Secretario Pompeo dice Estados Unidos espera Irán de muestras de cumplimiento en las 12 áreas demandadas y suavisar sanciones

Secretario del Departamento de Estado, Michael R. Pompeo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas acerca de Irán

SECRETARIO POMPEO:  Muchas gracias y buenos días. Gracias por sus amables palabras, las aprecio.
Hace solamente dos días, el comandante de la división aeroespacial de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Amir Hajizadeh, alardeó sobre la capacidad de Irán para construir misiles con un alcance de más de 2,000 kilómetros. Él dijo, y cito: “Tenemos la capacidad para construir misiles de mayor alcance; los conocimientos técnicos no son una limitación”. Fin de la cita. También dijo que hay “bases enemigas” a 800 kilómetros de Irán, es decir, al alcance de sus misiles. Se jactó además de las 40 a 50 pruebas que Irán realiza anualmente.
Como explicaré más adelante, queda claro que, desde el acuerdo nuclear, han aumentado las actividades del gobierno iraní vinculadas a misiles balísticos. Irán se ha aprovechado de la buena voluntad de las naciones y ha desafiado múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad en su empeño por desarrollar una poderosa fuerza de misiles balísticos. Estados Unidos nunca aceptará esto y tampoco lo debe aceptar ninguna otra nación en el Oriente Medio que busque la paz y la prosperidad.
Desde el año 2006, este Consejo viene advirtiéndole a Irán que deje de hacer pruebas de misiles balísticos y no siga proliferándolos de una manera u otra. Entre los años 2010 y 2015, Irán estuvo sujeto la Resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU, la más estricta resolución hasta la fecha que enfrentaba al programa de misiles balísticos de Irán.
En dicha resolución, el Consejo de Seguridad resolvió que “Irán no llevará a cabo ninguna actividad relacionada con la fabricación de misiles balísticos con capacidad de lanzar armas nucleares, inclusive lanzamientos con tecnología de misiles balísticos, y los Estados tomarán todas las medidas necesarias para impedir la transferencia de tecnología o asistencia técnica a Irán relacionada con dichas actividades”. Esta disposición de la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU le prohibió legalmente a Irán el desarrollo de actividades relacionadas a la fabricación de misiles balísticos. Estas palabras estaban respaldadas por la fuerza de la ley.
Sin embargo, Irán llevó a cabo múltiples lanzamientos de misiles balísticos entre los años 2010 y 2015 en flagrante violación de dicha resolución.
¿Cuál fue nuestra respuesta? ¿Le exigimos cuentas a Irán por las repetidas violaciones del derecho internacional? Todo lo contrario; en realidad, la exigencia sobre Irán ha disminuido en vez de haber aumentado, mientras que el riesgo ha aumentado.
El gobierno de Obama, buscando la participación del régimen iraní en las negociaciones nucleares, pidió al Consejo de Seguridad que reemplace la Resolución 1929 con la Resolución 2231. La Resolución 2231 “hace un llamado” para que Irán no conduzca ninguna actividad relacionada a la fabricación de misiles balísticos con capacidad para lanzar armas atómicas. No obstante el cambio en lenguaje, las preocupaciones del mundo continúan.
Si colectivamente hemos “hecho un llamado” a que Irán cese de fabricar misiles balísticos, debemos llegar al acuerdo de detenerlo inmediatamente. Pero Irán está más desafiante que nunca ante la insistencia del mundo. Porque aquí estamos, por doce años consecutivos, en una reunión acerca de los misiles balísticos de Irán y teniendo que enfrentar un problemático conjunto de informaciones.
El ritmo de la actividad de fabricación de misiles de Irán, inclusive los lanzamientos y pruebas de misiles, no disminuyó desde el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA). De hecho, están aumentando las pruebas y la proliferación de misiles de Irán. En la actualidad, Irán tiene la fuerza de misiles balísticos más grande del Oriente Medio, con 10 sistemas de misiles balísticos en inventario o en desarrollo, y con cientos de misiles que representan una amenaza para nuestros aliados en la región.
Más recientemente, en el año 2016, durante la vigencia del JCPOA, Irán dio a conocer la existencia de dos nuevos misiles balísticos de corto alcance que, afirman, tienen un alcance de entre 500 y 700 kilómetros. En enero de 2017, todavía durante la vigencia del JCPOA, Irán lanzó un misil de alcance intermedio diseñado para una carga de más de 500 kilogramos y que podría utilizarse para cargar ojivas nucleares. Se sospecha que su alcance sea de casi 2,000 kilómetros, suficiente para llegar a Atenas, Sofía,  Bucarest y otras ciudades importantes de Europa. El comandante de la división aeroespacial del IRGC está diciendo la verdad: Irán tiene capacidad para alcanzar blancos a 2,000 kilómetros de distancia, con lo que otras capitales europeas están también en riesgo.
En julio de 2017, mientras Estados Unidos seguía dentro del JCPOA, Irán hizo una prueba del vehículo de lanzamiento espacial Simorgh. Los Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido concluyeron que el lanzamiento era incongruente con la Resolución 2231, ya que el uso de un vehículo de lanzamiento espacial requiere de una tecnología similar a la de los misiles balísticos intercontinentales.
Irán también ha exportado sistemas de misiles balísticos, más recientemente a Yemen. Tenemos sólida evidencia de que Irán está suministrando misiles, capacitación y apoyo los Houthis con los cuales han formado una fuerza conjunta de misiles balísticos plenamente operativa. Esto representa una amenaza para la población civil inocente que vive en Riad, Abu Dabi y Dubái, como también para personas de todas las nacionalidades que viajan en aviación comercial por esa región.
Irán también está transfiriéndole sistemas de misiles balísticos a las milicias Shia de Iraq.
Fíjense solamente en las últimas dos semanas: el régimen iraní realizó un lanzamiento de prueba de un misil balístico de alcance intermedio capaz de cargar múltiples ojivas nucleares.
Nuestros gestos de buena voluntad han sido inútiles: inútiles para corregir la temeraria actividad de fabricación de misiles de Irán y sus comportamientos destructivos. Ninguna nación puede disputar el hecho que Irán está desafiando abiertamente la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Estados Unidos no está solo en hacer sonar la alarma. Quisiera a agradecer a Francia, Alemania y el Reino Unido por presentar al Secretario su preocupación con la proliferación de misiles que lleva acabo el gobierno iraní.
También quisiera agradecer a nuestros aliados de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos por el trabajo que están llevando a cabo con los inspectores de la ONU para la recuperación de fragmentos de misiles, cohetes y aparatos aéreos de control remoto suministrados por Irán y lanzados hacia sus países por los Houthis desde Yemen.
Nuestros aliados israelíes han suministrado al Consejo de Seguridad más información acerca de los continuos lanzamientos que realiza Irán de misiles balísticos con capacidad para cargar armas nucleares. Israel también le ha entregado al Secretario pruebas de la transferencia de sistemas de armamento que Irán hace a sus aliados en todo el Oriente Medio, en desafío de todo lo que hemos insistido debe hacer.
Entonces, ahora la pregunta es: ¿Qué pasos debemos tomar para confrontar la actividad maligna de Irán? Ponemos en riesgo la seguridad de nuestras naciones si Irán continúa apilando misiles balísticos. Arriesgamos que el conflicto se intensifique si no somos capaces de restablecer la disuasión. Y, si no actuamos, comunicamos a todos los otros actores malignos que ellos también pueden desafiar al Consejo de Seguridad con impunidad.
La Carta de las Naciones Unidas, como bien saben, le confiere al Consejo de Seguridad “la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales”. Todos asumimos esta responsabilidad seriamente. Los Estados Unidos buscan trabajar con todos los otros miembros del Consejo para reimponer las restricciones sobre el programa de misiles balísticos de Irán que se describen en la Resolución 1929.
Además de enfrentar las actividades relacionadas a los misiles balísticos de Irán, el Consejo no debería en el año 2020 levantar el embargo de armas impuesto sobre Irán. Este es un país que no cumple con múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad, incluidas aquellas relativas a al-Qaida, Afganistán, Líbano, Yemen y Somalia. Irán da refugio a al-Qaida; apoya a los militantes del Talibán en Afganistán; arma a los terroristas en Líbano; facilita el comercio ilícito de carbón en Somalia en beneficio de al-Shabaab; y capacita y equipa a las milicias Shia de Iraq, todo ello en este mismo instante en que estamos sentados aquí hoy.
También azuza el conflicto en Siria y Yemen. El Consejo debe enfrentar estas actividades malignas. No puede recompensar a Irán levantando el embargo de armas.
También hacemos un llamado al Consejo para que establezca medidas de inspección e interdicción, en puertos y en alta mar, para impedir los continuos esfuerzos de Irán por evadir las restricciones de armas que existen actualmente.
Algunos han cuestionado nuestra decisión de retirarnos del JCPOA. Nuestra respuesta es que es obvio por qué lo hicimos a la luz de la conversación que estamos teniendo hoy aquí. Antes del acuerdo, los mandatarios del mundo occidental hicieron grandes proclamaciones sobre cómo el JCPOA inauguraría una nueva era de moderación por parte del régimen iraní.
Efectivamente, el mismo presidente de los Estados Unidos dijo, y cito: “Idealmente, estaríamos en una situación en la que Irán, al ver que las sanciones se van eliminando, empezaría a concentrarse en su economía, en educar a su pueblo, en reingresar a la comunidad mundial, en disminuir sus provocadoras actividades en la región”. Pero, ¿qué pasó realmente?
No queda la menor duda de que el JCPOA ha permitido que la República Islámica de Irán evada la responsabilidad de rendir cuentas por los riesgos que representa para el mundo.
El régimen iraní está buscando los mismos objetivos destructivos y revolucionarios que ha tenido desde hace 39 años, excepto que ahora tiene más dinero para hacerlo, gracias al acuerdo nuclear.
Estoy aquí, antes que nada, en mi capacidad de Secretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América. Con el presidente Trump, la seguridad de nuestro país y la de nuestros aliados está primero.
Pero Estados Unidos, fiel a una de sus máximas tradiciones de liderazgo, continuará uniendo a las naciones soberanas en su responsabilidad de trabajar juntas por la paz y la seguridad de sus propios pueblos y por un orden internacional estable.
Estados Unidos seguirá buscando incansablemente construir una coalición de naciones responsables decididas a enfrentar la temeraria actividad de fabricación de misiles balísticos del régimen iraní.
Esto incluye el trato que le dan a su propio pueblo.  Estados Unidos seguirá apoyando al pueblo iraní en su lucha contra este tipo de actividad maligna. Ellos han sido las víctimas más sufridas de este régimen por casi 40 años y tienen el indeclinable apoyo de los Estados Unidos.
Finalmente, el gobierno de Trump definió claramente en el mes de mayo las 12 áreas en las que le demandamos a Irán que cambie.
Si Irán hace un cambio fundamental de estrategia y honra esas demandas, estamos dispuestos a suavizar nuestra campaña de presión y apoyar la modernización y reintegración de la economía iraní al sistema económico internacional.
Pero este alivio solamente vendrá cuando veamos cambios tangibles, demostrados y sostenidos en las políticas de Teherán.
Gracias.

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