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  • Aportes del ciudadano a la seguridad pública y personal

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: domingo, 17 de diciembre de 2017
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    Escuchamos hace poco en un programa radial un tema de trascendencia acerca de lo que un ciudadano puede hacer por su propia seguridad, lo cual haciéndolo, es un aporte a la seguridad pública.
    Y es así, cada cual puede cuidándose y cuidando a los suyos, evitar esas frecuentes tragedias que nos consternan.
    Delincuencia ha habido en toda la historia de la humanidad y hemos venido luchando con ella. Un ser humano es capaz de lo que menos nos imaginamos, solo espera el motivo, la oportunidad y un ambiente propicio. Cualquier delincuente en "acción" es un ser transformado.
    Recordemos que por aquello de la diversidad, las diferencias de planes y propósitos, de metas y comportamientos, todos los seres humanos, somos humanos, pero no iguales.
    Incluso hay seres con apariencia humana, pero nada más.
    Nos atrevemos a plantear que, allí donde se juntan entre cinco y diez personas, podemos ir proyectando el próximo delincuente. El delincuente no es más que aquella persona inclinada a violar las reglas, las leyes, las normas, los acuerdos, que es irresponsable, indiferente y violento y que solo piensa en satisfacer sus propias aspiraciones y caprichos, caiga quien caiga y a pesar de los mecanismos de castigo que las sociedades han establecido.

    Un delincuente no tiene un rostro específico, ni anda con un letrero que lo diga. Es por eso que muchas personas han sido traicionadas en la confianza.
    Todos estamos expuestos. En la calle, de camino o al retorno a la escuela, a la universidad, al parque, al cine, al trabajo, al hospital, a la iglesia, al aeropuerto, de visita al campo, en nuestras casas, podemos perder la suerte que nos ha acompañado. No hay espacio seguro para el delincuente; nuestra libertad de tránsito está expuesta. Todos tenemos miedo, y la mayoría a medio de prevención se encierra en sus hogares temprano en la noche y evita ir a los encuentros sociales, a divertirse. La calle es del control de la delincuencia, pese a los esfuerzos oficiales.
    En la República Dominicana, no tenemos bandas tan violentas y organizadas como en otras sociedades, pero las tenemos, y en acción permanente.
    La delincuencia puede estar en todos los estamentos sociales. Nos hemos sorprendido al verla incluso con uniformes, símbolos e insignias,con representación diversa, en lo privado, en lo público o en ambos espacios combinados y como la mosca, se introduce en cualquier parte.
    La delincuencia ha ido desafiando el Estado, y ha perdido el miedo a la represión, al castigo posible, a los policías, a los jueces, a los fiscales, a los gobiernos.
    En la República Dominicana, una delincuencia mejor orientada y equipada la va ganando la batalla a los gobiernos, de manera tal que son un gobierno, frente a los ciudadanos sin o con pocas posibilidades de defenderse.
    Nadie puede esperar una atención 911 en el momento urgente que lo necesite para salvar su vida, ni la presencia a tiempo de un policía por razones obvias, donde hay 10 millones de habitantes y varios millones de visitantes que entran y salen.
    Las complicidades, las tramas, el deterioro institucional, la inversión de valores, la corrupción, incluso, son limitantes a los objetivos de la seguridad pública.


    ¿Podemos hacer algo los ciudadanos?

    Es posible ayudar a ayudarse. Vamos a exponer un ejemplo que puede ayudarnos a comprender.
    Si usted sabe lo que hace el león en la selva, qué busca usted allí donde está el león?
    Recuerdo una lógica aprendida en una tira cómica. Un diálogo entre amigos: Mi casa es frecuentada por los ladrones, le dice uno al otro amigo. Y le pregunta, ¿Cómo es que evitas que a tu casa entren los ladrones?, y le responde: "no teniendo en casa, nada que le interese".
    Difícil, pero posible, solo tener en nuestros hogares, lo que vamos a necesitar.
    No pruebe su  suerte con jaurías de lobos, ni con el oso salvaje, ni con el tigre,cocodrilo, el tiburón, pantera, ni con boas.Esas bestias solo saben hacer lo que hacen, y reaccionan a la presencia de los humanos, no  podemos pedirle otra cosa.
    Entonces, si no es posible estar fuera de su casa a ciertas horas de la noche, pues manténgase en casa o cerca de amigos o vecinos.
    Colaborar con las autoridades en los barrios, pero sólo a través de las Juntas de Vecinos, iglesias o cualquier tipo de organización social, no se exponga en solitario.
    No lleve relojes,cadenas, celulares, ni efectivo que no vaya a necesitar. Hay cientos de medidas que podemos aplicar en nuestras vidas, porque si no llamamos la atención, podemos pasar inadvertidos. Abandonar el exhibicionismo, y la presunción de bienestar económico,de riqueza y poder, no es mala idea.

    La humildad y la prudencia, son armas secretas, pero efectivas.

    Eso de sacar manilla de billetes en los negocios para pagar un refresco, debe evitarse. Cuidado con "brillar" demasiado entrando o saliendo de los bancos, de los cajeros automáticos. Usted no tiene que decirle a nadie cuando vaya a recibir dinero, no es necesario, y solo lo expone, a lo peor.
    Escoja mejor la gente que puede acercárselo y compartir espacios de intimidad. No todos  le quieren por igual, ni le desean lo mejor. Las bajas pasiones, la traición, las conjuras, son unas actitudes sociales que puede estar en cualquiera de nosotros.
    La mejor manera de evitar que te alcance la delincuencia es alejarse, lo más posible. El fantasmeo, el exhibicionismo el "allante" como decimos en Dominicana, el exceso de "brillo", el deseo de humillar o sobresalir entre los demás siempre serán malos consejeros.
    Y recuerde, si sabe que la avispa "pica", no la alborote en su nido.

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