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  • Libertad de expresión y difusión de la opinión: defenderla es un asunto de todos@

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: lunes, 30 de abril de 2018
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    Es verdad que en el mundo de las comunicaciones, en el momento actual hay muchos desafíos.La falta de controles y el desborde del contenido de muchos mensajes mentirosos y ofensivos,va creando una nube amplia de confusión y ruidos. La aparición y uso de las "noticias falsas" con fines perversos es una preocupación que pone a la "verdad" y la "credibilidad" en un desafío sin precedentes.
    La gente se informa y confía en los medios de comunicación, ahora reforzados en la difusión por las redes sociales, y la libertad de que cualquiera con iniciativa y voluntad pueda crear y administrar un medio alterno como las páginas personales, los perfiles los teléfonos móviles inteligentes y los medios digitales o blogs. Los medios tradicionales de difusión de contenidos, han sido reforzados por estas nuevas posibilidades.
    Es verdad que la libertad de expresarse y difundir sus opiniones debe ser protegido y defendido por todos y todas, insistentemente, frecuente, con impulso, sin descanso.
    Pero también lo es que muchos y muchas abusan de esa libertad y en lugar de comunicar, de difundir el pensamiento, la opinión, se crea una nube de polvo dañino, como en los desiertos. Con intención o por descuido, o a propósito, ocurre que se ofende y daña reputaciones y el buen nombre y se crea incertidumbre y daños irreparables en el entorno del afectado.
    Hay que pensar en el daño que se le crea a alguien injustamente; pero por otro lado, todos debemos tener cuidado en nuestras conductas y actuaciones, cuando se tienen responsabilidades públicas, cuando se toca el patrimonio, los intereses colectivos desde una posición de poder o desde el rol de administrador o funcionario público o privado que con su accionar toca los nervios sensibles de la sociedad.
    Los pueblos ya no están en actitud de permitir la impunidad histórica, ni la nueva, exige y reclama un régimen de consecuencias.
    Es deber de los proveedores en la web, de los administradores de medios de comunicación escritos y electrónicos, de redes sociales intervenir a los fines de proteger el buen nombre y la honra de las personas, pero protegiendo asimismo, la difusión de la verdad, de los hechos, tal y como ocurren, abordando la credibilidad y confianza pública.

    Los gobiernos deben proteger esta prerrogativa legal y constitucional,estar vigilantes y actuar, se entiende, pero su responsabilidad es que esa intervención esté desprovista de toda sospecha.

    Sin embargo, lo preocupante es cuando los gobiernos disfrazan la intención de controlar los mensajes considerados "difamación o injuria" y se cometen excesos e injusticias.
    A los únicos que les agrada el "silencio" es a los deshonestos, ya sean políticos,gerentes privados o delincuentes organizados y comunes.
    Los hechos,son los hechos y si se puede demostrar los argumentos, no debería considerarse "difamación o injuria", sobre todo cuando el mensaje es de interés público y afecta a las sociedades en su conjunto e intereses.
    Es un tema complejo, que sin embargo está revestido de sencillez.La ley está escrita y solo debe aplicarse sin injusticias, ni privilegios, sin padrinazgos ni componendas, sin complicidades, es lo que hace fuerte y creíble, respetable, a la propia ley y a quienes la aplican.

     No se ofende, ni se daña reputaciones, por lo que se diga. Quien daña su reputación y no protege su imagen, su honra y buen nombre, es quien comete los hechos que contradicen las leyes, la Constitución, las normas y las buenas costumbres, no el que lo dice y difunde.

    La libertad de informar, de criticar, de protestar cuando un individuo afecta al colectivo  con sus hechos, con su conducta, es un derecho que está protegido en las constituciones de los sistemas democráticos.
     Las violaciones a las leyes y a las normas sociales, se combate con la exposición de la verdad, sea o no un periodista el expositor. Cuando se escribe o se opina, se comenta, se denuncia, se publica y se difunde sobre hechos reales, demostrables, sobre abusos, excesos de poder, componendas, conspiraciones, violaciones a las leyes, corrupción administrativa, violación de los derechos, injusticias, con responsabilidad, orientando, alertando, advirtiendo al colectivo, no se puede considerar "difamación o injuria".

    Hay una tendencia y un brazo fuerte e invisible, vinculado al poder, que pretende acallar la verdad, y a quienes se encargan de hacerla visible, mediante artilugios cuasi-legales como las demandas recurrentes en los tribunales por alegada "difamación e injuria", o enviando "sicarios" en los casos más dramáticos.

    Informar en forma profesional es una tarea de los comunicadores profesionales, de los periodistas, de los comentaristas dedicados y de personas independientes que se encargan, pero para hacerlo se debe tomar en cuenta las reglas del juego.
    Todos pueden y deben expresarse, y difundir sus opiniones, porque eso enriquece el conocimiento y las comunicaciones en la sociedad. Pero al hacerlo, debemos entender que hay límites, marcos legales,reglamentos que todos debemos observar y respetar, so pena de sufrir un régimen de consecuencias.
    Demandar, permanentemente el respeto, las garantías para informar honestamente a la sociedad, es una tarea interminable en la que debemos estar todos. Cuidar, proteger el derecho a informar, a opinar, a difundir, es tarea de todos y todas, porque ello es un derecho humano.

    Pero si está mal el abuso en los medios de comunicación, también lo está cuando el poder,grupos fácticos, desde la Administración Pública, intervienen para cometer excesos, para acallar el deber de la gente de estar informados, y recurren a la imposición de censura previa o controlar el mensaje controlando al mensajero, con lo que se termina ocultando la verdad y estableciendo la desconfianza.
    La confianza y credibilidad del público que busca información, debe ser protegido por todos los actores,y el derecho a informarse y ser informado, también.
     Por lo tanto, la "Libertad de expresión y difusión de la opinión: defenderla es un asunto de todos@".

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