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  • Declaraciones del Secretario de Estado Michael R. Pompeo Fondo Marshall Alemán

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: viernes, 7 de diciembre de 2018
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    Bruselas, Bélgica
    4 de diciembre de 2018
    SECRETARIO POMPEO: Gracias Ian por tan amable presentación. Buenos días con todos y gracias por acompañarme hoy aquí. Es maravilloso estar en este lindo lugar y tener la oportunidad de hacer algunos comentarios acerca del trabajo que ustedes hacen, los problemas que enfrenta el Fondo Marshall y que también enfrenta la región.
    Antes de empezar mis declaraciones formales, sería un enorme descuido si no doy el bien merecido tributo al cuadragésimo primer presidente de Estados Unidos, George Herbert Walker Bush.  Muchos de ustedes lo conocieron. Fue un abanderado incansable de la libertad en todo el mundo, primero como piloto de combate en la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, como congresista. Fue embajador en las Naciones Unidas y luego enviado especial en China. Luego tuvo el mismo trabajo que yo como director de la CIA. Yo lo hice más tiempo que él. Luego fue vicepresidente de Ronald Reagan.
    Lo conocí personalmente: fue un excelente hermano, padre y abuelo, y un orgulloso estadounidense. En realidad, Estados Unidos fue el único país que el amó más que Texas.  (Risas).
    Realmente creo que él habría estado encantado de que yo esté aquí en una institución nombrada en honor de un amante de la libertad, George Marshall. Y él habría estado encantado de verles a todos ustedes aquí, una gran cantidad de personas reunidas dedicadas a fortalecer los vínculos transatlánticos, tantas décadas después que fueron forjados.
    Los hombres que reconstruyeron la civilización occidental después de la Segunda Guerra Mundial, como mi predecesor, el secretario Marshall, sabían que solamente con un decisivo liderazgo de los Estados Unidos, en concierto con sus amigos y aliados, podría unir a las naciones soberanas en todo el mundo.
    Por lo tanto, respaldamos la creación de nuevas instituciones para reconstruir Europa y Japón, estabilizar las monedas y facilitar el comercio internacional. Fuimos co-fundadores de la OTAN para garantizar la seguridad para nosotros mismos y nuestros aliados. Firmamos convenios para codificar los valores occidentales de la libertad y los derechos humanos.
    Colectivamente, convocamos a las organizaciones multilaterales para promover la paz y cooperación entre los estados. Y trabajamos duro, en realidad, incansablemente, para preservar los ideales occidentales porque, como el presidente Trump dijo claramente en su discurso en Varsovia, cada uno de esos ideales vale la pena preservarlos.
    Este liderazgo de Estados Unidos nos ha permitido gozar del mayor progreso de la humanidad en la historia moderna. Ganamos la Guerra Fría. Ganamos la paz y, no con poco esfuerzo de George H. W. Bush, reunificamos Alemania. Este es el tipo de liderazgo que el presidente Trump está valientemente reafirmando.
    Después del fin de la Guerra Fría, permitimos que este orden liberal empiece a desintegrarse. Nos falló en algunos aspectos y algunas veces les falló a ustedes y al resto del mundo. El multilateralismo ha sido muy frecuentemente visto como un fin en sí mismo. Mientras más tratados firmamos, más seguros estamos supuestamente. Mientras más burócratas tenemos, mejor se hace el trabajo.
    ¿Fue cierto eso alguna vez? La pregunta central que enfrentamos es: ¿Funciona el sistema como está actualmente configurado, en un mundo como el actual? ¿Funciona para todas las naciones en el mundo?
    En la actualidad, en las Naciones Unidas, las operaciones de paz se alargan por décadas, sin acercarse a la paz. Los tratados medioambientales de la ONU son vistos por algunos países como simplemente un vehículo para redistribuir riqueza. El sesgo contra Israel ha sido institucionalizado. Los poderes regionales coluden para votar en favor de países como Cuba y Venezuela para que sean miembros del Consejo de Derechos Humanos. La ONU se fundó como una organización que da la bienvenida a países amantes de la paz. Yo pregunto: ¿sigue sirviendo esta misión fielmente en la actualidad?
    En el hemisferio occidental, ¿ha hecho lo suficiente la Organización de Estados Americanos para promover los cuatro pilares de: la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo económico en una región que incluye países tales como Cuba, Venezuela y Nicaragua?
    ¿Ha avanzado la Unión Africana en África los intereses mutuos de sus estados nacionales miembros?
    En cuanto a la comunidad empresarial, de donde yo provengo, consideremos lo siguiente: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional fueron comisionados para reconstruir territorios destruidos por la guerra y promover la inversión privada y el crecimiento. Hoy en día, estas instituciones frecuentemente aconsejan a países que han administrado mal sus asuntos económicos a que tomen medidas de austeridad que inhiben el crecimiento y desplazan a los actores del sector privado.
    Aquí en Bruselas, la Unión Europea y sus predecesores han logrado una prosperidad significativa para todo el continente. Europa es el socio de comercio internacional más importante de los Estados Unidos y nosotros nos beneficiamos enormemente del éxito de ustedes. Pero Brexit fue, por lo menos, una llamada de atención política. ¿Está la UE asegurando que los intereses de sus países y sus ciudadanos estén primero que los de los burócratas aquí en Bruselas?
    Estas son preguntas válidas y que me llevan a mi siguiente punto: Los malos actores han aprovechado nuestra falta de liderazgo para su propio beneficio. Esta es la fruta envenenada del retiro de los Estados Unidos y el presidente Trump está decidido a revertir esta tendencia.
    El desarrollo económico de China no llevó a una adopción de la democracia y a la estabilidad regional, sino que derivó en una mayor represión política y provocaciones regionales. Le dimos la bienvenida a China al orden liberal, pero nunca monitoreamos su comportamiento.
    China ha aprovechado continuamente los vacíos legales de la Organización Mundial del Comercio, ha impuesto restricciones de mercado, forzado la transferencia tecnológica y robado propiedad intelectual. Y sabe que la opinión mundial es impotente para detener sus violaciones orwellianas de derechos humanos.
    Irán no se unió a la comunidad de naciones después de firmar el acuerdo nuclear sino que diseminó sus recientemente adquiridas riquezas a terroristas y dictadores.
    Teherán tiene como rehenes a múltiples estadounidenses y se desconoce el paradero de Bob Levinson desde hace 11 años. Irán ha desconocido descaradamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, ha mentido a la Agencia Internacional de Energía Atómica acerca de su programa nuclear y ha evadido las sanciones de la ONU. Solamente la semana pasada, Irán disparó un misil balístico de prueba, en violación de la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU.
    A comienzos de este año, Teherán utilizó el Tratado de Amistad entre EE.UU. e Irán para elevar cargos sin fundamentos contra los Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia, actividades malignas casi todas que se llevaron a cabo durante el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA).
    Rusia no ha adoptado los valores occidentales de libertad y cooperación internacional.  Al contrario, ha suprimido las voces opositoras y ha invadido a naciones soberanas como Georgia y Ucrania.
    Moscú también ha utilizado un agente neurotóxico de grado militar en territorio extranjero, aquí mismo en Europa, en violación de la Convención sobre Armas Químicas de la cual es miembro. Y como voy a detallar más adelante, Rusia ha violado el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio durante muchos años.
    Y la lista continúa. Tenemos que dar cuenta del orden mundial actual con el fin de poder trazar el camino hacia el futuro. Es lo que la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos llama “realismo con principios”. Yo prefiero pensar que se trata de “sentido común”.
    Todas las naciones deben honestamente reconocer sus responsabilidades hacia sus ciudadanos y preguntarse si el orden internacional actual sirve al bienestar de su pueblo lo mejor que puede. Y si no es así, debemos preguntarnos qué podemos hacer para corregirlo.
    Esto es lo que está haciendo el presidente Trump. Él está haciendo regresar a los Estados Unidos a su liderazgo tradicional y central en el mundo. Él ve el mundo tal cual es, y no como desearía que fuera. Él sabe que nada puede reemplazar al estado-nación como el garante de las libertades democráticas y los intereses nacionales. Él sabe, como lo sabía George H. W. Bush, que un mundo más seguro ha constantemente demandado la valentía estadounidenses en el escenario mundial. Y cuando nosotros todos ignoramos nuestras responsabilidades con las instituciones que hemos fundado, otros abusarán de ellas.
    Los críticos en países como Irán y China que, en efecto, están socavando el orden internacional, dicen que el gobierno de Trump es la razón de que el sistema se esté desintegrando. Argumentan que Estados Unidos está actuando unilateralmente en lugar de multilateralmente, como si toda acción multilateral fuera por definición deseable. Hasta nuestros amigos europeos algunas veces dicen que no estamos actuando en el interés mundial. Esto es sencilla y plenamente equivocado.
    Nuestra misión es reafirmar nuestra soberanía y reformar el orden internacional liberal. Queremos que nuestros amigos nos ayuden y que ellos mismos ejerzan también su propia soberanía. Aspiramos a que el orden internacional sirva a nuestros ciudadanos, no que los controle. Estados Unidos tiene el propósito de liderar, ahora y siempre.
    Con el presidente Trump no estamos abandonando el liderazgo internacional o a nuestros amigos en el sistema internacional. En realidad es todo lo contrario. Observen solamente, como un ejemplo, el número histórico de países que se han sumado a nuestra campaña de presión contra Corea del Norte. Ningún otro país en el mundo habría podido reunir a docenas de países, de todas partes del mundo, para imponer sanciones contra el régimen de Pyongyang.
    Los organismos internacionales deben ayudar a facilitar la cooperación que refuerce la seguridad y los valores de un mundo libre, o deben reformarse o eliminarse.
    Cuando se incumplen los tratados, debe confrontarse a los violadores y los tratados deben corregirse o descartarse. Las palabras deben tener significado.
    Por lo tanto, nuestro gobierno está legalmente retirándose o renegociando tratados anticuados o dañinos, acuerdos comerciales, y otros acuerdos internacionales que no protegen nuestros intereses soberanos, ni los intereses de nuestros aliados.
    Anunciamos nuestra intención de retirarnos del Acuerdo de París sobre cambio climático, a falta de mejores términos para los Estados Unidos. El acuerdo actual habría extraído ingresos de los cheque de paga estadounidenses para enriquecer a los causantes de la polución como China.
    En Estados Unidos hemos encontrado una solución mejor, y creemos que es mejor también para el mundo. Hemos liberado a nuestras compañías de energía para que hagan innovación y compitan y, como resultado, nuestras emisiones de carbono han disminuido significativamente.
    Nos hemos retirado del acuerdo con Irán, entre otras razones, debido a las actividades violentas y desestabilizadoras de Teherán, las cuales socavaban el espíritu del acuerdo y ponían en riesgo la seguridad de los estadounidenses y nuestros aliados. En su lugar, estamos liderando a nuestros aliados para que restrinjan las ambiciones revolucionarias de Irán y sus campañas de terrorismo mundial. Y no necesitamos una nueva burocracia para lograrlo. Necesitamos continuar desarrollando una coalición para que logre el resultado que mantendrá a los pueblos del Oriente Medio, Europa y el mundo entero libre de la amenaza de Irán.
    Estados Unidos ha renegociado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, con el fin de defender los intereses de los trabajadores estadounidenses. El presidente Trump orgullosamente firmó el Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá la semana pasada en la reunión del G20 en Buenos Aires, y el viernes lo presentará al Congreso, un organismo que rinde cuentas a los estadounidenses.
    El nuevo acuerdo también incluye cláusulas de renegociación porque ningún tratado puede permanentemente ser idóneo todo el tiempo.
    Hemos animado a nuestros socios del G20 a que reformen la OMC y han tomado un buen primer paso en Buenos Aires la semana pasada.
    Anteriormente hablé acerca del Banco Mundial y del FMI. El gobierno de Trump está trabajando para reenfocar estas instituciones hacia políticas que promuevan la prosperidad económica, presionando para suspender préstamos a países que ya pueden acceder a los mercados de capital mundiales, países como China, y presionando para reducir las transferencias del dinero de los contribuyentes a los bancos de desarrollo que son perfectamente capaces de conseguir capital privado por sus propios medios.
    También estamos asumiendo el liderazgo, adoptando medidas efectivas para detener a tribunales internacionales fuera de control, como la Corte Penal Internacional, con el fin de evitar que pisoteen nuestra soberanía, la soberanía de ustedes, y todas nuestras libertades. La Oficina del Procurador de la CPI está intentando abrir una investigación contra personal de los EE.UU. en conexión con la guerra en Afganistán. Nosotros tomaremos todos los pasos necesarios para proteger a los nuestros, a nuestros aliados de la OTAN que luchan a nuestro lado en Afganistán de un proceso judicial injusto, porque sabemos que si puede sucederles a los nuestro, también puede sucederles a ustedes. Hay que hacer la siguiente pregunta: ¿Sigue la corte sirviendo su propósito original?
    Los primeros dos años del gobierno de Trump demuestran que el presidente Trump no está socavando estas instituciones ni está abandonando el liderazgo de los Estados Unidos. Todo lo contrario. En las mejores tradiciones de nuestra gran democracia, estamos reuniendo a las naciones nobles del mundo para construir un nuevo orden liberal que evite la guerra y logre una mayor prosperidad para todos.
    Estamos apoyando a las instituciones que creemos pueden mejorarse, instituciones que trabajan para los intereses de EE.UU. y los de ustedes, en servicio de nuestros valores compartidos.
    Por ejemplo, aquí en Bélgica en el año 1973, los bancos de 15 países formaron SWIFT con el fin de desarrollar estándares comunes para los pagos internacionales y ahora es una parte integral de nuestra infraestructura financiera mundial.
    Recientemente, SWIFT desconectó a los bancos iraníes sancionados de su plataforma debido al riesgo inaceptable que ellos representan para el sistema, para el sistema en su conjunto. Este es un ejemplo excelente del liderazgo de EE.UU. para trabajar junto a una institución internacional para que actúe responsablemente.
    Otro ejemplo: la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, formada por 11 países durante el gobierno de Bush con el fin de detener el tráfico de armas de destrucción masiva. Desde su creación, ha crecido orgánicamente hasta llegar a 105 países y sin duda ha logrado que el mundo esté más seguro.
    Y no puedo olvidar, estando aquí, una de las más importantes instituciones internacionales que seguirá progresando con el liderazgo de EE.UU: Mi primer viaje, a las pocas horas de haber sido juramentado como secretario del Departamento de Estado, fue aquí para visitar a nuestros aliados de la OTAN. Repetiré esta mañana lo que dije en esa ocasión: esta es una institución indispensable. El presidente Trump desea que todos paguen lo que justamente les corresponde para que podamos disuadir a nuestros enemigos y defender a las personas de nuestros países.
    Para ese fin, los aliados de la OTAN deben trabajar para fortalecer lo que ya es la más grande alianza militar en toda la historia.
    Nunca una alianza ha sido tan poderosa o tan pacífica, por lo que nuestros lazos históricos deben continuar.
    Para ese fin, tengo el agrado de anunciar que seré el anfitrión de una reunión para mis colegas ministros de relaciones exteriores a realizarse en Washington el próximo mes de abril, en donde celebraremos el septuagésimo aniversario de la OTAN.
    Para concluir mis declaraciones, deseo repetir lo que George Marshall dijo en la Asamblea General de la ONU años atrás cuando se fundó en 1948. Él dijo, y cito: “Las organizaciones internacionales no pueden tomar el lugar del esfuerzo nacional y personal ni la imaginación local e individual; la acción internacional no puede reemplazar la auto-ayuda”. Fin de la cita.
    Algunas veces no es popular remecer el status quo, denunciar lo que todos vemos pero sobre lo que algunas veces nos rehusamos a hablar. Pero, sinceramente, hay mucho en juego para todos en esta sala para no hacerlo. Esta es la realidad que el presidente Trump comprende profundamente en su fuero interno.
    De la misma manera en que la generación de George Marshal dio la vida por una nueva visión para un mundo seguro y libre, nosotros también hacemos un llamado a todos ustedes para que tengan la misma valentía. El nuestro es un llamado especialmente urgente, especialmente urgente a la luz de las amenazas que enfrentamos de países y actores poderosos cuya ambición es redefinir el orden internacional a su propia imagen anti-liberal.
    Trabajemos juntos para preservar el mundo libre de manera que siga sirviendo los intereses de los pueblos a los cuales nosotros tenemos que rendir cuentas.
    Hagámoslo de manera que formemos organizaciones internacionales que sean ágiles, que respeten la soberanía nacional y cumplan con las misiones para las que fueron creadas, y que creen valor para un orden liberal y para el mundo.
    El presidente Trump entiende profundamente que cuando Estados Unidos lidera, con casi total certeza le siguen la paz y la prosperidad.
    Él sabe que si Estados Unidos y nuestros aliados en Europa no lideran, otros lo harán.
    Estados Unidos siempre continuará trabajando, como siempre lo ha hecho, con nuestros aliados en el mundo para lograr el orden pacífico y liberal que cada ciudadano del mundo se merece.
    Gracias por estar aquí conmigo hoy y que Dios bendiga a todos y cada uno de ustedes. Gracias. (Aplausos)

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