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  • PLD, en un punto álgido

    Reporter: Juan Modesto Rodriguez
    Published: miércoles, 7 de febrero de 2018
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    PLD, en un punto álgido

     por rosarioespinal
    Rosario Espinal
    Artículo publicado el miércoles 7 de febrero de 2018 en el periódico HOY 
    Desde el año 2004, el PLD ha acumulado un inmenso poder. Tres factores han contribuido de manera significativa a forjar el PLD como partido hegemónico en la República Dominicana: la racionalidad y la disciplina partidaria, la relativa estabilidad macroeconómica en el país, y la desarticulación de la oposición partidaria.
    La racionalidad y la disciplina partidaria han permitido al PLD sortear desde el 2007 hasta la fecha, la lucha de poder entre tendencias vinculadas a los dos principales líderes del partido: Leonel Fernández y Danilo Medina. Estar en el poder les ha ayudado a evitar una ruptura formal.
    La relativa estabilidad macroeconómica ha evitado que surja un movimiento guiado por el “e’pa fuera que van”, como ocurrió al final del gobierno de Hipólito Mejía. La inestabilidad económica de 2003-2004 ha sido útil al PLD como diferenciador de estrategias económicas. Esa relativa estabilidad macroeconómica de la última década no quiere decir que la mayoría de la población haya experimentado una mejoría sustancial en los niveles de vida, sino que la inflación y la devaluación han sido moderadas.
    La desarticulación de la oposición ha sido crucial para posicionar de manera privilegiada al PLD. Ha ganado todas las elecciones desde el 2004 sin mayor competencia. Los demás partidos se quedan cortos, o muy lejos de alcanzar el 50+1 requerido para ganar la presidencia.
    A pesar de los escandalosos actos de corrupción, el PLD sigue beneficiándose de la relativa estabilidad macroeconómica y la debilidad de la oposición. Pero dos graves problemas acechan: las aspiraciones presidenciales para el 2020 y la posibilidad de una crisis de deuda externa eventualmente.
    Después de la desaparición de Juan Bosch del escenario político, el PLD operó con un liderazgo único, el de Leonel Fernández. Eso permitió mantener el sentido de “consenso”. Había un jefe y el Comité Político solo tenía que refrendar. Ahora no. Está Leonel Fernández, por un lado, y Danilo Medina por el otro. Ahora el Comité Político no puede generar consenso, produce voto de mayoría, y la mayoría depende de quién tenga más poder en cada momento.
    Esto demuestra que el PLD, aunque ha logrado evitar divisiones partidarias, no tiene fluidez organizativa ni decisoria. El partido está frisado. No cambia sus dirigentes desde hace muchos años y postula nuevamente a sus funcionarios electos. Se ha gestado así una aristocracia partidaria que no da cabida a la renovación.
    Al igual que en el 2015-2016, es muy probable que el leonelismo y el danilismo se enfrenten nuevamente para controlar la candidatura presidencial del 2020, y, por ende, las candidaturas a otras posiciones. Esta vez, sin embargo, el conflicto entre los dos líderes del PLD viene de lejos, y los golpes serán más duros porque serán más definitivos. Una derrota de Leonel Fernández significaría una larga estadía fuera del poder. Una derrota de Danilo Medina significaría el retorno al poder de grupos que le han adversado, dentro y fuera del PLD. Los une el miedo a una derrota. Los separa el interés de ambos de controlar el PLD.
    Cuando la democracia partidaria es muy deficitaria, se afianzan los liderazgos personalistas. La persistencia de liderazgos personalistas en el PLD, y en otros partidos dominicanos, es la más clara evidencia de la falta de desarrollo democrático en la Republica Dominicana.
    Este año marcará el derrotero del PLD: ¿Quién se impondrá? ¿Cómo? ¿A qué costo? Ya comienzan las apuestas en este país lleno de bancas y viciosos.
    El PLD está, sin duda, en un punto álgido, aunque el Comité Político haya pospuesto el lunes el derrame del ácido.
    Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/pld-en-un-punto-algido/

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