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  • “PRESIDENCIABLES” POR PRESTIDIGITACIÓN EN EL PLD

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: sábado, 9 de junio de 2018
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    “PRESIDENCIABLES” POR PRESTIDIGITACIÓN EN EL PLD

    Por Daniel Cruz

    Al parecer algunos dirigentes quieren llenar el vacío de su liderazgo en el PLD con la etiqueta de “precandidato presidencial”. Sin embargo, al final esa etiqueta solo tendrá utilidad para engordar un currículo político. “Fulano de Tal es miembro del Comité Político del PLD y fue precandidato presidencial en tal año”, se dirá alguna vez para la complacencia del ego de alguien.
    He sido un crítico duro del jueguito “lanzo mi precandidatura” porque, entre otras cosas, considero que si hay tantas maneras eficientes de movilizar a un partido, por qué echar mano del expediente de la abundancia de aspirantes, en este caso presidenciales predestinados a no terminar la carrera por la candidatura. Y sobre todo porque en este país, de manera particular en esta coyuntura política, todo el que tiene dos dedos de frente —que son muchos más de lo que creen algunos dirigentes del Partido— sabe que en el PLD solo hay dos dirigentes con la fortaleza suficiente para ganar una candidatura presidencial: Leonel Fernández y Danilo Medina.
    (Soy consciente de que al decir lo que acabo de escribir lloverán sobre mí truenos y centellas, pues me tiro en contra a los demás precandidatos y sus seguidores; pero qué le vamos hacer, la verdad es la verdad aunque duela).
    Según veo las cosas, los peledeístas tendrán que decidirse entre Danilo Medina y Leonel Fernández. Y se puede llevar una sorpresa desagradable el que se haya acomodado a la idea de que ante la eventualidad de que alguno de ellos no pueda presentarse como aspirante presidencial, se decida por endosarle su apoyo y esa decisión tenga resultado práctico. ¿Por qué? Porque no veo que en este momento ese endoso se dé en bloque.
    En esto tendrá influencia decisiva el que ninguno de los que se ha lanzado o de los que se supone se lancen en el futuro ha hecho su tarea para competir al nivel de un Danilo Medina y un Leonel Fernández, políticos activos las 24 horas del día que han superado la peor etapa de sus respectivas carreras. Esto último lo digo porque, por ejemplo, en cuanto a Leonel Fernández, el “expediente Quirino” ya no tendrá el atractivo de la primera vez y porque con el transcurso del tiempo de los expresidentes lo que más se fija en la mente de la gente del pueblo es lo bueno que hayan hecho. En cuanto a Danilo Medina, porque la lluvia de marchas verdes del año pasado en su contra se ha transformado en una sequía y porque ahora le toca la etapa de entrega de obras, grandes, medianas y pequeñas, pero obras que al fin y al cabo las comunidades agradecen. Además, los cuestionadores de Danilo están obligados a conducirse con cuidado porque están conscientes de que si atajan a Danilo se les cuela Leonel, y si atacan a esté, se les puede colar entonces el otro, como pasó en 2016.
    Mientras Leonel Fernández siguió en campaña desde el mismo año 2016, y lo que mejor lo demuestra es su ‘RD 2044’, que es en realidad su programa de gobierno, elaborado al margen del PLD, los demás supuestos presidenciables se enterraron en un ministerio del que pretenden salir ahora a un posible reencuentro con las bases del Partido a las que les dieron las espaldas.
    Algunos creen, al parecer, que un partido político puede sacar un candidato presidencial del mismo modo que un mago extrae un conejo de un sombrero. Otros consideran que basta quedarse debajo de la mata, esperando que el mango caiga, como una vez recomendó Joaquín Balaguer. Esto último podría ser posible, siempre que no haya alguien encaramado extendiendo el brazo hacia la codiciada fruta. Y en este caso no hay uno sino dos.
    No se ha aprendido la lección: la historia de Danilo Medina y la de Leonel Fernández —las que veremos en otra ocasión— demuestran que la condición de presidenciable no es un regalo ni una pose; se gana con trabajo, mucho y persistente trabajo. Lo demás es considerar que con el simple deseo se logran las cosas o practicar la política de la quiniela: si sale.

    COLOFÓN

    La posición más cómoda sería decir que "nada está escrito y que cualquiera cosa puede pasar". También que los que se han lanzado y los que lo hagan en el futuro inmediato están ejerciendo un derecho. Sé que esa actuación es la menos comprometedora.
    Sin embargo, consideramos que ya es tiempo de que a nuestros dirigentes se les digan las cosas, y si no como son, por lo menos como las vemos. Por ejemplo, hay que decirles que no hacen nada con trabajar duro en una campaña electoral interna para luego embutirse en el traje de ministro en espera de la próxima campaña, y así por los siglos de los siglos.
    El que quiera ser candidato presidencial debe abandonar su zona de confort y darle la cara a las bases del PLD. Y lo más importante: No debe conformarse con que el Partido tiene una elevada posición en la simpatía del electorado, sino trabajar las 24 horas del día, y no solo en los meses de campaña, para acumular méritos propios que le permitan sumar a lo que ya pueda tener el Partido.

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