Opinión-El placer de robar dinero público

El placer de robar dinero público  
OPINIÓN POLÍTICA
Los políticos meten los pies hasta la cabeza, cuando se trata de robar dinero público. Esta conducta se expresa en una sociedad, donde la anomia es la norma y la regla. Los políticos corruptos niegan de manera constante ese principio bíblico de no robar y siempre hacen lo contrario, porque su comportamiento es la angurria por el dinero. No es un misterio descubrir el pensamiento y la conducta de un político corrupto, ya que él lo da a demostrar, cada vez que se encuentra envuelto en una actividad, donde está presente el dinero. Es una cultura aprendida durante el transcurso de su vida o durante su ejercicio ciudadano o su papel como político o funcionario público. Resulta hasta trivial hacer una crítica a un político en esta manera de pensar y actuar, cuando todos sabemos de qué no escucha a nadie y cuando lo hace, ahí viene aquella vieja sentencia, de que “perro huevero, aunque le quemen el hocico sigue siendo perro”. Los ejemplos sobran de políticos y funcionarios corruptos, no hay que citarlos, porque resultaría trivial manchar una hoja en blanco con tinta negra, sobre la inconducta de estos sujetos. Ya sabemos que no resulta viable, cuando un político o funcionario corrupto, se haya involucrado en la discusión de una propuesta a favor de la comunidad, estos no manifiestan ningún interés, si la “mordida” no está presente, entonces, se constituye todo en un fracaso. La sala capitular de la alcaldía de Puerto Plata, es el más vivo ejemplo de este tipo de comportamiento. Hay que apostar por identificar a estos ladrones de los erarios públicos, no solo para expresar una condena moral, sino para hacerle ver que ameritan de sanción y punición y para que la corrupción y la impunidad no se conviertan en adorno de una sociedad anómica, como la nuestra. El placer de robar dinero público, no debe ser un ejemplo ciudadano, ni un remedio para mejorar los problemas individuales ni tampoco los problemas de la sociedad. El placer de robar dinero público, por parte de políticos y funcionarios corruptos, deben merecer la mayor condena por parte de la ciudadanía, en su lucha contra los actos corruptos e impunes, que hoy predominan en nuestra sociedad. Por: Juan Payero Brisso

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