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  • EL SUSTO ELECTORAL EN COSTA RICA Y LA DEBACLE DE LOS TRADICIONALES

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: lunes, 2 de abril de 2018
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    Humberto Salazar


    A estas horas, que son las diez de la noche del domingo 1 de abril, se dieron a conocer los resultados preliminares de la segunda vuelta electoral realizada en Costa Rica, la una vez denominada ¨Suiza de América¨, donde medio país había contenido la respiración ante la posibilidad de que ganara el candidato del Partido Renovación Nacional Fabricio Alvarado.
    Para tranquilidad de los costarricenses racionales, con el 90% de los votos contados el ganador fue Carlos Alvarado, que no es familia de su contendor, quien obtuvo un 60% de los votos emitidos, contra el 40% que alcanzará quien en apenas tres meses causó una revolución electoral en Costa Rica haciendo uso de un solo discurso: su oposición al matrimonio de personas del mismo sexo y al aborto.
    Muchos de los que no siguen la política internacional pero conocen la historia política de América Latina, se preguntaran donde están los antiguos poderoso partidos tradicionales del país centroamericano, el famoso Partido de Liberación Nacional que llevó a Don Pepe Figueres a la presidencia en tres ocasiones y fue creador de una escuela política de gran influencia en nuestro continente.
    Pero tampoco se menciona como participante principal en las elecciones de ayer al partido archirrival de Figueres, el Partido de Unidad Social Cristiana, que como su nombre lo indica era el representante de esta doctrina política en Costa Rica, y que junto con el PLN se intercambiaron el poder en forma cíclica en la democracia mas estable de América Latina.
    Fruto de las fracturas, luchas estériles por el poder, creencia en que nada iba a cambiar en el favor popular, desconexión del PLN y el PUSC con el pueblo a partir del bloqueo a las nuevas generaciones que es una característica del partidismo tradicional latinoamericano, el bipartidismo mas antiguo de nuestros países ya había sido roto en el 2014 cuando ganó el Partido Acción Ciudadana que volvió a ganar en las elecciones de ayer.
    En un país con una clase política organizada, con tradición de orden democrático, respeto por las reglas, dirigentes con formación y ¨paginas para la izquierda¨ pasadas en grandes cantidades, pues los que clasificaron para la segunda ronda electoral fueron un cantante de música evangélica y predicador sectario, junto con un cantante de rock de solo 38 años que es quien ganó las elecciones.
    No se como queremos seguir siendo ciegos a un fenómeno que se reproduce en todas partes en una época como esta donde la gente exigen participar, y algunos llamados progresistas del patios se afanan en cerrar las puertas a la participación dentro de los partidos tradicionales disque defendiendo una militancia que tienen que asumir que ya no existe.
    Como lo demostraron las elecciones costarricenses los militantes no tienen importancia, las estructuras antiguas de los partidos han sido echadas abajo y lo mejor que podemos hacer es ser creativos para abrir las puertas a varias generaciones que se sienten excluidas de la tomas de decisiones, y si no se les abre las puertas y se les deja participar, estamos mas que seguros que las derribaran y mandaran al pasado a siglas que hoy en día se creen inamovibles.
    ¿Que ocurrió en Costa Rica? pues que la falta de participación y la lucha estéril dentro de los partidos tradicionales llevó al fraccionamiento del electorado en opciones alternativas, que tanto el PLN como el PSUC vieron perder su hegemonía a partir de no dar respuesta a la necesidad de participación de la generación de los millenials quienes en las elecciones del 2014 dieron su voto al PAC, que era un desprendimiento del PLN.
    Y la degeneración de los partidos ha llegado a un grado tal, que por poco gana las elecciones una persona que solo saber hablar con una Biblia en la mano, un cantante religioso, un predicador de púlpito, sin la mínima idea, porque no debe saber ni de que se trata el tema, de como tomar decisiones asertivas para manejar un déficit fiscal que ya representa el 6% del PIB de su país.
    Bajo la sombra de una sentencia de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, que precisamente tiene su sede en Costa Rica, quien dictaminó a principios de enero de este año que los matrimonios entre personas del mismo sexo deben ser aceptados por los Estados miembros de ese tribunal, se montó una campaña contraria que llevó en menos de un mes al Pastor Fabricio Alvarado, candidato del nuevo Partido Renovación Nacional, de un 2% de intención de voto, a encabezar en votos a quienes participaron en la primera vuelta del pasado 4 de febrero.
    En este escenario el electorado se polarizó entre los que apoyan y no apoyan la sentencia de la CIDH, por lo que todos los temas de empleo, déficit fiscal, políticas educativas, problemas sanitarios, inequidad, pobreza, turismo y cualquier otra cosa que se nos ocurra, cambió a discusiones sobre familias valores cristianos, homosexualidad, es decir, temas privativos de cada quien abandonando los importantes problemas colectivos que afectan hoy día a ese país.
    Y en este escenario quedaron fuera los partidos tradicionales, una revolución de enormes proporciones desde el punto de vista político, en un país donde el PLD de Figueres había gobernado 37 años y el PUSC durante 29 años, lo que quiere decir que en el 2014 quedaron atrás 66 años consecutivos de bipartidismo y ahora en el 2018 ninguno de los partidos tradicionales fue siquiera parte de la decisión de la segunda vuelta electoral, una situación que no podía ser imaginada ni en las peores pesadillas de sus dirigentes.
    A ver si aprendemos en la República Dominicana de lo que esta ocurriendo en otros países, la debacle y el descrédito de la clase política tradicional esta provocando su sustitución por personas son ninguna idea de como se conduce un país, solo amparados en consignas populistas y de ocasión, y eso es un ejercicio de irresponsabilidad personal y colectiva de parte de quienes tienen en sus manos el poder de decisión, a ver si este tipo de ejemplo abre los ojos a los que se empecinan en defender una cerrazón inaceptable para la época en que vivimos.
    No les vaya a pasar como ocurrió ayer con el ex Presidente José María Figueres Olsen, nieto del fundador del PLN Pepe Figueres, quien con lagrimas en los ojos en una entrevista de televisión, realizada al momento de ejercer el derecho al voto, dijo lo siguiente: ¨Lloro por el dolor de ver el tono enconado con que nos hemos tratado unos a otros, es el dolor que siento al percibir que algunos quieren llegar a votar hoy conocido en su corazón, en lugar de votar con amor por nuestra patria¨.


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