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  • ¿Perderemos el liderazgo turístico?

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: lunes, 4 de junio de 2018
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    ¿Perderemos el liderazgo turístico?
    Juan Llado - Vocería de los dioses - 4 de junio de 2018 - 12:08 am -   Acento.com.do

    Juan Llado0
    Debemos poner atención cuando el principal ejecutivo de la principal cadena hotelera española dice que Cuba es “la perla del Caribe” y que, cuando se levante el embargo, va a ser el destino turístico más competitivo de la región (https://www.hosteltur.com/128332_escarrer-cuba-va-ser-destino-competitivo-caribe.html). Como ese levantamiento esta solo a la espera de una nueva administración demócrata en los EEUU, nuestro país debe plantearse ahora las medidas requeridas para proteger y expandir lo que es hoy su principal industria.
    El pronóstico de Gabriel Escarrer, el ejecutivo en cuestión, está avalado por el hecho de que la cadena que representa, Hoteles Meliá, fue la primera en hacer un joint venture con el gobierno cubano hace 27 años.  Meliá hoy día es no solo la cadena con la mayor cantidad de hoteles en la isla de Martí y Castro –34 al finalizar el presente año—sino que, además, su marca estaba estampada, al cerrar el 2017, en 80,305 habitaciones en 37 países. Aquí Meliá solo tiene 5 hoteles, pero son de su entera propiedad, mientras en Cuba tiene solo un contrato de gerencia con la gran mayoría de los que maneja (donde la propiedad es estatal).
    La RD es considerada el destino líder del Caribe porque recibe el mayor volumen de visitantes y tiene la planta hotelera más grande de la región.  Sin embargo, el Foro Económico Mundial estima que Panamá, Costa Rica, Barbados, Colombia, Jamaica y Trinidad y Tobago son destinos más competitivos que nosotros (ver grafico).  De manera que no es solo al tamaño de la planta hotelera y el volumen de visitantes que califican para ser líder. El liderazgo lo determinan las múltiples facetas del producto turístico, incluyendo el clima de negocios, la seguridad jurídica y la seguridad ciudadana.
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    Puesto que la planta hotelera de un país es un buen proxy de la importancia relativa del sector turístico, conviene comparar las perspectivas del crecimiento hotelero en los dos países. “En Cuba 27 empresas mixtas operan cuatro mil 505 habitaciones cuatro y cinco estrellas, en tanto están presentes 20 cadenas internacionales que, mediante 88 contratos, gestionan 43 mil 252 cuartos, el 63,6 por ciento de la planta hotelera del país. Como parte del programa inversionista que se ejecuta en el sector del turismo, este año se prevé terminar 14 hoteles (dos mil habitaciones).” (https://www.excelenciascuba.com/noticia/proyectan-construccion-de-9-hoteles-en-la-habana).
    Hoy día hay razones para creer que Cuba nos sobrepasará en el inventario de habitaciones hacia el 2030. Cuba tendría hoy unas 4,000 habitaciones en construcción y un inventario de unas 69,000, mientras nosotros unas 7,000 en construcción y un inventario de 82,000. Es dable predecir que, en ambos casos, esos nuevos hoteles en construcción abrirán este ano o antes de que finalice el 2019, lo cual significaría, al finalizar el 2019, un total de 89,000 en la RD y 73,000 en Cuba. Según MINTUR: “Los planes de desarrollo del sector hasta 2030 abarcan 610 proyectos: 332 relacionados con alojamiento, 51 de recreación, proyectos inmobiliarios, 55 de campismo, 22 de náutica recreativa, y entidades de apoyo 70, naturaleza 50.” (https://www.traveltradecaribbean.es/industria-turistica-cubana-fortalece-su-desarrollo/).
    Pero lo que suceda después del 2019 es lo que hace pensar que Cuba nos sobrepasará.  Esto así porque el gobierno cubano se ha propuesto incrementar su oferta de alojamiento con más de 100,000 habitaciones adicionales para el 2030.  (Para el 2020 ya esperan tener 85,000.) La RD no podría lograr un crecimiento similar porque, mientras en Cuba el crecimiento está pautado por las autoridades y el gobierno cumpliría su meta, entre nosotros son las fuerzas del mercado las que determinan la inversión.  Para el 2030 Cuba podría tener unas 180,000 habitaciones, mientras nosotros no llegaríamos a más de 125,000 (asumiendo aquí un crecimiento de 3,000 habitaciones anualmente, lo cual sería posible pero difícil de lograr).   
    Si por planta hotelera Cuba nos desplazaría del liderazgo regional habría que comparar también los respectivos productos turísticos.  Cuba duplica nuestro territorio y con  211 áreas protegidas y un 20% de su territorio bajo protección es la isla con mayor biodiversidad en el Caribe, siendo considerada por la oenegé mundial World Wildlife Fund como  el único país del planeta con desarrollo sostenible. Califica como archipiélago porque tiene 4,295 islas, cayos y cayuelos, de los cuales unas mil son islas. “Aunque no existe el dato, es dable suponer que triplica nuestros 432 kilómetros de playa ya que cuenta con 5,746 kilómetros de litoral (frente a los 1,575 nuestros.)”   (https://acento.com.do/2017/opinion/8514524-cuba-en-lontananza/).
    Entonces Cuba representa y representará, en materia de atracción de inversión extranjera, inventario hotelero y llegadas de turistas extranjeros, un grave desafío competitivo para la RD en las próximas décadas.  Tal veredicto es mas preocupante cuando se mira el panorama competitivo regional.  Si oteamos el futuro para Cancún, Centroamérica y Jamaica –además de los emergentes como Colombia, las perspectivas son como para abandonar la pasividad que nos caracteriza actualmente. Aunque todos estos destinos ofrecen el mismo producto básico de playa, clima y gente hospitalarios, Cuba podría superarlos cuando se comparan los otros atributos del producto turístico.
    En tal comparación la RD queda en una posición difícil. En el renglón de playas no tenemos más kilómetros de ellas que Cuba y Centroamérica, aunque más que Jamaica y posiblemente el caribe mexicano.  Pero consideremos algunos datos: 1) Centroamérica ofrece la más rica flora y fauna de la región, 2) Colombia tiene la más grande avifauna del mundo (con unas 5,000 especies endémicas) y la mayor cantidad de microclimas, incluyendo montañas nevadas, 3) el Caribe mexicano tiene deslumbrantes ruinas mayas y la mejor desarrollada industria turística, siendo parte del mayor destino turístico de Latinoamérica (México recibió más de 35 millones de turistas el pasado año). 
    ¿Podemos nosotros seguir dependiendo de las playas, la gente amigable y el clima para continuar creciendo? Debemos descartar de plano que los empresarios nacionales salven la situación, muy a pesar de que la banca nacional haya estado tomando una creciente participación en el sector.  El hecho de que el 95% del inventario de habitaciones hoteleras sea extranjero demuestra que la supervivencia en un sector de competencia globalizada solo se logra con la participación de los grandes conglomerados internacionales. ¿Qué podemos ofrecer que no tengan nuestros competidores para que la inversión extranjera siga fluyendo?
    Según el mismo Escarrer, uno de los elementos más atractivos del país para la inversión turística es el financiamiento local de los proyectos. Pero eso no es lo mejor para el país, puesto que los ahorros del público se arriesgan y fuera preferible que los proyectos trajeran financiamiento externo. Escarrer señala otros retos: “En términos generales, sin duda, la evolución del turismo en República Dominicana nos invita al optimismo. Sin embargo, a mediano y largo plazo, lo importante es consolidar la competitividad del sector turístico, donde el país tiene todavía algunos retos importantes, como potenciar el clima de negocios, y, en concreto, aspectos como las infraestructuras aéreas y eléctricas y el mercado laboral.” (https://www.revistamercado.do/gabriel-escarrer-ceo-del-melia-hotels-international-desde-2016/)
    Esas consideraciones no sorprenden porque son retos que los hoteleros extranjeros han venido señalando desde hace mucho tiempo a través de sus voceros locales (ASONAHORES).  Mejorando esos aspectos del producto podríamos hacerles sus actuales inversiones más rentables, pero no estaríamos enfrentando bien la competencia de Cuba y los demás destinos regionales. Por eso es que la política pública no puede limitarse a responder a los agentes privados del sector y debe tener la más amplia mira que requieren los intereses nacionales.
    ¿Con cuales activos cuenta nuestro país para enfrentar exitosamente la competencia cubana y las demás? ¿Tenemos esos singulares activos?  Lo primero seria recomponer la gestión pública del sector. Mientras el MITUR esté en manos de políticos solo interesados en las fotos de prensa de las inauguraciones de nuevos proyectos hoteleros y en llevar gente no calificadas a las ferias turísticas internacionales seguiremos soslayando las tareas fundamentales que demanda el desarrollo del producto.  Basta con mencionar la arrabalizacion de Bavaro-Punta Cana, Sosua y Cabarete, la desidia con los “municipios turísticos”, el gran reto de la salinización del acuífero del Este, el pandemonio que es Boca Chica, la paralización del desarrollo del puerto de Sans Souci y la ausencia de un proyecto de “destino turístico inteligente” para comprender que las prioridades del Ministerio no están encaminadas hacia mejorar las ventajas competitivas del país.
    Pero el gran activo de desarrollo turístico con que el país cuenta es –nada más y nada menos—que Haiti.  La adyacencia de dos países tan diferentes –tanto en cultura y raza— implica un potencial que no tiene ni México, ni Cuba ni ningún otro competidor regional.  Y, por supuesto, un segundo activo de gran potencial de desarrollo turístico es nuestro Pico Duarte. Allí se podría instalar una estación de esquí de nieve que no tendría ningún otro destino del Caribe insular. Tenemos pues que pensar fuera del cajón y acometer la tarea de una buena planificación del desarrollo y dejar atrás la visión de francachela que pone en peligro la salud de nuestro principal sector económico.

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