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  • Conferencia Ministerial para Promover la Libertad Religiosa Declaración sobre Irán

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: miércoles, 1 de agosto de 2018
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    Conferencia Ministerial para Promover la Libertad Religiosa

    Como representantes de la comunidad internacional, nos unimos para condenar las violaciones sistemáticas, constantes y atroces de la libertad religiosa que tienen lugar en Irán, y pedimos a las autoridades que garanticen la libertad religiosa para todos. Muchos miembros de las minorías religiosas iraníes -incluyendo bahá’ís, cristianos, judíos, zoroastrianos y musulmanes sufíes y sunitas- enfrentan discriminación, acoso y encarcelamiento injusto debido a sus creencias.
    El régimen iraní continúa su ofensiva contra los sufíes Gonabadi. Cientos de personas permanecen injustamente detenidas, y se han producido varias muertes a manos de las brutales fuerzas de seguridad iraníes. En junio, Irán ejecutó en la horca a un conductor de autobús sufí tras un juicio descrito por observadores internacionales como “extremadamente injusto”, mientras continúa manteniendo bajo arresto domiciliario al líder religioso del grupo, el Dr. Noorali Tabandeh, de 91 años, negándole la atención médica que necesita. Los bahá’ís también enfrentan malos tratos particularmente severos. Al igual que con muchas otras comunidades minoritarias, existen señalamientos de que las autoridades iraníes acosan, arrestan y maltratan a los bahá’ís debido a su fe, y en mayo la comunidad internacional baha’i reportó un aumento en los arrestos arbitrarios y las redadas por todo el país. Un líder bahá’í, Afif Naeimi, encarcelado por su afiliación religiosa, continúa cumpliendo una condena de 10 años de prisión dictada en 2008 a pesar de su salud en declive. Las autoridades iraníes también emplean rutinariamente la retórica anti-bahá’í, cierran negocios bahá’ís y niegan a los bahá’ís el acceso a la educación.
    El gobierno de Irán continúa ejecutando disidentes, reformadores políticos y manifestantes pacíficos por cargos presentados debido a sus creencias o actividades religiosas pacíficas.
    La blasfemia, la apostasía en el Islam y los esfuerzos para hacer proselitismo a los musulmanes son punibles con la muerte, en contra de las obligaciones internacionales de derechos humanos de Irán. Las autoridades monitorean de cerca las prácticas religiosas cristianas para hacer cumplir la prohibición del proselitismo, que continúa dando como resultado el encarcelamiento de pastores y miembros de iglesias en casas. Los líderes religiosos musulmanes chiítas que no apoyan las políticas gubernamentales también enfrentan intimidación y arresto. Hay informes de que los árabes sunníes son hostigados y torturados rutinariamente debido a sus creencias religiosas, e incluso ejecutados por crímenes como la blasfemia que no pueden justificarse como “los crímenes más graves” en virtud de las obligaciones internacionales de derechos humanos de Irán. Los libros religiosos y las enseñanzas de estas comunidades están prohibidos por todo el país en su gran mayoría.
    Los países que respetan y garantizan la libertad religiosa y otros derechos humanos son más seguros, más estables y más pacíficos que aquellos que no lo hacen. Instamos encarecidamente al Gobierno de Irán a que cese sus violaciones de la libertad religiosa y garantice que todas las personas – independientemente de sus creencias – reciban el mismo trato y puedan vivir sus vidas y ejercer su fe en paz y seguridad.

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    Reunión Ministerial para promover la libertad religiosa



    Como representantes de la comunidad internacional, coincidimos en manifestar nuestra profunda consternación por las restricciones que siguen afectando a la libertad religiosa, incluidas aquellas que alcanzan a miembros de minorías étnicas y religiosas en Birmania. Instamos a las autoridades a que adopten medidas para asegurar la rendición de cuentas y a reivindicar la igualdad de derechos para todos. Numerosas minorías religiosas birmanas —incluidos musulmanes, cristianos e hindúes— sufren discriminación debido a sus creencias.

    Nos horroriza la limpieza étnica de rohinyás en el estado norteño de Rakáin, donde las fuerzas de seguridad birmanas y otros han cometido actos de violencia brutales y estremecedores que provocaron que más de 700.000 rohinyás huyeran hacia Bangladés y que muchos otros se desplazaran dentro del territorio de Birmania. El gobierno continúa limitando el acceso a la ciudadanía y la libertad de desplazamiento para los rohinyás que siguen en el estado de Rakáin. Resultan sumamente preocupantes los señalamientos generalizados de violaciones de derechos humanos cometidas por militares en los estados de Kachin y Shan, que han contribuido al desplazamiento de más de 100.000 miembros de minorías étnicas. En otras regiones, las comunidades de minorías religiosas han señalado que las autoridades han limitado indebidamente las prácticas y los desplazamientos religiosos, destruido objetos y textos religiosos, denegado o no aprobado permisos para la construcción y renovación de edificios religiosos, y actuado de manera discriminatoria en el empleo público.

    Exhortamos a las autoridades birmanas a proteger la libertad religiosa de todas las personas en Birmania, hacer que los responsables de abusos rindan cuentas, asegurar el acceso humanitario irrestricto a todos los que lo necesiten y garantizar igualdad ante la ley para todos. En el estado de Rakáin, instamos a las autoridades birmanas a generar las condiciones para que los desplazados puedan regresar a su lugar de origen voluntariamente, y de manera protegida, segura y digna.

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