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  • La política de cambio democrático no se detiene, pero amenazada por el falso discurso nacionalista

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: lunes, 9 de abril de 2018
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    La política de cambio democrático no se detiene, pero amenazada por el falso discurso nacionalista
    OPINIÓN POLÍTICA
    Por: Juan Payero Brisso

    En la coyuntura política actual, la política de cambio democrático para desplazar al PLD del poder, ha encontrado eco en diversos sectores de la vida nacional, pero quienes la propician se mantienen dispersos, con poca audacia, con falta de voluntad unitaria, una débil presencia en los sectores de clase media, populares y una marcada ausencia en lo Mas Media y medios digitales.
    En cambio, el discurso nacionalista y de ultraderecha, propiciado por sectores neotrujillistas y ultraderechas ha encontrado cierta simpatía en algunos sectores de la población y para eso ha hecho uso, de unos de los temas más sensibles de la sociedad dominicana, el problema de la migración haitiana al país.
    Este discurso, que desde hace tiempo ha venido siendo promovido por el partido ultraderechista, la Fuerza Nacional Progresista, que dirige Vincho Castillo, sectores nacionalistas de hojalatas, miembros de la comunidad religiosa y últimamente la figura de Ramfis Domínguez Trujillo, el PQD, PDI y sectores reformistas a través del ¨Movimiento Tricolor¨, en la que sus opiniones vienen generando interés y ganando terreno, en la opinión pública y los medios de comunicación y las encuestas, que se bien realizando en estos últimos meses.
    En el tema de la migración ilegal haitiana y en el debate de ideas sobre esta problemática, los grupos alternativos no han jugado un papel activo, no exhiben un dominio y profundidad sobre el tema y son más reactivos, que proactivos, en un problema tan relevante de nuestra identidad como pueblo y nación y no expresan un punto de vista claro, no solo con relación a la frontera, sino a la política de coexistencia, cohabitación y respeto mutuo, que debemos definir con la hermana nación haitiana.
    Las iglesias evangélicas y en ciertas medidas la iglesia católica, vienen manifestando un falso nacionalismo, a través de una situación de odio, rencor, xenofobia y de línea dura contra los emigrantes haitianos, negando unos de los principios básicos de la Biblia, el amor al prójimo y el bien común.
    El tema haitiano se ha utilizado para dividir la nación y pueblo dominicanos, en un momento en que tanto se necesita su unidad para salvar la República Dominicana, a través de una política de cambio democrático, que desplace las garras de dominio y explotación, que exhibe el Partido de la Liberación Dominicana.
    En el mes de marzo la encuesta Gallup publico unos resultados, donde el 81% de los ciudadanos exige al gobierno detener la entrada de ilegales en el país; pero también revelo que el tema migratorio no es el más preocupante para los dominicanos, sino que sigue siendo la corrupción, la inseguridad, el desempleo y el costo de la vida.
    La encuesta Gallup publicada el pasado mes establece que una mayoría de 81% exige al gobierno detener la entrada de ilegales en el país. Sin embargo, cuando la encuestadora preguntó a los ciudadanos por los principales problemas, el tema migratorio no aparece entre los que más preocupan a la ciudadanía, que siguen siendo la inseguridad, el costo de la vida y el desempleo.
    Los nacionalistas y ultraderechistas están tratando por todos los medios, de colocar el tema haitiano en el centro del debate de la opinión pública y desplazar los temas principales que les preocupan a los dominicanos.
    Las fuerzas democráticas, de izquierdas y liberales, que promueven el cambio democrático para desplazar al PLD en el 2020, deben convertirse en una fuerza activa, dinámica, proactiva y propositiva creando una fuerte corriente de opinión sobre la necesidad de dicho y para eso debe tener un mayor contacto con la ciudadanía, dominado los temas esenciales que les afectan y haciendo un buen uso de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales.
    El cambio democrático solo es posible, si ponemos la sociedad en movimiento de manera consciente y activa por medio de un proceso de convergencia, alejándola de los ruidos nacionalistas y ultraderechistas y desplazar al PLD del poder en el 2020.

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