Anticomunismo- Secretario de Estado, Michael R. Pompeo, justifica el surgimiento de la Organización del Atlántico Norte

Secretario de Estado, Michael R. Pompeo, en la Sesión 1 de la Reunión de Cancilleres del Consejo del Atlántico Norte


SECRETARIO POMPEO: Gracias. Gracias, Secretario General Stoltenberg. Es un gran placer trabajar con ustedes, durante mi ahora casi un año, como Secretario de Estado. Y también estoy encantado de darles la bienvenida a cada uno de los aquí presentes a este lugar histórico en este momento histórico. Me siento orgulloso de tener la oportunidad de unirme a ustedes para celebrar siete décadas.
Tengo experiencia personal con esta organización. Como joven oficial del ejército hace un par de décadas, patrullé la frontera entre las entonces Alemania Oriental y Alemania Occidental. Conozco la naturaleza de los regímenes que quieren minar por lo que nos hemos reunido hoy aquí para deliberar.
También quiero dar una especial bienvenida a nuestro colega, Nikola Dimitrov, de Macedonia del Norte. Tuve la oportunidad de hablar con usted anoche. Esta es su primera reunión de cancilleres de la OTAN, mientras nos preparamos para que su país se convierta en el trigésimo aliado de la OTAN, y me complace decir que la semana pasada presentamos formalmente los documentos para la adhesión de Macedonia del Norte a la OTAN ante el Senado de Estados Unidos.
Esta es una ocasión memorable para cada uno de nosotros. Hace setenta años, 12 naciones se unieron en un experimento histórico sobre la seguridad y la democracia. Firmamos lo que se llamó el Tratado de Washington, el establecimiento de la OTAN.
Como mencioné anoche en la recepción, el Presidente Truman expresó que teníamos la esperanza de crear un escudo contra la agresión. Ha funcionado. Ese escudo único que hemos portado estos 70 años se hizo fuerte debido a nuestra creencia en la disuasión, no en la agresión. Se hizo fuerte debido a nuestras bases democráticas. Se hizo fuerte mediante nuestro compromiso con la defensa colectiva consagrada en el artículo 5, a la que todos reiteramos hoy nuestro compromiso.
Y hemos buscado legítimamente la paz mediante la fuerza aquí en la OTAN. Debemos seguir haciéndolo, sobre todo en esta nueva era de la gran competición de poderes de Rusia, China y la República Islámica de Irán.
Pero hay un segundo aniversario de importancia para Occidente que se celebra también este año: el desmoronamiento del Telón de Acero. Usando una frase de Abraham Lincoln, 1989 marcó un nuevo nacimiento de la libertad.
Ese aniversario está íntimamente conectado a la OTAN. Durante 40 años, la alianza de la OTAN fue un bastión contra la expansión comunista en Europa. Estábamos preparados para invocar el artículo 5, en cualquier momento si los soviéticos entraban a través de la Brecha de Fulda, como la forma en que lo hicimos después del 11 de septiembre.
Nuestra superioridad militar los disuadió de actuar en sus planes de dominar Europa, y mientras tanto, el desarrollo militar del Presidente Reagan condujo el imperio del mal a la quiebra.
Hace unas semanas, tuve la oportunidad de reunirme con un grupo de jóvenes en Eslovaquia. Prácticamente todos ellos eran muy jóvenes para recordar la historia que acabo de describir, pero estaban seguros… la conocían y que no querían que esa historia se repitiera.
Por eso tenemos trabajo que hacer aquí. Es por eso que debemos seguir fortaleciendo nuestra alianza. Y la buena noticia es que estamos en una buena posición, una posición de fuerza en la actualidad. Nuestra estructura está diseñada para empoderar a cada aliado, no para someterlo. Mantenemos un destacado nivel de unidad.
Vi esto de primera mano, al igual que todos ustedes, cuando se demostró la denuncia unánime de la violación del Tratado INF por parte de Rusia, y con el apoyo unánime de los aliados a la decisión de Estados Unidos de suspender nuestras obligaciones con el INF y declarar nuestra intención de retirarnos.
Esta organización sigue añadiendo nuevos miembros, y damos la bienvenida a la aspiración de otros no miembros.
Ninguna alianza militar del mundo puede hacer ni remotamente lo que hacemos. Ninguna alianza puede igualar ni remotamente el poder de las naciones representadas hoy aquí.
Todos debemos sentirnos orgullosos. Estos son grandes logros, pero tenemos que adaptar nuestra alianza para enfrentar también las amenazas emergentes, ya sea la agresión rusa, la migración incontrolada, los ataques cibernéticos, las amenazas a la seguridad energética, la competencia estratégica china -incluyendo la tecnología en 5G- y muchos otros problemas que ponen en peligro los ideales de nuestros pueblos y nuestra seguridad colectiva.
Estos son desafíos reales, con toda seguridad, y ahora no es el momento de repetir las excusas gastadas de que nuestros ciudadanos no apoyan el aumento de los gastos en defensa o los gastos en seguridad. Cada nación tiene la obligación de presentar argumentos convincentes a su pueblo. Nosotros, como líderes, tenemos el deber de presentar argumentos convincentes a nuestros ciudadanos acerca de por qué hay que hacer este trabajo, por qué estos recursos son importantes para mantener fuertes no solo nuestros propios países sino también nuestra alianza. Este trabajo de convencer a nuestros ciudadanos de la importancia, la relevancia, la centralidad intrínseca de esta institución corresponde a cada uno de nosotros y los demás líderes de nuestros países. Es un paso clave para enfrentar estas amenazas de frente.
Terminaré con esto: Los fundadores de la OTAN percibieron con absoluta y total claridad que la amenaza, la amenaza soviética era real, y que el comunismo plantea una verdadera amenaza. No fueron tímidos en su respuesta.
Tomaron un riesgo en la creación de esta alianza y esta pagó un enorme dividendo: décadas de paz y prosperidad para el Occidente en una escala sin igual en la historia del mundo.
Hoy en día, somos los beneficiarios de ese trabajo. Celebramos sus logros con gran orgullo. Pero la verdadera manera de honrar el genio de su pacto es hacerlo cada vez más fuerte, y volver a comprometernos con los principios de disuasión, democracia y defensa colectiva.
Espero con interés las conversaciones de hoy para que podamos hacerlo.
Ciertamente, es un placer invitarles – recibirlos a todos los que están aquí en Washington, y es un privilegio trabajar con cada uno de ustedes, mis homólogos de la OTAN. Gracias.

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