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  • Los Partidos Políticos y el reto de respetar los derechos adquiridos

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: miércoles, 11 de abril de 2018
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    La vida interna de los partidos políticos hay que cuestionarla,criticarla, porque hace tiempo que en ese universo de la sociedad se vienen cometiendo actos impropios, desde la violación de los principios democráticos, hasta la violación de derechos fundamentales y adquiridos.
    Muchos potenciales candidatos, populares, proponentes,eficientes, envejecen y hasta mueren esperando la oportunidad de que los órganos del partido, le permitan sin mayores obstáculos, proponerse como aspirantes o ser escogidos sin artimañas, en buena y transparente competencia .
    En nombre del "amiguismo", el "padrinazgo", los acuerdos de aposento, la "lista" y otros vicios internos que vulneran derechos, se han cometido muchos abusos y violaciones al derecho de los militantes de elegir y ser elegidos.
    Son de las debilidades internas que los partidos deben superar, y no aferrarse a un "sólo método", que ha despertado las protestas, los cuestionamientos, las denuncias, la proposición de una nueva Ley de Partidos Políticos.
    Ni siquiera entre las paredes de los locales partidarios, se puede permitir, sin un régimen de consecuencias, que se siga con la "democracia interpretada y secuestrada" por las cúpulas.
    Si los partidos quieren recuperar los espacios perdidos y la confianza de los militantes y electores, tienen que renovarse y cuestionar   modificar lo que no funciona ya.
    Los partidos deben aportar para que los otros actores de la vida política, la sociedad civil, los empresarios, los profesionales,les ayuden a consensuar un método diferente a los tradicionales para escoger sus propuestas de candidatos.
    La sociedad se ha perdido del talento, de los aportes de buenos políticos que se han "añejado" en los partidos, sin encontrar una oportunidad de contribuir al mejoramiento de la sociedad con sus visiones y sus talentos..
    Son muchas las historias de frustraciones derivadas de las batallas que se libra desde los órganos partidarios para vulnerarle derechos adquiridos a los militantes.
    De ello puede dar testimonio, los medios de comunicación y los Tribunales Constitucional y Electoral, donde llegan no todos, sino algunos casos.
    Los partidos políticos, no están por encima de la Constitución, ni las leyes, sino como todo, bajo su mandato, y en su accionar deben acogerse.
    Reciben fondos públicos, y deben ser auditados y rendir cuentas. Se debe saber de dónde provienen sus aportes privados. Si son actores para "lo público", deben entonces ser transparentes, y empezar en su interior a practicar la derrota de las lacras, de la corrupción, y no reproducirla.
    Si la sociedad en parte ha confiado en los partidos políticos para que gobiernen la Administración Pública y nos dicten políticas para legitimarlas en las instituciones, deben dar ejemplos y honrar el encargo.
    Algo que no se entiende es que "el universo" de electores solo es bueno para acudir al llamado a votar por las propuestas de los partidos, pero no se quiere que el pueblo intervenga en la vida de los partidos, al momento de elegir a los candidatos a las diferentes posiciones para dirigir el Estado.
    Esa segregación de la participación popular que ha sido histórica, es lo que delata las intenciones que se esconden dentro de los locales partidarios, continuar con lo mismo.
    El pueblo tiene derecho a saber quién pretende dirigir su destino desde cualquiera de las áreas del Estado, y a escoger, no que solo lo hagan las cúpulas de los órganos partidarios. Eso es democracia, lo contrario es imposición, dictadura, tiranía.
    La cúpula de la partidocracia no puede pretender continuar sin que haya protesta, secuestrando la voluntad de las bases, interpretando e impidiendo a su propia militancia que sea consultada y que se exprese lo más amplio y democrático posible.
    No es verdad que los partidos pueden actuar, si tienen vocación de poder y de gobernar, impedirle a la gente que participe en sus decisiones, y verificar que se respetan los derechos. El hecho de que reciban fondos públicos, le quita las pretenciones de ser "instituciones privadas, para lo público".


    Nadie está obligado a aceptarle a los partidos políticos a que sólo envíen el hombre que ellos quieren o le conviene con encargos previos, para pretender ir a manejar la Cosa Pública".


    Los partidos políticos, no son "monasterios", son instituciones legitimadas,aceptadas por la sociedad para administrar los bienes y la vida en la sociedad, y deben ser auditables y abiertos, transparentes, respetuosos de las reglas, de las leyes, proponentes,eficientes y soporte de la vida en democracia. Deben ser el buen referente para el resto de los actores en la vida democrática. No una fábrica de dictadores y tiranos, que por demás quieren ir a gobernarnos.
    Si quieren el concurso del pueblo para elegirlos, deben quererlo para todo, no solo para lo que quieren o desean los grupos, las "élites", y someter todo a los debates y la competencia más amplia y abierta, derrotar las imposiciones.

    En una tertulia en las redes sociales compartimos este concepto:

    La democracia, se construye con mas democracia. Los partidos deben alcanzar una manera consensuada en el modo de escoger sus propuestas de candidatura a la sociedad de electores, donde los aspirantes participen en un debate, en una consulta democrática, no producto de componendas, padrinazgos, listas previas, con lo que violan derechos adquiridos por los propios militantes a elegir y ser elegidos,como ocurre históricamente en las organizaciones políticas.Los métodos que ya no son soportables en la actualidad, conforme avanzan los esfuerzos democráticos, se deben modificar. Continuar con lo mismo, solo terminará estancando y aislando mas a los propios partidos, los alejará mas del electorado, y mellará mas la confianza de los electores. Deben colocar mas filtros, para impedir que la delincuencia se ponga el traje de "candidato".
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