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  • ONU: Enfrentar las Causas, no los efectos

    Reporter: Juan Modesto Rodriguez
    Published: miércoles, 24 de enero de 2018
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    Enfrentar las Causas, no los efectos





    Hace poco, se aprobó en las Naciones Unidas un documento de circulación restringida titulado: Proyecto de resolución remitido a la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General sobre la respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes en su septuagésimo período de sesiones.
    Se trata de la “ Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes”.
    En ese documento, que para su aprobación se hizo con la participación de  Jefes de Estado y de Gobierno y altos representantes, reunidos en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York el 19 de septiembre de 2016 para examinar la cuestión de los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes.
    Al estilo de Naciones Unidas, se produce un documento elegante, con válidos argumentos, sin desperdicios, y donde se exponen preocupantes ejes temáticos en su introducción como estos:

    1. La humanidad ha estado en movimiento desde los tiempos más antiguos. Algunas personas se desplazan en busca de nuevas oportunidades económicas y nuevos horizontes. Otras lo hacen para escapar de los conflictos armados, la pobreza, la inseguridad alimentaria, la persecución, el terrorismo o las violaciones y los abusos de los derechos humanos. Hay otras personas que se desplazan por los efectos adversos del cambio climático o de desastres naturales (algunos de los cuales pueden estar vinculados al cambio climático) u otros factores ambientales. Muchos se trasladan, de hecho, debido a varios de esos motivos.

    2. Hemos examinado hoy la mejor manera en que la comunidad internacional debe responder al creciente fenómeno mundial de los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes.

    3. En la actualidad, estamos en presencia de una movilidad humana que ha alcanzado un nivel sin precedentes. Más personas que nunca viven un país distinto de aquel donde nacieron. En todos los países del mundo hay migrantes que, en su mayoría, se trasladan de un lugar a otro sin incidentes. El número de migrantes crece a un ritmo más rápido que el de la población mundial, y en 2015 ascendió a más de 244 millones. Sin embargo, hay aproximadamente 65 millones de personas desplazadas por la fuerza, entre ellas más de 21 millones de refugiados, 3 millones de solicitantes de asilo y más de 40 millones de desplazados internos.

    4. Al aprobar hace un año la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible1 , reconocimos claramente la contribución positiva de los migrantes al crecimiento inclusivo y al desarrollo sostenible. Nuestro mundo es un mundo mejor gracias a esa contribución. Los beneficios y las oportunidades que ofrece la migración segura, ordenada y regular son considerables y a menudo se subestiman. En cambio, el desplazamiento forzoso y la migración irregular de personas en grandes movimientos suelen plantear problemas complejos.

    5. Reafirmamos los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Reafirmamos también la Declaración Universal de Derechos Humanos2 y recordamos los principales tratados internacionales de derechos humanos. Reafirmamos, y protegeremos plenamente, los derechos humanos de todos los refugiados y migrantes, independientemente de su condición; todos son titulares de derechos. En nuestra respuesta respetaremos plenamente el derecho internacional y el derecho internacional de los derechos humanos y, cuando proceda, el derecho internacional de los refugiados y el derecho internacional humanitario.

    6. Aunque el trato que se les dispensa se rige por marcos jurídicos separados, los refugiados y los migrantes tienen los mismos derechos humanos universales y libertades fundamentales. Afrontan también muchos problemas comunes y tienen vulnerabilidades similares, incluso en el contexto de los grandes desplazamientos. Cabe entender que el término “grandes desplazamientos” refleja una serie de consideraciones, entre ellas las siguientes: el número de personas que llegan; el contexto económico, social y geográfico; la capacidad de respuesta del Estado receptor; y las repercusiones de un desplazamiento de carácter repentino o prolongado. El término no abarca, por ejemplo, las corrientes habituales de  migrantes de un país a otro. En los “grandes desplazamientos” pueden darse corrientes mezcladas, integradas por refugiados o migrantes que se trasladan por motivos diferentes, pero que pueden seguir rutas similares.

    7. Los grandes movimientos de refugiados y migrantes tienen ramificaciones políticas, económicas, sociales y humanitarias y para el desarrollo y los derechos humanos que traspasan todas las fronteras. Se trata de fenómenos mundiales que exigen enfoques y soluciones mundiales. Ningún Estado puede por sí solo gestionar esos desplazamientos. Los países vecinos o los de tránsito, en su mayoría países en desarrollo, son afectados de manera desproporcionada y, en muchos casos, su capacidad se ha visto seriamente desbordada, lo que afecta la cohesión social y económica y el desarrollo propios. Además, las crisis de refugiados prolongadas se han vuelto habituales y tienen repercusiones a largo plazo para los propios afectados y para los países y las comunidades que los acogen. Se necesita una mayor cooperación internacional para ayudar a los países y las comunidades de acogida.
                                                                         II
    ¿Dónde vemos la debilidad de esta declaración de intenciones para la acción?
    Hace tiempo que esperamos en el mundo que Naciones Unidas acompañe los discursos, enfoques, documentos, exposiciones, planteamientos, argumentos teóricos,quejas y lamentos, por un plan para combatir las causas y no los efectos.

    ¿Cómo es posible que Naciones Unidas prosiga administrando los efectos, los impactos de las intervenciones de poderosos países que ocupan en la Asamblea General asientos como miembros, con altivez, prepotencia, nariz repingona, orgullo tal vez de lo que le han hecho y le hacen a países más débiles?.

    Naciones Unidas, por lo que se ha visto, se ha dedicado a “reparar” los daños, los efectos colaterales de los hechos de sus miembros poderosos, fundamentalmente, Estados Unidos y demás naciones que con sus intervenciones han desarraigado millones de familias de sus países de origen.

    Al querer imponer dictadores, asesinos, genocidas como mandatarios en terceros países, imponiendo modelos económicos y políticos, promoviendo guerras, violencia, sustrayendo ilegalmente recursos naturales e implantando temas geopolíticos de dominación y control, los poderosos en Naciones Unidas, han producido los millones de desplazados y refugiados que se plantea en el documento: “ Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes”.

    Si Naciones Unidas pudiera interrumpir las prácticas de lesa humanidad de sus poderosos países miembros, no tendría que estar administrando las crisis de los refugiados y desplazados de sus países.
    Es por ello que planteamos que estamos frente a una hipocresía donde los culpables están al lado del juez y el juez, no puede verlos.

    Naciones Unidas, en lugar de reparar los daños colaterales que producen en el mundo los poderosos miembros, debería pedirles cuentas.
    No deberíamos estar hablando de desplazamientos forzosos, de refugiados, de migrantes, de asilos, si pudiéramos evitar los  conflictos, los dictadores, castigar los asesinos, los genocidas que se anidan disfrazados en el propio seno de las Naciones Unidas.

    Culpables de los desplazamientos forzosos que luego de que destruyen los países más débiles, entonces practican la xenofobia, cuando las víctimas que lograron salvar sus vidas, se le presentan y tocan sus puertas en busca de un lugar para vivir, aunque temporalmente, y una oportunidad para rehacer sus vidas, en lo que se crean las condiciones para el retorno.

    Lo propio, evidentemente, no pueden hacer los millones que con su sangre y cuerpos abonan las tierras que los vio nacer, por culpa de un vecino inoportuno, imprudente, ambicioso y abusador.

    A estos temas de las causas, y no de los efectos de los desplazamientos forzados, es que debería Naciones Unidas, emplear todos sus energías y recursos,  y no a administrarle a Estados Unidos y sus cómplices, los daños que hacen en el planeta.
    Lo relevante sería, no que la ONU administre las crisis de refugiados que originan las potencias interventoras, sino que en el mundo no se hablara se refugiados ni migraciones forzadas,y que todos pudiéramos vivir donde nacimos, o visitar voluntariamente a nuestros vecinos, sin tener que pedir asilo.

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