Algo huele mal en el Anfiteatro

Algo huele mal en el Anfiteatro OPINIÓN
Desde su origen, el Anfiteatro careció de legalidad y legitimidad ciudadana, fue un producto de la corrupción y sobreevaluación de una obra del Estado. Más de 400 millones se gastaron, en su edificación y sin ningún tipo de rendición de cuentas, sobre los recursos salidos de los impuestos de la gente para construirlo. Se dejaron de construir obras prioritarias de la ciudad y sacrificar a todo un pueblo, para satisfacer la corruptela política, la mala visión y avaricia de sectores empresariales. Se concibió y se justificó de manera febril, la construcción de dicha obra, alegando que esto iba a fortalecer el desarrollo del turismo de cruceros, cuando en realidad este tipo de modalidad turística, no es un real atractivo, debido a que dicho turistas duran poco tiempo en la ciudad y las actividades del anfiteatro son más nocturnas, que diurnas. Luego, nuestras autoridades turísticas y el Patronato del Anfiteatro, provocaron muchos ruidos alegando, que dicho lugar se había convertido en un gran atractivo turístico de ciudad y un generador de riquezas, para el fortalecimiento de la economía local. Hasta ahora se puede sacar con pinzas los turistas cruceristas, que hayan asistidos a los eventos del Anfiteatro, ya que la asistencia a ese lugar, han procedidos de personas residentes, en la región del Cibao y otros lugares del país. En el Anfiteatro, se han realizados 30 presentaciones artísticas de famosos artistas nacionales y extranjeros y en dichos eventos se ha contado con la presencia de cientos de visitantes, espectadores y seguidores de esos artistas. Hasta ahora, el Anfiteatro, cuenta con un Patronato, que preside el alcalde Walter Musa, que se ha encargado de su gestión, mantenimiento y uso de alquiler del mismo. El Anfiteatro hoy, viene exhibiendo un gran deterioro en sus instalaciones y en cuanto a los recursos, que ha producidos con más de 30 presentaciones, no se sabes con certeza lo que ha ocurrido, ya que el Patronato no ejerce su función, no se reúne ni rinde cuentas a la ciudadanía. Se habla de que el Patronato, está en crisis económica, por razones de deudas, pagos de personal y gastos de mantenimiento de dicho lugar. Hasta ahora, ni el propio alcalde, que es el presidente del Patronato, sabes a ciencia cierta, que es lo que produce el Anfiteatro y cuáles son sus deudas, lo que viene a revelar una mala gestión, una falta de fiscalización y competencia, para dirigir las actividades de esa institución. De no solucionarse esos problemas, que hoy afectan al Anfiteatro o de fracasar el Patronato, algunas miradas serán colocadas, hacia el sector privado, para que administre dicho lugar, que en los hechos, abre la puerta hacia la privatización, de un atractivo público, como lo es la ciudadela y el propio fuerte san Felipe. Los puertoplateños, debemos defender los espacios públicos y no permitir la privatización de la Puntilla y exigirle a la municipalidad y al Ministerio de Cultura, a que cumplan su rol, como administradores de los bienes públicos. . El Anfiteatro huele mal y no es a causa del oleaje del mar, sino a la pobre gestión, que viene exhibiendo el patronato, en la gestión y conservación de ese importante entorno, como lo es la puntilla, junto a todos sus atributos, que posee. Hay que evitar que los beneficios del Anfiteatro, sean privatizados y la perdida sean socializadas, esta es una vieja y mala práctica de los malos gestores de los bienes públicos. El Patronato del Anfiteatro, debe evaluar su gestión, como tal, y rendir cuentas a la ciudadanía de su responsabilidad, sea en sus éxitos o fracasos y donde el olor a podrido no permanezca en su interior, para evitar que se irradie hacia otro lugar y Puerto Plata, pueda seguir avanzando en su crecimiento y desarrollo, con claridad y sin tropiezos. Por: Juan Payero Brisso

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