Redes

Previous
Next
  • Secretario de Estado Michael R. Pompeo “Apoyar las voces de los iraníes” En la Fundación y Biblioteca Presidencial Ronald Reagan

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: martes, 24 de julio de 2018
    A- A+

    Secretario de Estado Michael R. Pompeo “Apoyar las voces de los iraníes” En la Fundación y Biblioteca Presidencial Ronald Reagan

    Português English العربية Français हिन्दी Русский اردو



    Departamento De Estado De Estados Unidos
    Oficina de la Portavoz
    22 de julio de 2018
    Declaraciones
    Simi Valley, California

    SECRETARIO POMPEO: Gracias a todos. Gracias. (Aplausos). Muchas gracias. Bueno, Fred, gracias por tu amable presentación. Me recordó algo que sucedió cuando yo estaba en proceso de confirmación; estaban buscando personas que me conocieran de toda la vida y encontraron a uno de los jóvenes que jugaban al baloncesto conmigo en Los Amigos. Le preguntaron si yo era bueno, y él respondió: “Bueno, hace lo mejor que puede.” (Risas).
    Gracias por la amable introducción y gracias por recibirme aquí en la Fundación y Biblioteca Presidencial Ronald Reagan. Es un lugar muy especial, y para mí es un honor estar aquí.
    También quiero dar las gracias a mi amigo Tom por acompañarme esta noche. Él y yo hemos estado juntos en múltiples misiones, y estoy seguro de que seguiremos haciéndolo en los días, semanas y años por venir.
    Y es genial ver aquí al gobernador Wilson. Voté por usted un par de veces hace mucho tiempo. (Risas).
    Sé que esta noche se encuentran aquí con nosotros numerosos miembros de la comunidad iraní. Representan solo una fracción del cuarto de millón de estadounidenses iraníes que viven en California. También están presentes muchos americanos iraníes de todos los Estados Unidos. Gracias. Espero escuchar sus opiniones esta noche, conocer mejor cómo ven ustedes la situación en Irán y entender lo que sus seres queridos y sus amigos están pasando por vivir allí.
    Reconozco que la diáspora iraní es muy diversa. Tienen muchos credos y muchos estilos de vida diferentes, y eso es bueno, y no todos los estadounidenses iraníes ven las cosas del mismo modo. Pero creo que todos estarán de acuerdo en que el régimen de Irán ha sido una pesadilla para el pueblo iraní; es importante que sus diferencias en otros aspectos no menoscaben su unidad a este respecto.
    Esta noche quiero decirles a estadounidenses iraníes – a nuestros amigos estadounidenses iraníes que el gobierno Trump tiene para el pueblo iraní los mismos sueños que ustedes, y que mediante nuestra labor y la providencia de Dios ese día se hará realidad. (Aplausos).
    El próximo año se cumple el 40º aniversario de la Revolución Islámica iraní. Como detallaré más dentro de un momento, el fruto de estos 40 años de revolución ha sido amargo. Cuarenta años de cleptocracia. Cuarenta años desperdiciando la riqueza de la población en apoyar al terrorismo. Cuarenta años de arrojar a la cárcel a ciudadanos comunes por expresar pacíficamente sus derechos. ¿Por qué el régimen se ha comportado de un modo tan abominable en los últimos 40 años y ha sometido a la población a estas condiciones? Es una pregunta importante.
    La respuesta está enraizada en misma naturaleza revolucionaria del régimen. (Aplausos).
    Los ideólogos que llegaron al poder por la fuerza en 1979 y permanecen en el poder hoy en día están impulsados por el afán de conformar a toda la sociedad iraní según los postulados de la Revolución Islámica. El régimen también se ha comprometido a difundir la revolución a otros países, por la fuerza si es necesario. El objetivo final del régimen es el cumplimiento total de la revolución en el país y en el extranjero. Ese es el motor de su comportamiento. Así, el régimen se ha pasado cuatro decenios movilizando todos los elementos de la economía iraní, la política exterior y la vida política al servicio de este objetivo. Para el régimen, la prosperidad, la seguridad y la libertad del pueblo iraní son víctimas aceptables en la marcha para cumplir con la revolución.
    Económicamente, vemos cómo la decisión del régimen de priorizar la agenda ideológica por encima del bienestar del pueblo iraní ha situado a Irán en una caída económica en picada a largo plazo. Durante la época del tratado nuclear, el aumento de los ingresos por el petróleo podría haberse destinado a mejorar la vida del pueblo iraní. En cambio, ese dinero fue a parar a los terroristas, los dictadores y las milicias afines. Hoy en día, gracias a las subvenciones del régimen, el combatiente medio de Hezbolá gana dos o tres veces más que un bombero iraní. La mala gestión del régimen ha conducido a la caída del valor de rial. Un tercio de los jóvenes iraníes están desempleados, y un tercio de los iraníes vive ahora por debajo del umbral de pobreza.
    La amarga ironía de la situación económica en Irán es que el régimen utiliza este mismo momento para llenarse los bolsillos mientras su pueblo clama por empleos, reformas y oportunidades. La economía iraní marcha estupendamente, pero solo si perteneces a la élite políticamente conectada. Hace dos años, los iraníes estallaron de indignación cuando se filtraron comprobantes de pago que mostraban enormes cantidades de dinero que fluían inexplicablemente a las cuentas bancarias de altos funcionarios del Gobierno.
    Y existen muchos más ejemplos de la corrupción generalizada.
    Por ejemplo, Sadeq Larijani, el máximo responsable del poder judicial de Irán. Tiene una fortuna de al menos 300 millones de dólares. Ese dinero lo obtuvo a través del desvío de fondos públicos a su cuenta bancaria. En enero, el gobierno Trump sancionó a Larijani por vulneraciones de los derechos humanos, porque no tenemos miedo de hacer frente al régimen en su nivel más alto. (Aplausos). Llámenme loco si quieren —no será la primera vez—, pero dudo que un ladrón sometido a sanciones internacionales sea la persona adecuada para ocupar el cargo judicial de más alto rango de Irán. (Risas y aplausos)
    El ex oficial de la Guardia Revolucionaria y ministro del Interior Sadeq Mahsouli es apodado “el general multimillonario”. Al finalizar la guerra entre Irán e Irak no era más que un pobre oficial de la Guardia Revolucionaria, y ahora tiene una fortuna de miles de millones de dólares. ¿Cómo sucedió? Tenía una especie de habilidad especial para conseguir lucrativos contratos en el campo de la construcción y la comercialización de petróleo, de empresas relacionadas con la Guardia Revolucionaria. Quizá el haber sido compañero de universidad de Mahmoud Ahmadinejad haya tenido que ver. (Risas).
    Los ayatolás también están involucrados. A juzgar por su enorme riqueza, parecen más preocupados por el dinero que por la religión. Estos hipócritas hombres santos han ideado todo tipo de planes retorcidos para convertirse en unos de los hombres más ricos de la Tierra, mientras su pueblo sufre.
    Al gran ayatolá Makarem Shirazi se lo conoce como “el sultán del azúcar” por su tráfico ilícito de azúcar, que le ha reportado más de 100 millones de dólares. Ha presionado al Gobierno iraní para que reduzca los subsidios a los productores nacionales de azúcar mientras él inunda el mercado con su propia azúcar importada, más cara. Este tipo de actividad conduce a los iraníes al desempleo.
    Otro ayatolá, uno de los líderes de la oración de los viernes en Teherán durante los últimos 30 años, hizo que el Gobierno transfiriera varias minas lucrativas a su fundación. Él también cuenta con una fortuna de millones de dólares.
    Y, aunque no mucha gente lo sabe, el ayatolá Jamenei tiene su propio fondo de cobertura en negro, llamado Setad, por valor de 95 mil millones de dólares. Ese capital es libre de impuestos, es mal habido, y se utiliza como fondo para sobornos de la Guardia Revolucionaria. El ayatolá llena sus arcas devorando todo lo que se le ocurre. En 2013, los agentes de Setad echaron de su vivienda a una mujer bahaí de 82 años y confiscaron la propiedad después de una larga campaña de acoso. Apoderarse de la tierra de las minorías religiosas y de los rivales políticos es lo habitual para este monstruo destructor que posee inversiones en todos los sectores, desde los bienes inmuebles y las telecomunicaciones a la cría de avestruz. Todo se hace con la bendición del ayatolá Jamenei.
    La lista es interminable, pero tenemos muchas cosas de que hablar esta noche. El grado de corrupción y riqueza de los líderes iraníes demuestra que Irán está gobernado por algo que se parece más a una mafia que a un Gobierno.
    En lo relativo a la política exterior, el objetivo del régimen de exportar la revolución ha producido, desde hace decenios, una campaña de violencia por motivos ideológicos y de desestabilización en el extranjero. Assad, Hezbolá libanés, Hamás, los grupos militantes chiitas en Irak y los hutíes en Yemen se alimentan de miles de millones de dólares procedentes del régimen, mientras el pueblo iraní grita lemas como “Olvídense de Siria, piensen en nosotros”.
    Nuestros aliados en el Medio Oriente sufren el acoso de los ataques cibernéticos iraníes y de su comportamiento amenazante en las aguas del Golfo Pérsico. El régimen y sus aliados en el terror han dejado un rastro de sangre de disidentes en toda Europa y Oriente Medio.
    De hecho, nuestros aliados europeos no son inmunes a la amenaza del terrorismo apoyado por el régimen.
    A principios de este mes, un “diplomático” iraní con sede en Viena fue detenido y acusado de suministrar explosivos destinados a un ataque terrorista con bombas durante un mitin político en Francia. Esto ya les dice todo lo que necesitan saber sobre el régimen: al mismo tiempo que tratan de convencer a Europa de que permanezca en el acuerdo nuclear, traman en secreto atentados terroristas en el corazón de Europa.
    Y como el núcleo de la ideología del régimen consiste en combatir a los Estados Unidos y destruir a Israel, ha otorgado su compromiso y su apoyo a numerosos actos de violencia y terrorismo contra ambos países y nuestros ciudadanos. Solo a modo de ejemplo, más de mil miembros militares estadounidense han muerto o resultado heridos en Irak a causa de artefactos explosivos improvisados fabricados en Irán.
    Actualmente hay en Irán numerosos estadounidenses detenidos o desaparecidos. Baquer Namazi, Siamak Namazi y Xiyue Wang están injustamente retenidos por el régimen, y Bob Levinson lleva 11 años desaparecido en Irán. Y hay otros. En el gobierno Trump estamos trabajando diligentemente para traer a casa a todos esos ciudadanos estadounidenses detenidos injustamente desde hace demasiado tiempo. (Aplausos).
    MIEMBRO DEL PÚBLICO: (Gritando). El presidente Trump encarcela niños. El régimen Trump-Pence secuestra niños. Trump y Pence…
    SECRETARIO POMPEO: A pesar… A pesar de las…
    PÚBLICO: (Abucheo).
    MIEMBRO DEL PÚBLICO: (Gritando fuera del micrófono).
    PÚBLICO: (Abucheo).
    MIEMBRO DEL PÚBLICO: (Gritando fuera del micrófono).
    PÚBLICO: EE.UU., EE.UU., EE.UU., EE.UU., EE.UU., EE.UU., EE.UU., EE.UU., EE.UU., EE.UU..
    SECRETARIO POMPEO: Gracias.
    MIEMBRO DEL PÚBLICO: (Gritando fuera del micrófono).
    SECRETARIO POMPEO: Ojalá hubiera tanta libertad de expresión en Irán. (Vivas y aplausos).
    Saben, a pesar del claro registro de agresiones del régimen, los Estados Unidos y otros países llevan años tratando de encontrar a un político moderado. Es como un unicornio iraní. (Risas). Las metas revolucionarias del régimen y su empeño en cometer acciones violentas no han producido a nadie que pueda ni remotamente ser considerado como una persona moderada o un estadista que pueda gobernar Irán.
    Algunos creen que el presidente Rouhani y el ministro de Asuntos Exteriores Zarif podrían desempeñar ese papel. La verdad es que simplemente proporcionan una fachada educada a las estafas perpetradas por los ayatolás en el ámbito internacional. Su acuerdo nuclear no los convirtió en moderados; los transformó en lobos con piel de cordero. A Gobiernos de todo el mundo les preocupa que hacer frente a la República Islámica perjudique la causa de los moderados, pero estos llamados “moderados” dentro del régimen no dejan de ser violentos revolucionarios islámicos con una agenda antiestadounidense y antioccidental. Basta con observar sus propias palabras. De hecho, las pruebas indican que su agenda también es antiiraní.
    La adhesión absoluta del régimen a la revolución islámica significa que no puede tolerar, en la sociedad iraní, ninguna idea que lo contradiga o socave, a diferencia de lo que acabamos de hacer aquí esta noche. Es por esa razón que el régimen reprime despiadadamente desde hace decenios los derechos humanos, la dignidad y las libertades fundamentales de su propio pueblo.
    Es por eso que la policía iraní detuvo a una gimnasta iraní adolescente por publicar un video de Instagram en el que aparecía ella bailando.
    Es por eso que el régimen detiene a cientos de Ahwazis, la minoría árabe de Irán, cuando alzan su voz para exigir respeto por su idioma y sus creencias básicas. La policía moral del Gobierno golpea a las mujeres en las calles y detiene a las que no quieren llevar el hiyab.
    Recientemente, una activista de los “Miércoles Blancos” fue condenada a 20 años de cárcel por protestar contra el uso obligatorio del hiyab.
    En especial, el empeño por defender la revolución islámica ha dado como resultado la brutal supresión de la libertad de culto en Irán, a menudo hasta extremos de barbarie.
    El mes pasado, un hombre sencillo, conductor de autobús, padre de dos niños y miembro de la comunidad derviche sufí gonabadi iraní, fue declarado culpable y condenado a muerte. Se lo condenó por motivos cuestionables, tras violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los derviches. Según los informes, se le negó acceso a un abogado antes y durante el juicio manifiestamente injusto. Este hombre, el señor Salas, así como sus defensores, sostiene su inocencia en todo momento y afirma haber sido torturado para obtener una confesión forzada. Lamentablemente, el 18 de junio, el régimen ahorcó al señor Salas en prisión.
    Su muerte fue parte de una campaña más amplia que comenzó en febrero, cuando al menos 300 sufíes que exigían la liberación de sus correligionarios fueron detenidos injustamente. Ahora mismo, cientos de musulmanes sufíes permanecen detenidos en Irán por sus creencias religiosas y, según los informes, varios de ellos murieron a manos de las brutales fuerzas de seguridad del régimen.
    Entre los detenidos se encuentra un líder de 91 años, el doctor Noor Ali Tabandeh, que ha estado bajo arresto domiciliario durante casi cuatro meses. Necesita atención médica inmediata.
    La intolerancia religiosa del régimen iraní no solo se extiende a los musulmanes sufíes. Lo mismo ocurre con los cristianos, los judíos, los suníes, los bahaíes, los zoroastrianos y los miembros de muchos otros grupos que viven en Irán con el temor de que la siguiente oración sea, de hecho, la última.
    Qué nos aflige tanto con respecto al tratamiento de las minorías religiosas en Irán es que su presencia es muy anterior al régimen. Son una parte histórica del rico entramado de la antigua y vibrante civilización iraní. Ese entramado ha sido desgarrado por unos encargados del cumplimiento de la ley intolerantes y vestidos con túnicas negras. Cuando se suprimen otras creencias, la imagen de Irán se convierte en un autorretrato de los ayatolás y la Guardia Islámica.
    En respuesta a los innumerables fracasos, la corrupción y la falta de respeto de los derechos por parte del Gobierno, desde diciembre los iraníes salen a la calle y llevan a cabo las protestas más duraderas y contundentes desde 1979. Algunos gritan la consigna, “la población es pobre mientras que los mulás viven como dioses”. Otros deciden cerrar el Gran Bazar de Teherán. Las quejas específicas difieren, pero todos aquellos que expresan su insatisfacción tienen algo en común: han sido maltratados por un régimen revolucionario. Los iraníes quieren ser gobernados con dignidad, responsabilidad y respeto. (Aplausos).
    El régimen… esto es importante. La brutal respuesta del régimen a las protestas pacíficas refleja la intolerancia que ha producido su cosmovisión revolucionaria. En enero pasado, el régimen dio la bienvenida al nuevo año con las detenciones de hasta 5.000 personas de su propio pueblo. Ellos estaban exigiendo pacíficamente una vida mejor. Al parecer cientos siguen entre las rejas, y varios han muerto a manos de su propio Gobierno. Los líderes cínicamente lo llaman suicidio.
    En general, resulta claro que la ideología del régimen ha llevado a muchos iraníes a estar enfadados por no poder considerar a su patria como un país “normal”.
    Saben que una Constitución que consagra la exportación de la revolución islámica, la destrucción de sus vecinos y la restricción del ejercicio de la ciudadanía no es normal.
    Los iraníes de a pie saben que las torturas que su Gobierno inflige a su propio pueblo no son normales.
    No es normal recibir varias rondas de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
    Lanzar a gritos los eslóganes de “Muerte a los Estados Unidos” y “Muerte a Israel” no es normal.
    Ser el principal Estado patrocinador del terror es igualmente anormal.
    A veces parece que el mundo se ha vuelto insensible al autoritarismo del régimen en el país y sus campañas de violencia en el exterior, pero el orgulloso pueblo iraní no permanece callado ante los numerosos abusos de su Gobierno.
    Y los Estados Unidos, bajo la presidencia de Trump, tampoco permanecerán en silencio. (Aplausos).
    A la luz de estas protestas y de los 40 años de tiranía del régimen, deseo transmitir un mensaje al pueblo de Irán: Los Estados Unidos los escucha; los Estados Unidos están con ustedes.
    Cuando en los Estados Unidos vemos esos brotes de libertad que pugnan por atravesar el suelo pedregoso, nos comprometemos a ser solidarios, porque nosotros también tuvimos unos comienzos difíciles a la hora de convertirnos en un país libre hace tiempo.
    Ahora mismo, los Estados Unidos están llevando a cabo una campaña de presión diplomática y financiera para cortar los fondos que el régimen utiliza para enriquecerse y apoyar la muerte y la destrucción. (Aplausos). Tenemos la obligación de ejercer toda la presión posible sobre la capacidad del régimen para generar y mover dinero, y lo haremos.
    En el centro de esta campaña se encuentra la reimposición de sanciones a los sectores bancario y energético de Irán.
    Como hemos explicado en las últimas semanas, nuestro enfoque es trabajar con los países importadores de crudo iraní con miras a que las importaciones se acerquen lo más posible a cero para el 4 de noviembre. Cero. Recientemente… (aplausos). Recientemente, como parte de esta campaña, hemos designado a la organización terrorista de la milicia chiita bahreiní Saraya al-Ashtar, y conjuntamente con los Emiratos Árabes Unidos hemos interrumpido una red de intercambio de moneda que estaba transfiriendo millones de dólares a la Guardia Revolucionaria.
    Y hay más por venir. Es necesario que los dirigentes del régimen, especialmente aquellos en los máximos niveles de la Guardia Revolucionaria y la fuerza Quds, como Qasem Soleimani, sientan las dolorosas consecuencias de sus decisiones. (Aplausos). Estamos pidiendo a cada nación, a cada nación que esté cansada y harta del comportamiento destructivo de la República Islámica, que se una a nuestra campaña de presión. Esto se aplica especialmente a nuestros aliados en Oriente Medio y Europa, a quienes la actividad violenta del régimen aterroriza desde hace decenios.
    Y debo decirles que los Estados Unidos tampoco tienen miedo de difundir su mensaje por las ondas y por Internet dentro de Irán. (Aplausos). Durante 40 años el pueblo iraní ha escuchado decir a sus líderes que los Estados Unidos son “el Gran Satán”. No creemos que están interesados en seguir oyendo noticias falsas. (Risas y aplausos)
    Hoy en día, uno de cada cuatro iraníes —14 millones de personas— miran o escuchan las emisiones del Gobierno de los EE.UU. cada semana. Ahora es más importante que nunca refutar las mentiras del régimen y repetir nuestro profundo deseo de amistad con el pueblo iraní. Ahora mismo, el Broadcasting Board of Governors está adoptando nuevos pasos para ayudar a los iraníes a evitar la censura en internet. También BBG está lanzando un nuevo canal de televisión que emitirá en farsi las 24 horas, todos los días de la semana. No solo abarcará la televisión, sino también la radio, los medios digitales y las redes sociales, para que la población iraní y los iraníes que viven en el resto del mundo sepa que América está a su lado. (Aplausos).
    Y finalmente, Estados Unidos no teme exponer las vulneraciones de los derechos humanos ni apoyar a quienes están siendo silenciados.
    Seguimos manifestando nuestra preocupación por las graves violaciones de los derechos humanos de la República Islámica cada vez que hablemos en las Naciones Unidas y con aquellos de nuestros aliados que mantienen relaciones diplomáticas con ese país. Queremos dejar claro que el mundo los está observando y que, mientras el régimen siga convirtiendo a su pueblo en víctima de un prolongado sufrimiento, no nos quedaremos callados. (Aplausos).
    Y ahora hacemos un llamamiento a todos los presentes y a nuestros aliados internacionales para que nos ayuden a llamar la atención sobre los abusos del régimen y a apoyar al pueblo iraní.
    El objetivo de nuestros esfuerzos es que llegue el día en que los iraníes de Irán disfruten de la misma calidad de vida que disfrutan los iraníes en los Estados Unidos. (Vivas y aplausos).
    Los iraníes que viven en los Estados Unidos disfrutan de todas las libertades, las cuales, en lugar de ser pisoteadas por el Gobierno, son garantizadas por él. Son libres de emprender las oportunidades económicas que crean que son mejores para ellos y su familia, y pueden estar orgullosos de su país y practicar sus creencias de la forma que deseen.
    Se encuentran esta noche con nosotros algunas personas a las que quiero destacar porque encarnan todo lo que esperamos para el pueblo iraní.
    Goli Ameri vino a los Estados Unidos para estudiar en Stanford, ha fundado empresas de éxito y ha servido en el Departamento de Estado y en las Naciones Unidas.
    Susan Azizzadeh se vio obligada a dejar todo y vino aquí en 1979. Hoy es la líder de la Federación Judeoamericana Iraní. (Vivas y aplausos).
    Makan Delrahim —creo que lo he visto— llegó a los Estados Unidos con su familia cuando tenía solo 10 años de edad. (Aplausos). Ahora es Fiscal General Adjunto en el Departamento de Justicia. Impresionante. (Aplausos).
    Esperamos que los éxitos de Goli, Susan, Makan y tantos otros iraníes de la diáspora que viven en los Estados Unidos recuerden a todos los iraníes lo que es posible lograr bajo un Gobierno que respeta a su pueblo y gobierna con responsabilidad. Los iraníes no deberían verse obligados a abandonar su patria en busca de una vida mejor. (Aplausos).
    Aunque en última instancia corresponde al pueblo iraní determinar la dirección de su país, los Estados Unidos, en el espíritu de nuestras propias libertades, apoyarán la voz largo tiempo ignorada del pueblo iraní. Nuestra esperanza es que finalmente el régimen cambie significativamente su comportamiento, tanto dentro de Irán y como en el resto del mundo. Como ha dicho el presidente Trump, estamos dispuestos a hablar con el régimen de Irán, pero la presión norteamericana solo dejará de ejercerse cuando veamos cambios tangibles, demostrables y sostenidos en las políticas de Teherán.
    He pensado clausurar esta noche de una manera muy apropiada, invocando las palabras de un hombre que siempre defendió la libertad y el respeto de una forma mucho más elocuente de la que yo sería capaz, el presidente Ronald Reagan. En 1982… (aplausos).
    En 1982, el presidente Reagan dio un discurso ante el Parlamento británico que llegó a conocerse como el discurso de Westminster. En él instó a los demás Gobiernos occidentales a apoyar a los pueblos del mundo que intentaban liberarse de la tiranía y la injusticia. La razón era simple y poderosa. Afirmó: “La libertad no es una prerrogativa exclusiva de unos pocos afortunados, sino un derecho universal e inalienable de todo ser humano”.
    Es por eso que también instamos a todos los Gobiernos a poner fin a sus coqueteos con un régimen revolucionario y a acudir rápidamente en ayuda del pueblo iraní. (Aplausos). Ese mismo día, en esas mismas declaraciones, el presidente Reagan dijo: “Preguntémonos: ‘¿Qué clase de personas somos?’ Y respondamos: ‘Personas libres, merecedoras de libertad y determinadas no solo a seguir siéndolo, sino a ayudar a otros a lograr su libertad’”.
    Hoy en día, los Estados Unidos condenamos la opresión impuesta al pueblo iraní por quienes gobiernan injustamente, y amplificamos con orgullo las voces de quienes en Irán anhelan que los derechos humanos, universales e inalienables, dejen de ignorarse y que en cambio se respeten. Lo hacemos a sabiendas de que muchos en las calles y los mercados hablan en nombre de aquellos que el régimen ha silenciado permanentemente durante años — que incluso pueden haber sido seres queridos de quienes están presentes esta noche—.
    Los Estados Unidos tienen la esperanza de que los próximos 40 años de historia de Irán no estarán marcados por la represión y el miedo, sino por la libertad y la realización del pueblo iraní.
    Gracias. (Aplausos).
    GOBERNADOR WILSON: Bien, ha respondido todas las preguntas.
    SECRETARIO POMPEO: Haremos otro intento. Gracias.
    GOBERNADOR WILSON: Bien, señor secretario, tenía algunas preguntas para usted, pero de hecho ya ha respondido casi todas muy elocuentemente.
    SECRETARIO POMPEO: Ya veremos si puedo dar la misma respuesta cuando no tenga el texto a la vista. (Risas).
    GOBERNADOR WILSON: Comencemos con esta. ¿Es realista pensar que el pueblo iraní recuperará alguna vez el control de su país en lo que podríamos llamar un futuro previsible?
    SECRETARIO POMPEO: Por supuesto. (Aplausos). Bien, por supuesto. Por supuesto. Yo siempre les recuerdo a aquellos que piensan que no es posible o que creen que el horizonte temporal no se medirá en horas sino en siglos, siempre les recuerdo que las cosas cambian. Hay momentos disyuntivos. Hay momentos en que suceden cosas inesperadas, imprevistas. Nuestra revolución fue uno de ellos. Podría seguir mencionando ejemplos. Todos ustedes también podrían mencionar algunos.
    No sabemos cuándo será el momento adecuado. No sabemos qué día cambiará el comportamiento del régimen iraní. Pero sí sabemos cuáles son las cosas que el mundo está obligado a hacer para que, cuando llegue el momento adecuado, sea aún más probable que esa oportunidad se haga realidad.
    GOBERNADOR WILSON: ¿Podría sintetizar su excelente discurso y decir en pocas palabras cuál cree que es la mejor manera de que se produzca ese cambio en el Gobierno iraní y cómo está ayudando el gobierno Trump al pueblo iraní en su lucha por liberarse del gobierno tiránico que impera allí?
    SECRETARIO POMPEO: El presidente Trump ha sido absolutamente inequívoco al respecto, no solo en el mensaje, sino también en el hecho de que esta es una verdadera prioridad para el gobierno. Creo que eso es importante. Uno puede tener un objetivo, pero, si no lo jerarquiza lo suficiente, la atención que se le dedica es breve y los recursos, limitados. El presidente considera que esta cuestión es de la máxima importancia.
    La misión de nuestro equipo es clara. Es negar a los dirigentes iraníes los recursos, la riqueza, los fondos, la capacidad para seguir fomentando el terrorismo en el mundo y negando a la población de Irán las libertades que tanto se merecen. ¿Qué les ha parecido esta respuesta en 30 segundos? (Risas).
    GOBERNADOR WILSON: No está mal. (Aplausos). Algunas personas tienen la percepción de que los iraníes, entre ellos los estudiantes y las personas que legítimamente desean visitar nuestro país, no pueden obtener visados estadounidenses debido a una prohibición de viaje. ¿Podría aclarar cuál es la política de los Estados Unidos con respecto a lo que llamaremos los visitantes de la sociedad civil iraní?
    SECRETARIO POMPEO: Claro, encantado. El presidente Trump ha dejado claro, con respecto a un número de países que no nos estaban proporcionando la información suficiente, que teníamos riesgos de seguridad en los Estados Unidos y que haríamos todo lo posible para trabajar con esos países a fin de desarrollar la información que necesitamos. Irán sigue negándose a facilitarnos los sistemas básicos de intercambio de datos que cientos de países, mejor dicho, decenas y decenas de países, ya nos han facilitado Nos gustaría que Irán hiciera lo mismo.
    Todavía permitimos la entrada a los estudiantes. Hay muchos estudiantes. Estoy seguro de esta noche hay aquí iraníes que han venido a estudiar. Nos parece muy loable. Pero una de las principales políticas de este gobierno es asegurarse de que examinamos correctamente a quienes llegan a la nación, a fin de mantener la seguridad del país. Ese es el plan. Esa es la política. (Aplausos).
    GOBERNADOR WILSON: Bien, por hacer una pregunta quizá excesivamente optimista, ¿cuáles podrían ser las bases para la reconciliación entre los Estados Unidos e Irán?
    SECRETARIO POMPEO: Todo es posible. (Risas). El presidente ha dejado claro el hecho de que.. No debería haber bromeado. El presidente ha dejado claro que le encantaría, que acogería eso con satisfacción. Ya he hecho tres viajes a Pyongyang, un régimen que también niega las libertades a sus ciudadanos.
    El presidente ha dicho que, si podemos conseguir este cambio, si podemos conseguir que los dirigentes adopten la decisión estratégica de asegurar su bienestar y el bienestar de su pueblo, estamos dispuestos a conversar y discutir cómo podría llevarse a cabo. El presidente ha declarado al menos una vez, quizás más de una, que está dispuesto a hacer eso con los dirigentes de Irán, pero no mientras no se produzcan en el régimen iraní cambios demostrables, tangibles e irreversibles que, por ahora, no estamos viendo. Pero no pierdo la esperanza. (Aplausos).
    GOBERNADOR WILSON: ¿Y cuál sería su consejo para los estudiantes —espero que haya muchos entre el público— que estén interesados en formar parte de ese esfuerzo y emprender una carrera en el Departamento de Estado? ¿Cuál es la mejor manera de prepararse y qué dificultades pueden encontrar?
    SECRETARIO POMPEO: Invitamos a todas las personas talentosas, patrióticas y trabajadoras a formar parte del gran equipo diplomático de los Estados Unidos. Es un gran honor. Hace casi exactamente 12 semanas que soy secretario de Estado. El equipo es fantástico. Los consejos que les daría son los mismos que le doy a mi hijo. Si estuviera aquí, ya estaría mirando hacia arriba. (Risas).
    Trabajar duro, estudiar, decir la verdad allí donde vaya. Tenemos muchísimas personas que hablan diferentes idiomas, que han pasado un tiempo en otros países y han podido conocer otras culturas. Es fundamental que en el Departamento de Estado podamos contar con todas esas aptitudes. Los jóvenes que aspiran a tener un trabajo maravilloso, emocionante, gratificante, importante como diplomático estadounidense deberían pensar en esas cosas mientras recorren su camino en la universidad y más allá, y será bienvenidos. Visiten state.org. Es fácil de encontrar. Tenemos muchos puestos para jóvenes estadounidenses talentosos que quieran formar parte de nuestro gran equipo. (Aplausos).
    GOBERNADOR WILSON: Bien, señor secretario, ha sido bastante claro, y creo que nos ha quedado claro a todos los que tenemos el privilegio de estar aquí presentes en esta casa dedicada a la preservación y el enriquecimiento del legado de Ronald Reagan, un legado quizá usted entiende mejor que nadie que yo haya conocido en muchos años. (Aplausos).
    Creo que ambos recordamos que en un momento crítico de la historia de este país dijo, con una sonrisa, “confía, pero verifícalo.” (Risas). Me parece que su mensaje es muy claro, y le damos las gracias por el distinguido servicio que ha prestado desde el momento en que se graduó en la academia de West Point como el primero de su clase. Me parece impresionante. (Aplausos). Y quienquiera que fuera el contrincante contra el que jugaba al baloncesto en Los Amigos, creo que cuando dijo: “Bueno, hace lo mejor que puede” tendría que haber dicho que hace todo lo que puede con la muy generosa ración de cerebro, coraje y franqueza que Dios le dio. Tenemos suerte de tenerle.
    SECRETARIO POMPEO: Gracias, Pete. Muy amable. (Aplausos). Gracias, gracias. Muy amable.
    GOBERNADOR WILSON: Bueno, soy sincero.
    SECRETARIO POMPEO: Muy muy amable. Gracias, señor. (Aplausos).
  • Aún sin comentarios " Secretario de Estado Michael R. Pompeo “Apoyar las voces de los iraníes” En la Fundación y Biblioteca Presidencial Ronald Reagan "

Sociales y Eventos

Farándula

Variedadesnotitemas

Temas