con sus costumbres sangrientas y su vudú, y nosotros aquí, con nuestro cristianismo y nuestros defectos.

Y de última, por simple sentido del orden, de la administración, las políticas públicas y la macroeconomía, este desorden migratorio es inadmisible y perjudicial. Y de continuar este desorden, el destino será una situación tan conflictiva como la que se dio entre los Tutsis y los Hutus en Ruanda.

Además que esa migración extranjera, crea desempleo, absorbe recursos de nuestras instituciones que deberían estar enfocados a nuestra población, deprimen los salarios,  quita cama en los hospitales y butacas en las escuelas a los nuestros y solo benefician a los grupos de propietarios, que solo les interesa elevar su nivel de beneficio a costo del bienestar del resto.

Puedo estar equivocado, pero humildemente, así veo el problema. Si se que por solidaridad humana y cristiana, estamos en el deber de asistirlo, ayudarlos, inclusive he propuesto la creación de la Agencia dominicana de Cooperación Internacional, con ese objetivo,, pero en su país.  A todo el pueblo haitiano, le deseo lo mejor, ellos allá, nosotros aquí.


















 Milton Olivo.

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