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  • Otra ojeada al caso Odebrecht

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: martes, 12 de junio de 2018
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    ¿Están todos los que estuvieron o debemos esperar por otros?


    Las autoridades nacionales nunca mostraron interés y mas bien fueron forzadas por las circunstancias y presiones internacionales, a enfrentarse a la maquinaria de soborno y sobre valuación que en República Dominicana instaló la constructora Odebrecht, como lo hizo en unos doce países latinoamericanos.
    La “alerta” llegó de Estados Unidos, donde no se le permitió a la Odebrecht mantener la estructura de reparto de sobornos, fue multada y detenida en su modelo empresarial, aunque continuó con la ejecución de las obras en curso.
    En Brasil, la maquinaria corrupta fue enfrentada, porque la corrupción y el cohecho, llegó hasta las puertas “sagradas” y el caso Odebrecht fue usado como arma de lucha política, los “unos contra los otros” para descalificar unos, mientras se posicionaban otros. No pudo ser esta la única razón, pero fue parte de las causas.
    De no haber sido así, Odebrecht, como lo estaba haciendo, inteligentemente, sigilosamente, manejando complicidades políticas locales, extorsionando, capturando informaciones para el chantaje y hasta explotando las provocaciones sexuales de políticos y personajes del mundo de los negocios.
    En República Dominicana, donde Odebrecht estaba al frente de las más importantes obras de infraestructura desde el 2001, las autoridades nunca se preguntaron porqué Odebrecht ganaba todos los concursos de obras, prácticamente sin oposición, y quienes se le enfrentaban en las licitaciones, sencillamente salían derrotados.

    Nadie niega que la empresa de ingeniería es de las más avanzada en tecnología de latino américa y parte del mundo, y tenía un banco (Bandex) que le facilitaba el financiamiento, facílidad que ofrecía, junto a su capacidad técnica y administrativa en las licitaciones.
    Pese a su ventaja, Odebrecht, también usaba el recurso del “soborno” a funcionarios del poder local para agenciarse la mayoría de las obras, y de las de mayor valor, porque estaba en el entramado de participación el recurso de la “sobre valuación”, en complicidad con sectores de poder que le facilitaban operar en el mercado nacional.
    El “soborno” históricamente ha formado parte de la cultura democrática dominicana. Más que “delito”, era una exigencia y un arte en la administración pública. Ello lo prueba, las reiteradas denuncias de embajadores extranjeros que se quejaban y denunciaban que inversionistas que venían de sus países con el propósito de hacer negocios en el país, se retiraban por las altas comisiones que les cobraban para aprobarle las distintas fases de sus proyectos.
    Recordar también que para atraer inversión extranjera y enfrentarse a los trámites locales, los gobiernos han ido reduciendo procesos y creando las “ventanillas únicas”, porque se dieron cuenta de que las tantas trabas, el tiempo que se perdía en el viaje de escritorio en escritorio del expediente de un inversionista, las coimas exigidas, la extorsión y el chantaje instaurado como “sistema”, estaba espantando las inversiones y afectando la economía.
    Debieron pasar lustros para que el “soborno” sea ahora considerado como “delito”. Y lo es, porque el poder, no ha encontrado otros modos para justificarlo, pero nunca estuvo desinformado de que ello había contaminado los distintos procesos en la Administración.

    Se recuerda que a su llegada al poder en su primer gobierno, el entonces presidente Leonel Fernández debió luchar contra los “buscones”, una especie de intermediarios “conectados adentro” con numerosos funcionarios y escritorios de empleados secundarios “claves” en la administración, que exigían a los ciudadanos sumas de dinero para “agilizarse” papeles y servicios.
    Algo así estaba ocurriendo en el sector de las inversiones extranjeras, donde por la rigidez calculada, las trabas, obstáculos, para arrancar la cooperación, el servicio del funcionario, había que ofrecerle o pagarle lo que reclamaba para agilizar los trámites, y ese mecanismo ha producido numerosas fortunas y privilegiados que ingresaban más allá del sueldo, dólares y euros con qué resolver lo del año, abrir cuentas bancarias, adquirir costosos vehículos,inmuebles,apartamentos,villas, viajar en cruceros, beber y comer en lujosos restaurantes.
    De ahí que en el pueblo, se manejaba la frase “llegó en chancleta y salió en yipeta”. “Fulano lo conocí pasando hambre en el barrio, viviendo en un patio y ya se mudó al apartamento y hasta la mujer que tenía la cambió”, 
    Se mudaban a las urbanizaciones y al polígono central, por el nivel de ingresos que ya tenían, sin importar el sueldo del Estado.
    Nadie guarda prisión por actos de corrupción y abusos contra los fondos públicos. De hecho, debe haber polvo y tela de araña en los escritorios de la Procuraduría Especializada de Persecusión a la Corrupción Administrativa (PEPCA), porque el poder político no le deja actuar acorde con sus funciones, expedientes archivados,llenándose de polvo, polillas y moho, por el paso del tiempo...
    Después de Odebrecht, el soborno es “delito” a perseguir.
    Tan poco acostumbrados a ver y perseguir el “soborno”, en tanto delito que a la Procuraduría General de la República, le ha dado dificultades extremas para construir expedientes confiables con los cuales acusar por el pago en soborno de los admitidos 92 millones de dólares por Odebrecht para que le otorgaran las obras tanto en licitaciones como de grado a grado.
    Se necesitó que en Brasil, los mafiosos de Odebrecht que instalaron en República Dominicana una oficina para el reparto de los sobornos, empezando por Marcelo Odebrecht, para beneficiarse de un trato judicial, empezaran a ofrecer las “delaciones premiadas”, principal fuente de las indagatorias.

    ¿POR DONDE ENTRAN LOS SOBORNOS?

    Un hotel de la capital y desde una suite, el llamado “hombre del Maletín” convocaba a quienes necesitaba sobornar para aprobar y rechazar proyectos que no le convenían a sus clientes. Ese esquema funcionó durante muchos años, y a esa “suite” se dice que fueron muchos personajes con poder a coordinar las acciones para uno que otro propósito.¿No lo sabían las autoridades?
    Naturalmente, si en Odebrecht se enteraron del éxito de ese esquema, o este fue mercadeado y negociado, todo inversionista necesita saltarse los obstáculos y ganar tiempo para ganar más y no perder negocios.
    Tramitar la aprobación o el rechazo de un proyecto, si tiene que ser refrendado en el Congreso- explicó un ex legislador- hay posibles escenarios estratégicos para ello,en caso de que eso se decida.
    ¿Qué ocurrió en esos escenarios” desde 2001 al 2018 y quienes estuvieron en esas responsabilidades, y cuál fue su participación frente a los contratos de Odebrecht?
    ¿Quién o quienes en la Administración disponía en beneficio de Odebrecht, y aprobó reportes de obras sobre valuadas?.
    Resulta que la Procuraduría, de unas 400 investigaciones, y luego de haber perseguido, acusar y encarcelar a 14 sospechosos, de haber prometido que caerían más de 100 posibles culpables en el entramado de soborno y sobrevaluación, a pesar de haber tenido la colaboración de más de 50 profesionales y del FBI, y de tomarse más de un año de trabajo investigativo, urgar en miles de papeles, sólo pudo hacer un expediente de 512 páginas, y lo peor, sólo ha encontrado a 7 personas para llevarlos ante el juez a que demuestren su inocencia.

    Para satisfacción de los reclamos en la sociedad, al parecer, para que el plazo no se le venciera al procurador para presentar acusación, porque necesitaba mas “tiempo”, llevó ante el juez a esos primeros 7, sacó a otros de un grupo de 14 y promete tener algunas informaciones en un “archivo provisional”.

    El peor escenario de la trama de Odebrecht con políticos locales y consorciados, es haberse puesto de acuerdo para elevar los costos, y llevarse la diferencia a Brasil o a otros paraísos fiscales, drenando las finanzas de un país pobre para una empresa multimillonaria o alimentar la economía de un país rico.

    De manera, que podríamos esperar una segunda parte de lo que promete ser un largo proceso de cuyos resultados, no se esperan mejores conclusiones, y muchos han concluido que con Odebrecht , de lo que se trata sólo es que “Roma quiere Circo”.
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