Congreso Nacional- El miedo equivocado


A pesar de todas las explicaciones que hasta el momento se han dado son las razones que indujeron al presidente del senado Reinaldo Pared Pérez y al de la cámara de diputados Radhamés Camacho a solicitar protección extra para la custodia del Palacio del Congreso, más allá de esas explicaciones no se puede comprender, los reales motivos de dicha acción,y cae en el terreno movedizo de las especulaciones.
En principio se explicó en declaraciones del propio Pared Pérez, que fue porque tuvo infidencias de que grupos, posiblemente hasta con proclividad a la violencia intentarían ocupar el edificio.
Si alguien tuvo un interés como el descrito,serían quienes estaban opuestos a la modificación constitucional para que el presidente Medina de presente en las elecciones del 2020?.
Pero resulta que no le puede llamar -grupos- al conglomerado que está opuesto,donde el ex-presidente Leonel Fernández y seguidores,confluye con un importante segmento de sectores y ciudadanos.
Son muchos, no cabrían en el edificio congresual, y tendrían entonces que llenar todo alrededor del edificio del Congreso.En la práctica,quienes se dejaron ver allí, a pesar del despliegue de policías y militares,del 911,de cárceles móviles,y de suficiente logística policiaco-militar para contingencias, apenas llenaban un autobús.
Valió la pena tanto escándalo,el casi asfixiamiento con gases de un legislador y otros ciudadanos,intercambios amenazantes entre dos generales y legisladores, y la exposición de dos famosos del merengue como Johnny Ventura y El Jefrey?
Se justificó más de una semana de esos servicios militares y policiales fuera de sus cuarteles, las incomodidades a los legisladores por un edificio-su lugar de trabajo- bajo ocupación por la fuerza y una -seguridad- inhabitual?
El precio que se paga por tanto escarceo,parafernalia política,incertidumbre legislativa y el envío hacia el exterior de señales de inestabilidad e  inmadurez.
Exponer la idea de que en la República Dominicana que presume vivir en democracia,existe una confrontación entre poderes hasta la violencia,fue necesario?.
La ocupación, no ocurrió. Y toda la discusión y sobreesfuerzo,escarceo, ha resultado por -un parrafito- como dijera el ministro de Interior, Ramón-Monchy -Fadul.

Sobreproteger el edificio del Congreso, no iba a impedir actuar al sector de Medina en el PLD, que propugna por modificar la Constitución-quitar -el parrafito- de Monchy Fadul y habilitar al presidente Medina para competir en el 2020 o volver de candidato en el 2024.

 No se puede probar que evitando a los legisladores asistir a las sesiones legislativas, manus militari, Camacho y Pared Pérez, terminaran coincidiendo con los que se oponen a la modificación constitucional. Sin embargo, en los resultados, es lo que alcanza a ver.Todo esfuerzo que resulte en que no se legisle y que los congresistas,libremente dentro de sus indicaciones partidarias voten cualquier propuesta,es una interferencia dramática que degrada la democracia.Al final,nadie sale ganando en primera instancia,porque en el Congreso,va a ocurrir en lo que las fuerzas visibles e invisibles puedan comprometer a los legisladores.
De paralizar el congreso y quién se beneficia de una acción así si ?. Cuando las aguas desbordadas cedan las tareas legislativas volverán,con ellos sus agendas.
Todo indica que ha sido un desperdicio de esfuerzos y que en el Congreso no era el camino para confrontar situaciones partidarias,tomando en cuenta su diversidad.
El Congreso, no es un comité de base,de ninguna de las fuerzas que pugnan en el PLD.

Todo el que estuvo preocupado por la -integridad- del Palacio del Congreso ha terminado con el -"Miedo equivocado"-
Los congresistas que alli deben trabajar,nunca necesitaron más protección que la habitual.
Justificar  temores allí,es sólo a quienes se oponen a la modificación constitucional, y esos, no tuvieron el poder de convocar a las fuerzas policiaco-militares para proteger el edificio congresual,para impedir su propia manifestación en los alrededores,porque nunca intentaron, o no los dejaron entrar a la sede legislativa.
Más allá,de todo lo ocurrido,si persiste algo que temer en el Congreso, no debería ser a que la gente entre, sino-a la actuación de los que están dentro- que son los propios congresistas de todos los partidos.
Congresistas que en un momento dado, podrían con su voto, corresponder, o no corresponder, a lo que se ha planeado con el poder de su votación.
A los congresistas,-le teme- hasta los propios partidos, a los que dicen pertenecer. Les teme,los que desean modificar la Constitución, y los que quieren impedirlo.
Todo,porque si llegan a votar por una propuesta de modificar o de mantener el actual texto, los propios congresista deben estar convencidos,de que no será necesariamente un acto de conciencia nacional,sino de intereses político-partidario.

Si debiera existir algún temor de que la Constitución sea modificada de que se conozca cualquier intención para alterar el texto constitucional o para mantenerlo, los temores de Reynaldo y de Camacho no tenía que ser hacia la gente de la calle, sino a los congresistas que tiene producir  modificaciones o rechazarlo. Pared Pérez y  Camacho están equivocados de lugar, no es afuera sino adentro el peligro a temer,si es que temen.

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