martes, 5 de diciembre de 2017

El "otro" homicidio: La Negligencia

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La técnica jurídica ha dividido el homicidio en voluntario y premeditado, y en "involuntario". A los fines de la vida, da igual si la persona está muerta.Para el implicado, mitigarle, atenuarle el tiempo y la severidad de una posible condena.El que ha sido eliminado, no tendrá más oportunidades, es obvio, y su familia tendrá que bajo sufrimiento adaptarse en el tiempo a la perdida.
Entre los seres humanos, perder un miembro de la familia, un vecino querido,un amigo, es siempre causa de dolor. Cuando una persona fallece de causas naturales en su casa, por envejecimiento o una enfermedad crónica, los dolientes pueden asimilarlo y entenderlo.
No es así cuando la muerte la decide otro ser humano, quitando de la existencia, a destiempo, a otro ser humano, sin derecho a ello. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie, pero eso no evita los homicidios.Desde el comienzo de la historia de la humanidad estamos llorando nuestros muertos.
Matar es un acto horrendo, pero sencillo. Cualquiera puede quitarle su vida a otro con menos poder y menos prevenido, por acechanza, alevosía, premeditación, con sus propias manos o enviando a un asesino (sicario).
Hay otras variadas formas mas sutiles de matar, como envenenar a alguien que no sepa nuestros planes.
Pero hay otra "arma peligrosa" que ha sido usada para matar y aun se usa y se usará: Se llama negligencia.
La negligencia, puede ser un crimen  voluntario o involuntario,premeditado y con alevosía. Con ella se ha despachado a miles y miles de víctimas en todo el mundo,y pocas veces el imputado ha pagado por ese "homicidio". Por eso es tan  recurrido ese método para quitar vidas.
Si usted esta con otro en un lago, un rio o en la playa, sabiendo usted nadar y se encuentra con otro que no sabe, el no hacer nada para impedir que se ahogue, es una forma de homicidio.
Si usted se encuentra con una escena en que uno armado, o con mas fuerza intenta matar a otro, y usted no hace nada, pudiendo hacerlo, aunque sea pidiendo auxilio, es otra forma de ayudar a matar.
Es difícil, judicialmente culparte por ello, pero y cómo te tratará tu conciencia por el resto de tu vida?.
El autor intelectual no participa del homicidio manualmente, en la práctica,, pero es culpable de premeditarlo, organizarlo y pagar o sobornar al sicario. Matar por encargo, que ha acompañado a la raza humana en su historia, porque siempre ha habido bestias asesinas, es usado como arma letal en nuestros días.
Pero la "sutileza homicida" de la negligencia, es mucho mas preocupante, porque es imperceptible.
Ocurre en el servicio médico, en la docencia, en la reunión de un grupo, en lo individual.
Si una autoridad pública está enterada, advertida, de que alguien está en riesgo y no interviene a tiempo para evitarlo, es otro forma de permitir un homicidio, por negligencia.
Derivado de los conflictos familiares, de la violencia intrafamiliar, muchas mujeres han perdido la vida por negligencia de autoridades del Estado.
El "asesino" vive en el rincón más secreto de la mente y la naturaleza humana. Nadie tiene en su frente o en el pecho o espalda una señal, un letrero que diga que es o puede ser un asesino. Pero cualquiera es capaz de matar, solo falta el motivo y el escenario y momento adecuado.
Se puede morir trágica y violentamente en su casa o en la calle, en cualquier lugar.
Morir ahogado, ahorcado, en un incendio, envenenado, apuñalado, baleado, en un guerra, un accidente casero o de tránsito, empujado por una escalera, de un edificio, de un palo o batazo,un tubazo, una pedrada, en un pleito, o por negligencia, por habérselo negado cuando lo necesitó el debido auxilio. Es el riesgo que tenemos que correr con nuestras vidas.
Vivimos un dramático episodio de deterioro institucional y social, marcado por la indiferencia, la pérdida de la sensibilidad y la solidaridad humana.
No solo en los hospitales nos "rebotan" de hospital en hospital, exponiéndoos a morir en el trayecto. También el "rebote" se ha puesto de moda en el servicio judicial que ofrece la Procuraduría General de la República. Los fiscales envían a los ciudadanos de oficina en oficina, hasta que desiste de sostener su queja. Dependiendo del caso, su vida puede estar en riesgo...
Millones de personas han sido asesinados solos, sin ayuda, sin auxilio, a veces en presencia de curiosos que observan desde una ventana o próximo al escenario.
Las estadísticas sobre el crimen, violencia y homicidio, indican múltiples formas en que en un período han perdido sus vidas las personas en los países.
¿Aparecerán los casos de negligencia en esa contabilidad fatal?


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