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  • La mayor región del mundo corre un grave riesgo de no alcanzar el objetivo en 2030 de poner fin a todas las formas de malnutrición, desde el hambre hasta la obesidad

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: viernes, 2 de noviembre de 2018
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    Los organismos de la ONU alertan que se debilita la lucha contra el hambre y la malnutrición en Asia y el Pacífico

    La mayor región del mundo corre un grave riesgo de no alcanzar el objetivo en 2030 de poner fin a todas las formas de malnutrición, desde el hambre hasta la obesidad

     

    2 de noviembre de 2018, Bangkok, Tailandia – Cuatro organismos especializados de las Naciones Unidas advirtieron hoy de los enormes costes humanos y económicos para Asia y el Pacífico si los países de la región no se comprometen a poner fin a todas las formas de malnutrición y lograr el Hambre Cero para 2030.

    Esta advertencia se lanzó durante la presentación de un nuevo informe regional que revela que la reducción en el número de personas hambrientas y malnutridas -incluidos los niños-, se encuentra prácticamente estancada en muchas zonas de Asia y el Pacífico.

    La región de Asia y el Pacífico abarca más de la mitad de las personas subalimentadas del planeta: casi quinientos millones de personas (486 millones). Si bien las cifras mundiales publicadas recientemente indican un aumento generalizado en la prevalencia del hambre en el mundo –retrocediendo a los niveles de hace una década-, este informe regional señala que el estancamiento en la lucha contra el hambre y la malnutrición en Asia y el Pacífico genera además gran preocupación debido al elevado número de personas involucradas.

    El informe, Panorama regional de la seguridad alimentaria y nutricional en Asia y el Pacífico, publicado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), pone de relieve una serie de desafíos convergentes que amenazan con socavar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (ODS 2) de poner fin a todas las formas de malnutrición para 2030.

    “El progreso en la reducción de la desnutrición se ha ralentizado enormemente. Las estimaciones del informe muestran que la cifra de personas hambrientas apenas ha variado durante los últimos dos años, lo que hace cada vez más difícil alcanzar la meta de Hambre Cero del ODS 2”, advierten los responsables regionales de los cuatro organismos de la ONU en su prefacio conjunto al informe.

    Enormes pérdidas humanas y económicas

    La región de Asia y el Pacífico alberga a más de la mitad de los niños malnutridos del mundo. La malnutrición abarca un amplio espectro y afecta a personas de todas las edades -desde la desnutrición severa hasta el sobrepeso y la obesidad-, pero son los niños en particular los que continúan viéndose más afectados. En esta región, 79 millones de niños –uno de cada cuatro menores de cinco años-, sufren retraso en el crecimiento y 34 millones padecen de emaciación (peso bajo para la estatura), con 12 millones de ellos con malnutrición severa aguda, con un riesgo de muerte mucho mayor. Si bien durante la última década se han logrado algunos avances significativos hacia la reducción del retraso en el crecimiento, ha habido pocas mejoras en lo referente a la emaciación.

    “La triste realidad es que un número inaceptable de niños en la región continúan padeciendo la carga múltiple de la malnutrición, a pesar de décadas de crecimiento económico. Se trata de un coste humano colosal, debido al vínculo entre la malnutrición y el desarrollo cognitivo deficiente, con graves consecuencias de por vida para el futuro de estos niños”, señalan los representantes de las Naciones Unidas, añadiendo que esto supone igualmente pérdidas para las economías de los países debido a las oportunidades perdidas en relación a su potencial humano.

    El informe señala que, desde una perspectiva de costes y beneficios, muchas intervenciones nutricionales pueden llevar a rendimientos de 16 dólares EEUU por cada dólar invertido.

    Causas y determinantes de la malnutrición

    Los casos de desastres relacionados con el clima han aumentado en la región. Las catástrofes naturales afectan a la seguridad alimentaria y la nutrición al reducir la producción de alimentos, lo que luego afectar a toda la cadena de valor alimentaria, alterando los medios de vida y causando pérdidas económicas y agrícolas. A medio y largo plazo, los desastres pueden impactar en el sector agrícola a través de la pérdida de activos e infraestructuras rurales, y al aumentar los brotes de enfermedades. Según estimaciones recientes de la FAO, Asia sufrió por este motivo pérdidas extraordinarias de 48 000 millones de dólares EEUU entre 2005-2015. Los países necesitan adaptar su agricultura para hacerla más resiliente a los eventos relacionados con el clima y mitigar el daño que éstos puedan causar.

    El acceso limitado o inadecuado a alimentos inocuos y al agua potable, saneamiento e higiene (WASH, por sus siglas en inglés) es otro de los motivos clave de la malnutrición entre los niños. Para ayudar a reducir la malnutrición de manera sustancial, deben mejorarse y ampliarse la inocuidad alimentaria y las mejoras referidas al agua, saneamiento e higiene en toda la región.

    Hambre persistente y aumento de la obesidad: inaceptables en una región por lo demás próspera

    El informe de la ONU subraya también la realidad casi paradójica de un aumento en la obesidad entre los niños y adultos en la región, que experimenta ahora el aumento más rápido en el mundo de la prevalencia de obesidad infantil.

    Asia y el Pacífico han sido testigos de un rápido crecimiento en el número de niños con sobrepeso y las graves consecuencias que conlleva para su futura salud y bienestar. Se calcula que 14,5 millones de niños menores de cinco años padecen sobrepeso y prácticamente todos los niños en la región están cada vez más expuestos a alimentos procesados baratos y poco saludables, con alto contenido de sal, azúcar y grasas, pero pobres en nutrientes esenciales. “Esta doble carga de la malnutrición afecta a los niños subalimentados y con sobrepeso que viven en las mismas comunidades y hogares, e incluso puede padecerla un mismo niño”, señala el informe.

    A medida que la migración de las áreas rurales a las urbanas prosigue a paso acelerado -involucrando sobre todo a las familias más pobres-, la malnutrición urbana es otro reto al que se enfrentan muchos países. Con la tasa actual de urbanización, se calcula que para 2030, más del 55 por ciento de la población asiática vivirá en ciudades. Si bien la urbanización puede brindar oportunidades económicas, este proceso a menudo no es equitativo y se asocia con una prevalencia concurrente de desnutrición elevada y sostenida en los niños, con tasas de obesidad en rápido aumento en niños y adultos.

    “Estas tendencias en la seguridad alimentaria y la nutrición chocan con el ininterrumpido elevado nivel de crecimiento económico de la región”, señalan los dirigentes de la ONU, recordando la nueva inquietud creada porque gran mayoría de los países de la región corren el riesgo de no alcanzar tanto el ODS 2 como los objetivos nutricionales de la Asamblea Mundial de la Salud. 

    Los esfuerzos para combatir la malnutrición deben también ir de la mano de otros para consolidar y mantener la paz, según el informe, y existe una necesidad urgente de acelerar y ampliar las medidas que refuercen la resiliencia y la capacidad de adaptación de la población y de sus medios de vida a la variabilidad y los extremos climáticos.

    FAO, UNICEF, PMA y OMS: “es preciso insistir en el carácter de urgencia”

    Esta es la primera vez que los cuatro organismos de la ONU responsables de ayudar a los países de Asia y el Pacífico a lograr la seguridad alimentaria y mejorar la salud materna e infantil y su bienestar, publican conjuntamente el informe.

    Su esfuerzo colectivo subraya la urgencia de la situación actual y representa un frente unido y un llamamiento a la acción para instar a los gobiernos a que demuestren mayor determinación para cumplir con compromisos previos de acabar con el hambre y mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición en la región.

    La FAO, UNICEF, el PMA y la OMS resumen las conclusiones del informe: “lo que parece cada vez más claro es que el mundo no puede cumplir el objetivo de 2030 del Hambre Cero si Asia y el Pacífico, la región más poblada del mundo, no lleva la iniciativa. Es la cruda realidad, a la que hay que enfrentarse con una voluntad unánime para revertir la situación”.

    El documento concluye con un cauto optimismo: “Juntos, esperamos que las conclusiones de este informe contribuyan a un diálogo más fundamentado. Sin lugar a dudas, todas las partes interesadas deben realizar esfuerzos mucho mayores para acelerar el progreso hacia los objetivos de una Asia y el Pacífico con salud y sin hambre, pero es necesario actuar ahora. Es preciso insistir en el carácter de urgencia”.
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