google.com, pub-2595535997696350, DIRECT, f08c47fec0942fa0 LA SOGA Y EL AHORCADO

LA SOGA Y EL AHORCADO


LA SOGA Y EL AHORCADO
-          Por Milton Olivo
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-         Era un soleado día de domingo,  como otro  cualquiera del Caribe. A lo lejos, se escuchaba el murmullo entremezclado de los pájaros, los vehículos y las ramas al rozar sacudidas por el viento.  Ese día, se levanto de su cama, con la intención de ahorcarse, por fin se había decidido.
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-         Tomó  una cuerda gris que guardaba en la gaveta inferior del gavetero  de pino de su habitación. Soga  que un día, depresivo; había comprado, decidido a poner fin al infierno de su vida, pero no se había atrevido. Hoy, se llenó de valor,  salió del cuarto, en la sala, agarró una silla y decidido camino hacia el patio.  Coloco la silla junto al tronco, se trepó en el árbol, encontró la rama adecuada,  y  comenzó a amarrar la soga  del árbol de mango del patio de su casa. Un observador diría que  hacia el nudo,  con la misma delicadeza que una madre pone el mantel en la mesa donde pondrá los alimento de su familia.
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-         Vivía solo.  La crisis económica –decía-  había destruido su matrimonio. Siempre  había trabajado como un burro, pero nunca pudo llegar a final de mes con un centavo. Su vida fue una crisis eterna. Era el vivo el ejemplo de esclavitud a que estaba sometido el pueblo dominicano. El sistema, era la ley del embudo; lo ancho para ellos, lo estrecho para uno. Repetía siempre.
-          Era un individuo normal. Hijo de agricultores, se había graduado de contador en la universidad. Siempre había sido empleado público. Era amigo del trago, pero no por el alcohol, sino por la frustración que le provocaba ver cómo  su país; se trataba de unos pocos arriba políticos y empresarios; robarse y repartirse el Estado.  La  justicia; un mercado, cuyo papel principal es declarar inocentes o archivar los expedientes de los corruptos y vender sentencias al que pueda pagar. La  policía y las FFAA al servicio de los depredadores del Estado y siempre dispuestos a reprimir a su propio pueblo, no  protegerlos y muchos aliados de la delincuencia. Los hospitales, almacenes de enfermos, carente de todos, porque todo se lo roban. Y los ahorros de las pensiones; para los socios de lujo de la corrupción, los bancos y sus AFP.
-         Desde niño, su padre, le había inculcado  que ser dominicano, es ser un individuo comprometido con el lema de la patria; DIOS, PATRIA y  LIBERTAD. Recordaba que su  padre, desde pequeño, le había enseñado, que eso significaba que todo dominicano, su norte de vida de vida, debe ser enfocado en poner siempre a Dios por sobre toda las cosas;  estar dispuestos siempre a defender su patria con su vida si es necesario;  y ser un soldado patriota dispuesto a defender la libertad, tanto existencial como económica de su pueblo. Y pensó; por desgracia en este país, los pobres el único destino que tienen es joderse, porque para ellos no hay oportunidad, salvo una visa. La verdad es que de patria, solo tienen el himno y la bandera, lo demás otros se lo han cogido! Pensó.
-         Impulsado por esa poderosa razón,  suicida y desconocida, descendió del árbol,   de la silla, regresó  al hogar,  avanzó  hacia su habitación, se detuvo frente al espejo, al detenerse  se dio cuenta que estaba con barba de dos días, una ropa  de diario que se había puesto al levantarse y despeinado. Fue cuando pensó que un hombre al morir, debe tratar de  no darle trabajo a nadie, o reducirlo al mínimo. Por  lo que decidió bañarse, afeitarse, ponerse su ropa de gala. Un  viejo traje que de oportunidad había encontrado en una “abájate boutique”, y le había gustado.
-         Cargaba con un dolor interno, una frustración que le carcomía el alma; no lograba comprender, como su pueblo, el pueblo Quisqueyano, un pueblo valiente, resuelto, generoso y bondadoso, una gran mayoría se había convertido en una banda de lambones capaces de cargar las maletas y seguir sumisos a aquellos políticos que sin piedad le roban y empobrecen. Y  otros,  convertirse en delincuentes para atracar a sus propios compatriotas.
-         Sin darse cuenta, continuaba frente al espejo, observándose. De pronto, se llenó de indignación o vergüenza, diría después!  Notó, que sus ojos, cambiaron o apareció en ellos un brillo extraño.  Respiró profundo. Su cuerpo se llenó de una energía que hacía tiempo le había abandonado. Se pasó las manos por el pelo, con la intención de acomodarlo.  Las  pasó  por el rostro, se ajustó los botones de su camisa, respiró profundo, su semblante se había  transformado, y fue cando  dijo:
-         Que se maten los corruptos y saqueadores del Estado, que yo voy a vivir para participar y luchar, como buen dominicano,  hasta  hacerlos  pagar por sus crímenes y que lo robado al pueblo sea recuperado!

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PARTIDO QUISQUEYA POTENCIA -PQP-
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