Farándula

  • ¿Cómo amar a un verdugo?

    Reporter: juan modesto Rodriguez
    Published: lunes, 2 de abril de 2018
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    La Iglesia Católica a lo largo de sus dos mil años ha construido su propia historia. Se ha manejado a través de sus distintos liderazgos, sus 266 papas, entre la luz y la sombra.
    Como parte de su luz, están sus enseñanzas se incluyen la difusión del Evangelio y la realización de obras de misericordia corporales y espirituales en atención a los enfermos, pobres y afligidos, como parte de su doctrina social. La Iglesia, de hecho, es la mayor proveedora no gubernamental de educación y servicios médicos del mundo.
    Sin embargo esa obra ha sido opacada, por haber estado al lado del poder.Por haber patrocinado hechos abominables, como la persecución de "infieles", y desobedientes; por haber instaurado "la Santa Inquisición" de trágicos recuerdos para la humanidad.El número de ejecutados por autoridades civiles tras ser condenados no puede determinarse con certeza,pero se documentaron miles y miles de víctimas.Gente llamada "herejes" que fueron llevados a la hoguera, que murieron torturados, encarcelados.
    La iglesia Católica, está llena de deudas espirituales, de pecados.Ha sido cómplice de conquistas, de exterminios de pueblos, desde los tiempos coloniales. Ha sido cómplice de dictadores, de regímenes de fuerza, con tal de no negociar sus privilegios. Ha sido indiferente en numerosos actos de injusticias cometidos allí donde ha tenido jurisdicción, de in conductas hasta de orden moral y delitos sexuales..
    Los más enconados críticos, le han atribuido haber actuado con "doble moral". Nadie puede acusar mas a la Iglesia Católica que su propio accionar, su propia historia, sus hechos.

    Como es recurrente en casi toda la temporada para Semana Santa, la Iglesia Católica se pronuncia a favor de los temas globales y locales.

    En la República Dominicana la Iglesia Católica,hace años nos tiene acostumbrados a darnos lecciones a través del sermón de las "Siete Palabras". Siete sacerdotes fueron escogidos para hacer desde la Iglesia Católica señalamientos ácidos a la sociedad y las autoridades sobre temas epidérmicos de economía,política,administración pública y moralidad, entre otros.Con sus observaciones la sociedad "se sacude", las autoridades se ponen en atención.
    Este año, la iglesia Católica con motivo del Viernes Santo centró sus críticas a aquellos patriotas y nacionalistas "rancios" que siembra el odio y la xenofobia contra los inmigrantes, en especial los haitianos.

    En la primera palabra: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, el padre Faustino Burgos criticó a los nacionalistas que promueven el odio, el rencor y la xenofobia, revestida de falso nacionalismo o falso pudor, creando zozobra, intranquilidad y viendo fantasmas donde no los hay.

    Desde el punto de vista de la Iglesia, que siempre está de espaldas a lo que le ocurre a los pueblos, o a veces adopta un comportamiento solo comparado con la hipocresía, o la complicidad, "amar al verdugo"es un reclamo difícil de cumplir.
    República Dominicana y Haití tienen una historia muy particular. La Iglesia Católica debe recordar que si está observando en la sociedad dominicana de hoy un recelo con respecto a la incursión masiva de indocumentados haitianos, tienen los dominicanos aprensiones históricas. Como país, República Dominicana ha hecho mucho, demasiado por Haití, y no se debería pedirle más sacrificios con ese pueblo.
    En cambio Haití, históricamente siempre ha sido el agresor. Es Haití, no la República Dominicana quien ha invadido y agredido a sus vecinos. La historia está Ahí. Los criollos de antes de la primera República, han tenido que defenderse de los haitianos.

    La República Dominicana de ayer y de hoy, nunca ha invadido a Haití. Todo lo contrario ha sido solidaria en todos sus episodios dramáticos, por encima del odio que le tienen los haitianos de ayer y de hoy a lo que nos llamamos "dominicanos".

    Creemos que los ácidos señalamientos de la Iglesia Católica, con respecto a la presencia haitiana en territorio dominicano, no debe excluir a Haití.Haití ha sido irresponsable al no documentar a su propio pueblo. Los dominicanos no estamos obligados a resolverle ese problema a Haití, y sin embargo, el gobierno ha invertido más de mil millones de pesos en algo que le corresponde a las autoridades haitianas.
    La Iglesia debe ver y resaltar que los haitianos con o sin documentos son acogidos como trabajadores, como pequeños y medianos comerciantes, como estudiantes,en nuestros hospitales, dejándolos que consuman medicamentos y atenciones hospitalarias, apoyándoles, aunque sea por su trabajo que exporten capitales generados aquí. Las remesas dominicanas son de importante impacto para la economía haitiana.

    Ese comportamiento, que incluye más apoyo hacia Haití, la Iglesia Católica no puede verlo y resaltarlo?

    Quien todavía hoy intenta perjudicar a la República Dominicana es Haití, buscándole sanciones internacionales por aplicar medidas de política migratoria, acusándonos de xenófobos y racistas.  Hace mal la Iglesia Católica con lanzarnos a nosotros todas sus piedras, dejando de lado las críticas que debe hacerle al pueblo haitiano y a sus autoridades por el desagradecimiento frente a la acogida que le da la República Dominicana. Con una intervención parcializada y carente de objetividad, la Iglesia Católica, en esta parte del  sermón de las "Siete Palabras", no fue justa, si no incluye en su crítica a los haitianos.
    El Haití de hoy, pone trabas al comercio bilateral, adoptando sanciones unilaterales y poco objetivas, violando las reglas del Comercio, y la Iglesia Católica no dice nada.
    Con respecto a Haití, la Iglesia Católica no debería pedirle mayores sacrificios a los dominicanos y su intervención en ese conflicto histórico, debería ser más objetivo, aún desde el punto de vista "cristiano".


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